Estado Mundial de la Infancia 2004

El efecto multiplicador de educar a las niñas

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© UNICEF/2003/Page

La educación de las niñas es el medio más eficaz para vencer muchas de las principales dificultades que impiden el desarrollo de la humanidad. Proporcionar a las niñas la oportunidad de terminar sus estudios beneficia a todos.

Garantizar que niños y niñas comiencen su vida con buen pie

Asegurar el mejor comienzo en la vida significa invertir en atención de la salud, nutrición, agua, saneamiento y educación para los niños y niñas de corta edad y sus madres. Esta inversión contribuirá a que los niños y las niñas se mantengan saludables y alerta, en lugar de sufrir retrasos en su desarrollo físico y mental.

El aprendizaje comienza desde el nacimiento. La educación para la primera infancia es un elemento fundamental para la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo, y todos los servicios básicos son interdependientes. Por ejemplo, prevenir la anemia y la carencia de yodo mejora la salud y la nutrición, y protege el desarrollo cerebral.

El ritmo de la escolarización

Las niñas se benefician más de los programas preescolares. Mejora su autoestima y también aumenta las expectativas que sus familias depositan en ellas. Otro beneficio importante, que a veces se pasa por alto, es que la asistencia a guarderías prepara a las niñas para el ritmo de la escolarización en lugar del ritmo de las tareas del hogar o las labores de generación de ingresos.

La lucha contra el VIH/SIDA

Mientras no haya una vacuna que proteja a los niños, las niñas y los adolescentes contra el VIH/SIDA, la educación es la mejor defensa contra la enfermedad. Cuanto mejor sea la educación que han recibido los jóvenes, más probable resultará que se protejan de la infección, y que aquellos que todavía van a la escuela pasen menos tiempo en situaciones de riesgo. Esto es especialmente importante para las jóvenes, que contraen más fácilmente que los varones el VIH durante las actividades sexuales.

La mejor defensa que se puede realizar en la escuela contra el VIH/SIDA es incorporar este tema en un programa de enseñanzas para la vida práctica. Para que sea efectivo, este programa debe:

  • Proporcionar información que tenga en cuenta el género sobre el VIH y su prevención
  • Enseñar aptitudes para el análisis crítico, la comunicación y la toma de decisiones
  • Poner en entredicho los estereotipos de género
  • Establecer vínculos con los servicios de salud acogedores para los jóvenes y sensibles en materia de género.

Niños y niñas afectados por el VIH/SIDA

El VIH/SIDA tiene repercusiones profundas sobre la educación. Los niños y las niñas huérfanos a causa del SIDA son quienes pierden primero el apoyo de sus familias ampliadas para asistir a la escuela. Las niñas salen perdiendo aún más que los muchachos debido a que tienen que cuidar de los parientes enfermos. Y las escuelas están perdiendo a los maestros debido a la pandemia del VIH/SIDA.

Crear un entorno protector

Después de la familia, el entorno educativo es el segundo círculo que protege a la infancia. Los alumnos pueden aprender aptitudes e información que les ayude a protegerse contra varios tipos de explotación, como el trabajo infantil. Las niñas alfabetizadas pueden evitar trabajar en tareas peligrosas, o caer en la explotación sexual y la trata. También son menos vulnerables a las formas más extremas de la violencia interfamiliar.

Ayudar a los niños en situaciones de emergencia

La educación no es un lujo que se deba proporcionar sólo en situaciones de emergencia; debe recibir la máxima prioridad. Es preciso establecer entornos seguros que permitan a los niños y a las niñas aprender, jugar y recibir apoyo psicológico. El objetivo es crear un espacio acogedor para la infancia, un concepto que se concibió en 1999 como respuesta a la crisis de Kosovo, el terremoto de Turquía y la situación de violencia en la que se encontraba Timor Oriental, hoy Timor-Leste. Estos espacios acogedores para la infancia y sensibles en materia de género pueden convertirse en centros para proporcionar agua, pasatiempos, escolarización, apoyo a la madre, atención de la salud y apoyo psicosocial.


Las comunidades también se benefician

Las medidas para conseguir que vayan más niñas a la escuela también han beneficiado a las comunidades. Las medidas educativas pensadas para afrontar la disparidad mediante el estímulo de la obtención de ingresos familiares benefician a toda la familia. Las niñas se benefician más aún que los niños de los programas de alimentación en la escuela. El agua potable y el saneamiento, que son clave para conseguir que las niñas asistan a la escuela y se mantengan en ellas, mejoran el bienestar de toda la comunidad. Cuando las escuelas son acogedoras para las niñas, en última instancia proporcionan servicios a todos los menores de edad, a sus familias y sus comunidades.

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