Estado Mundial de la Infancia 2004

Las niñas instruidas son un recurso muy positivo para el desarrollo

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© UNICEF/2003/Yeo

La educación es un derecho humano de todas las personas. No se debe excluir a ninguna niña del sistema educativo, sin importar cuán desesperada sea la situación por la que atraviese su país.
 
La educación salva y mejora la vida de las niñas, y conduce a un desarrollo más equitativo, a tener familias más fuertes, mejores servicios y a una mejor salud infantil.

Una espiral positiva

La educación de las niñas tiene amplias repercusiones sobre la sociedad y el desarrollo humano. Entre otras muchas ventajas a largo plazo se encuentran las siguientes:

Mejora del desarrollo económico. Tras decenios de investigación, contamos con pruebas muy sólidas de que existe una relación estrecha entre la ampliación de la educación básica y el desarrollo económico. La educación de las niñas produce efectos aún más positivos.

Educación para la próxima generación. Hay más probabilidades de que las niñas que han recibido una educación envíen a sus hijos a la escuela cuando sean madres, transmitiendo y multiplicando los beneficios.

El efecto multiplicador. La educación tiene influencias positivas en la vida del niño o la niña en aspectos como la salud y la protección contra el VIH/SIDA, la explotación y la trata.

Familias más sanas. Los hijos de las mujeres con un mayor nivel educativo tienden a estar mejor criados y a enfermar con menos frecuencia.

Menos muertes maternas. Las mujeres que han ido a la escuela son menos proclives a fallecer durante el parto porque suelen espaciar más los nacimientos y tienen mayores conocimientos sobre el uso de instalaciones médicas durante el embarazo y el parto, y practican una mejor nutrición.

La disparidad en el desarrollo

A pesar de que la comunidad internacional se ha comprometido con la educación de las niñas, este tema todavía no se encuentra entre las prioridades de las inversiones para el desarrollo. Las razones son complejas y están relacionadas con modelos ineficientes del desarrollo.

Modelos de crecimiento. Muchas de las primeras ideas sobre el desarrollo se basaron en la creencia de que el crecimiento económico, medido a través del producto nacional bruto, sacaría a los países de la pobreza y reduciría la desigualdad. A pesar de los numerosos intentos por mejorar este modelo, los resultados fueron desalentadores. Además, este modelo era ineficiente porque dejaba de lado las diferencias de género, y no consideraba la posición de la mujer con respecto a la del hombre y la dimensión económica de las “actividades de atención no retribuidas”, un trabajo realizado generalmente por la mujer.

En el decenio de 1980, a medida que se tambaleaban los modelos teóricos, se potenció el ajuste estructural, que consiste en reducir el gasto y dotar de un mayor margen de movimiento a los precios y a los incentivos para que éstos encuentren el nivel que les corresponde en el mercado. El resultado fueron drásticos recortes en educación, sanidad y subsidios alimenticios. Esto perjudicó desproporcionadamente a los pobres y no produjo ningún crecimiento económico.

En el decenio de 1990, se admitió que era un error presuponer que el crecimiento económico, por sí solo, traería consigo el desarrollo humano. De hecho, el desarrollo humano puede promover el crecimiento económico.

El desarrollo debe ir más allá de la economía. La pobreza no se puede paliar de un modo sostenible sin promover la autonomía de la mujer.

Modelos de educación universal. La política educativa no supo reconocer el papel fundamental que desempeña la escolarización de las niñas para que un país consiga lograr el objetivo de garantizar la educación para todos. A pesar del entusiasmo general por la educación como una clave del progreso de un país, millones de niños y niñas seguían sin escolarizar en 1980.

En 1990, la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos de Jomtien admitió que el ajuste estructural había producido una desatención pertinaz del derecho de la infancia a recibir una educación, en especial el derecho de las niñas. La conferencia situó de nuevo a la educación en el núcleo del desarrollo.

Modelos para la educación de las niñas. Aunque la Conferencia de Jomtien y el movimiento de Educación para Todos reconocieron la importancia de eliminar la distancia que separa a los géneros, asumió equivocadamente que la educación para todos reduciría automáticamente esta distancia.


Reticencias

Las  creencias populares, las prácticas y actitudes culturales relativas al género pueden conducir a que las niñas no vayan a la escuela. Pero los reparos de los padres a que sus hijas vayan a la escuela se refieren más a la seguridad o el costo que a la creencia de que las niñas no deberían recibir una educación. Tal vez teman correctamente que la escuela es poco segura, o que el trayecto es peligroso o demasiado largo. Acaso piensen que no pueden prescindir de la ayuda o los ingresos de su hija.

El problema se encuentra en el lado de la oferta, es decir, la existencia de escuelas seguras, accesibles y apropiadas para las niñas, de posibilidades laborales para las mujeres, y de información educativa destinada a las familias. En muchos países donde se ha explicado la importancia de la educación o se han eliminado los costos de matriculación, los progenitores envían a sus hijas a la escuela.

El doble filo de la pobreza de las niñas

Un informe reciente sobre la pobreza reveló que 135 millones de niños y niñas de 7 a 18 años en el mundo en desarrollo no reciben ninguna educación, y que es un 60% más  probable de que las niñas formen parte de ese grupo que no recibe una educación. La falta de instrucción y la pobreza van de la mano. La disparidad de género en la educación es mucho mayor entre los niños y niñas que viven en la pobreza. Por lo tanto, las niñas corren un doble peligro: uno, la discriminación de género, y otro, la pobreza.

La alternativa: un modelo para el desarrollo multisectorial basado en los derechos humanos
Un enfoque alternativo del desarrollo que garantizaría el respeto del derecho de las niñas a recibir una educación, el logro de los compromisos adquiridos por la comunidad internacional y el aprovechamiento al máximo del efecto multiplicador que producen las inversiones en la educación de las niñas: un modelo multisectorial basado en los derechos humanos.

Derechos humanos
Los derechos de la infancia están estrechamente relacionados con los derechos de la mujer. Ninguno se alcanzará sin poner fin a todas las formas de discriminación, en especial la que está basada en el género.

Multidimensional
Muchos de los obstáculos que impiden a las niñas el disfrute de su derecho a terminar la educación están muy lejos del propio entorno escolar: agua contaminada, comunidades asediadas por el VIH/SIDA, familias atrapadas por la pobreza. En estos casos, las soluciones a la crisis de la educación se encuentran en muchas esferas, como proporcionar alimentos en las escuelas o mejorar el abastecimiento de agua potable.

Un futuro de esperanza
Los Objetivos de Desarrollo para el Milenio vinculan el progreso en la educación, la mejora de la atención de salud, la disminución de la pobreza, y la conservación del medio ambiente con el derecho de las niñas a la igualdad en la escolarización. Ese nuevo enfoque permite albergar esperanzas sobre la vida que les espera a las niñas y el destino de las naciones.

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