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II: "Cambiar el mundo con los niños"
La Convención sobre los Derechos del Niño, que
fue aprobada en 1989 por la Asamblea General de las Naciones Unidas
y que entró en vigencia al año siguiente, modificó
profundamente la naturaleza del compromiso del mundo con los niños.
De manera similar a la Declaración Universal de Derechos
Humanos de 1948, la Convención interpretó los elementos
fundamentales del sentido de identidad de la humanidad y se convirtió
en un hito y un punto de referencia para las generaciones futuras.
De manera absolutamente original, la Convención ofreció
una visión coherente de los derechos de los niños
y sobre las maneras en que la sociedad podía hacerlos efectivos
mediante los términos de un documento jurídico que
instaba a los gobiernos nacionales a que aprobaran esos términos
y que a partir de entonces rindieran cuenta sobre la manera en
que acataban el nuevo tratado.
A
la luz de la Convención, un niño es un miembro activo
de su familia, su comunidad y su sociedad, a las que aporta sus
propias contribuciones. Resulta cada vez más evidente que
todo cambia cuando los adultos se relacionan con los niños
respetando sus derechos. Y sin embargo, son raras las ocasiones
en que a los niños y adolescentes se les solicita su opinión
de manera sistemática. Con miras a recabar sus opiniones
de manera más metódica, el UNICEF comenzó
a realizar una serie de encuestas regionales sobre la opinión
de los jóvenes con el propósito de establecer una
base de datos que permita a la organización evaluar si
se están respetando los derechos de los niños.
Los gobiernos deben encontrar las fórmulas necesarias
para poder tomar más en cuenta las opiniones de los niños,
y especialmente de los adolescentes. En ese sentido, la proliferación
de los parlamentos juveniles resulta un avance digno de mención.
Algunas de las democracias que emergen en Europa Oriental y la
Comunidad de Repúblicas Independientes, especialmente Albania,
Azerbaiyán, Georgia y la República de Moldova, han
sentado importantes precedentes en ese sentido. En África
también ha prendido la idea de los parlamentos infantiles,
ya que casi prácticamente todos los países del continente
cuentan con organismos de esa índole, aunque de características
diversas.
El Movimiento Mundial en favor de la Infancia
Seis de las principales organizaciones dedicadas a la causa de
los niños BRAC, Netaid.org Foundation, PLAN International,
Save the Children, el UNICEF y World Vision se unieron para
anunciar la puesta en marcha de un Movimiento Mundial en favor
de la Infancia. El objetivo de ese movimiento global e integrador
consiste en convocar a todos los que creen que se debe dar prioridad
absoluta a los derechos de los niños: desde los padres
preocupados por sus hijos hasta los ministros de gobierno, y desde
las empresas comerciales responsables hasta los maestros y los
funcionarios a cargo de la protección de la infancia. Se
trata de un movimiento que acumula un ímpetu y una fuerza
moral que los políticos harían bien en no ignorar.
Todos los aspectos del Movimiento Mundial en favor de la Infancia,
incluso el hecho de que los niños sean aliados plenos y
necesarios, se relaciona con la capacidad de liderazgo.
El
Movimiento Mundial en favor de la Infancia ha estado cosechando
apoyo en todo el mundo en favor de un programa de 10 puntos que
tiene como meta cambiar el mundo con los niños,
y que se difunde en aldeas, pueblos y ciudades de todo el mundo
como parte de una campaña que cuenta con un amplio apoyo
popular. A jóvenes y adultos se les propone que digan sí
por los niños. La misma pregunta y el mismo pedido
se formulan en la Red a quienes se conectan a www.gmfc.org y ofrecen
su apoyo. El sitio en la Red del Movimiento Mundial fue creado
y es mantenido por Netaid.org, una entidad de carácter
mixto público y privado nacida de la alianza entre el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Cisco Systems. Netaid.org
representa el tipo de iniciativa que el Movimiento Mundial trata
de inspirar, y que World Vision, otro aliado fundador del Movimiento
Mundial en favor de la Infancia, impulsa con especial empeño.
Las presentaciones nacionales de Decir sí por los
niños, que comenzaron en marzo de 2001 en diversas
partes del mundo, fueron espectaculares tanto por su diversidad
como por la importancia de quienes participaron en las ceremonias.
Presidentes y primeros ministros, músicos y deportistas
famosos, y dirigentes religiosos y escritores sumaron sus fuerzas
a las de miles de niños, todos con el objetivo compartido
de cambiar el mundo con los niños.
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