Estado Mundial de la Infancia 2004

El regreso en el Afganistán

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© UNICEF/2002/Page
El desafío del desarrollo es el desafío de la educación para todos, y el desafío de la educación para todos es el desafío de la educación para las niñas.

Najiba Forough ha vuelto a ocupar su antiguo cargo de directora de la escuela Nahisa Barbad en el Afganistán. Se había ido del país dos años después de que los talibanes tomaran el poder y regresó cuando una operación militar que recibió apoyo de las Naciones Unidas terminó con su régimen.

Bajo el gobierno talibán se prohibió la educación de las niñas, aunque muchos padres y madres y docentes organizaron clases secretas. Los talibanes habían convertido la escuela de la Sra. Forough en un centro de comunicaciones.

Después de la guerra en el Afganistán, la campaña Vuelta a la Escuela ha servido para reabrir las escuelas. Con el apoyo del UNICEF, la Autoridad Provisional se propuso hacer todo lo posible por reconstruir el sistema de educación, lo que permitió que 1,5 millón de niños comenzaran las clases a fines de marzo de 2002. El UNICEF suministró materiales escolares para unos 700.000 niños, 60.000 conjuntos de materiales escolares, 400 conjuntos de esparcimiento y 600 escuelas en tiendas de campaña. Los funcionarios de educación y los agentes de salud distribuyeron unas 7.000 toneladas de suministros.

El 23 de marzo de 2002 unas 3.000 escuelas de todo el Afganistán abrieron sus puertas a millones de niños y niñas con el 93% de los suministros destinados a las escuelas distribuidos a tiempo. Para septiembre de ese año, volvieron a clases muchos
Más niños y niñas en el sur del país, así como niños refugiados que habían regresado del Pakistán, Irán y otros países vecinos, elevando a tres millones el total de niños y niñas escolarizados, el doble de la cifra calculada inicialmente. Alrededor de un 30% de
Esos alumnos eran niñas, un enorme progreso, ya que antes del régimen talibán sólo un 5% de las niñas en edad escolar primaria asistían a las escuelas.

En octubre de 2003, más de un millón de niñas se habían matriculado en la escuela después de que sus familias reconocieran la importancia de educar a las niñas igual que a los niños.

El reto ahora es mantener y ampliar la escolarización en una época en que la atención –y los fondos– de la comunidad internacional se encuentran en otra parte. Aunque los problemas son enormes aún, los logros en los dos últimos años han sido considerables. Por primera vez, la educación se convirtió en prioridad durante una situación de emergencia después de un conflicto.


 

 

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