I: Promesas rotas
Era el mes de septiembre de 1990, una época de extraordinario
optimismo en el mundo. La Guerra Fría había concluido
y reinaba la esperanza generalizada de que el dinero que se había
gastado hasta entonces en armamentos pudiera dedicarse en adelante
al desarrollo humano para obtener un dividendo de la paz.
Un número inusitado de presidentes y líderes nacionales
se reunían en Nueva York con motivo de la Cumbre Mundial
en favor de la Infancia.
La Cumbre Mundial reflejaba las esperanzas del mundo con respecto
a los niños. Los dirigentes prometieron que ratificarían
la Convención sobre los Derechos del Niño, que había
sido aprobada por unanimidad apenas un año antes por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, y fijaron metas ambiciosas
para la reducción de la mortalidad infantil, el aumento
de la cobertura de inmunización, la prestación de
servicios de educación básica y otros muchos objetivos
que se debían alcanzar para el año 2000. La Declaración
Mundial que rubricaron los lideres mundiales era audaz y clara:
Para velar por el bienestar de los niños se deben
adoptar medidas políticas al más alto nivel.
Por primera vez en la historia de la humanidad, la causa de los
niños ocupaba probablemente el primer lugar en el temario
mundial.
Once años después de la Cumbre Mundial en favor
de la Infancia, los dirigentes mundiales se reunirán de
nuevo en septiembre de 2001 en la Sesión Especial en favor
de la Infancia de las Naciones Unidas. En este encuentro examinarán
los avances logrados en los diez años transcurridos desde
la Declaración. Los datos que se recibirán demostrarán
que el progreso ha sido desigual y que el balance es una mezcla
de triunfos encomiables y de fracasos desalentadores.
El Estado Mundial de la Infancia 2002 trata sobre la capacidad
de liderazgo: una capacidad que transformó los compromisos
alcanzados en la Cumbre de 1990 en realidades que sirvieron para
mejorar las vidas de la niñez y de las familias. El informe
se refiere también a la capacidad de liderazgo que aún
hace falta para asegurar el derecho de todos los niños
a vivir en paz, con buena salud y dignidad. Al presentar modelos
de dirección entre individuos, organismos, organizaciones
y alianzas, el informe destaca también la campaña
Decir sí por los niños y la Sesión
Especial en favor de la Infancia de las Naciones Unidas.
Progresos
casi nulos
El UNICEF está decidido a llamar la atención sobre
la empresa inconclusa de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia,
y sobre los niños que aún no reciben la ayuda a
la que tienen derecho. Todos los niños son un ser humano
con nombre e historia. Cada uno tiene derecho a la salud, al aprendizaje
y a la protección, así como derecho a desarrollar
al máximo sus posibilidades y a participar en la construcción
de su mundo. Se trata de derechos que en demasiados casos han
sido violados.
La capacidad de liderazgo
Tanto los gobiernos como las instituciones internacionales deben
rendir cuentas por su capacidad de liderazgo a la hora de dar
prioridad a los derechos y el bienestar de los niños y
colocarlos por encima de cualquier otra cuestión. Y quienes
no obren de esa manera, también deben rendir cuentas.
La vigencia de los derechos de los niños, así como
su bienestar, resulta fundamental para el desarrollo sostenido
de los países y para la paz y la seguridad del mundo. El
cumplimiento de esa responsabilidad a cualquier costo y de manera
plena y consecuente representa la esencia de la capacidad de liderazgo.
Aunque el grueso de la responsabilidad recaiga sobre los Jefes
de Estado y Gobierno, a todos nos corresponde comprometernos y
tomar medidas en ese sentido: a los activistas comunitarios, a
los empresarios, a los artistas, a los científicos, a los
dirigentes religiosos y a los periodistas; y hasta a los propios
niños y adolescentes.
Problemas para la capacidad de liderazgo ante el VIH/SIDA
Las repercusiones del VIH/SIDA están frustrando los esfuerzos
de los países de todo el mundo por dar prioridad al desarrollo
humano y a los derechos de las mujeres y los niños. En
América Latina y el Caribe, por ejemplo, unos 210.000 niños
y adultos se contagiaron con el virus en 2000, lo que elevó
a 1,8 millones el número de personas con el VIH. El país
más afectado de la región es Haití, donde
se calcula que hay 74.000 niños huérfanos debido
al SIDA. Pero los sitios donde la epidemia arroja cifras más
devastadoras son las regiones meridional y oriental de África,
donde, después de varias décadas de constante mejoría,
las tasas de esperanza de vida se están desplomando.
En su informe de febrero de 2001 ante el Período extraordinario
de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre
el VIH/SIDA, el Secretario General se refirió a la epidemia
del SIDA diciendo que representa una crisis de buen gobierno y
una crisis de dirección. Y agregó que la dirección,
tanto en el plano internacional como nacional, constituye el factor
individual más importante para poder revertir la epidemia.
En el inicio de una intensa campaña en las más altas
esferas de la cooperación internacional, el Secretario
General propuso en abril de 2001 la creación de un fondo
mundial para el SIDA y la salud con el apoyo de los gobiernos
donantes, los países en desarrollo y el sector privado.
Capacidad de liderazgo en la formulación de políticas
Algunos gobiernos nacionales han demostrado su capacidad de liderazgo
al admitir la importancia suprema de una política especifica,
y luego haber movido cielo y tierra para ponerla en práctica.
Un claro ejemplo de esto fue la decisión que tomó
Malawi en 1994 de garantizar la educación primaria universal
gratuita. Se trató de una decisión enormemente popular
mediante la cual la asistencia escolar aumentó de 1,9 millones
a 2,9 millones de estudiantes. Aunque el sistema escolar sigue
aún tratando de satisfacer la nueva demanda, la educación
universal y gratuita continúa vigente.
Camboya, China y la República Democrática Popular
Lao ofrecen ejemplos especialmente notables en materia de inmunización.
Por medio de la realización de varios Días Nacionales
de Inmunización y la ejecución de una política
basada en la movilización y respaldada por un firme compromiso
gubernamental, tanto China como la República Lao lograron
que se las certificara libres de la poliomielitis a fines de 2000.
Camboya obtuvo la misma distinción tras eliminar la poliomielitis
en tres años, a pesar de tener que superar para ello difíciles
obstáculos. En 2000, ese país demostró su
compromiso con la inmunización de los pobladores de regiones
distantes que no recibían suficientes servicios, e inmunizó
a un 65% de la población de esas regiones. En Tailandia,
entretanto, la inmunización es prácticamente universal.
El Gobierno se hace cargo de los gastos del programa con fondos
de su propio presupuesto, y ha hecho hincapié en que puede
garantizar que ningún niño menor de cinco años
morirá debido a enfermedades susceptibles de prevención.
La meta de liberarse de la poliomielitis también ha sido
conquistada por las Naciones Insulares del Pacífico, que
tienen grandes posibilidades de eliminar también el sarampión
y el tétanos neonatal. En esa región, siete países
han logrado y mantenido una cobertura de inmunización del
90%.
La capacidad de liderazgo empresarial
La capacidad de liderazgo no se limita al sector público,
sin embargo. Existen amplias posibilidades para que las corporaciones
sobre todo las empresas farmacéuticas demuestren
que son capaces de ocupar una posición de liderazgo en
la lucha mundial contra el VIH/SIDA, y muchas lo han hecho en
respuesta a las numerosas presiones internacionales para que asumieran
esta función.
La empresa Coca-Cola anunció recientemente que pondrá
su enorme red de distribución en África, mediante
la cual logra enviar sus bebidas hasta los rincones más
recónditos del continente, para hacer llegar condones,
equipos de pruebas y materiales impresos a las clínicas
más remotas de África. Coca-Cola es una de las muchas
empresas que se han sumado al Consejo Mundial de Empresas para
la lucha contra el VIH/SIDA, una iniciativa para movilizar al
sector privado encabezada por William Roedy, presidente de MTV
Networks International, y en el que participan, entre otras, las
firmas AOL Time Warner, DaimlerChrysler, MAC Cosmetics y Unilever.
Algunas empresas privadas han demostrado aptitudes diferentes
de liderazgo al haber descubierto la forma en que las actividades
comerciales de alta tecnología y de vanguardia pueden ayudar
a satisfacer las necesidades de los más pobres. Nokia,
la gigantesca empresa de telefonía portátil finlandesa,
ha puesto en marcha iniciativas sociales orientadas a los niños
en muchos países.
La venta de teléfonos portátiles también
ha beneficiado a niños palestinos, ya que la compañía
egipcia MobiNil donó 140.000 dólares a varios programas
del UNICEF en la Margen Occidental y en Gaza. En Bangladesh, entretanto,
GrameenPhone dona al UNICEF dos dólares por cada teléfono
que vende.
La capacidad de liderazgo personal
Las personas famosas que utilizan su celebridad y popularidad
para lograr un mejor bienestar general pueden ejercer también
una enorme influencia. Un clásico ejemplo de esta capacidad
de liderazgo en favor de la infancia se produjo en octubre de
1999, cuando 23 de los principales intelectuales de América
Latina y el Caribe, entre ellos Carlos Fuentes, Gabriel García
Márquez, Elena Poniatowska y Ernesto Sábato, dieron
a conocer un franco y conmovedor manifiesto en el que desafiaron
a los gobiernos y a los ciudadanos de la región a que dejaran
de lado sus diferencias y establecieran un pacto social
que beneficiara a los 192 millones de niños y adolescentes
de la región.
En el ámbito internacional, Nelson Mandela, ex Presidente
de Sudáfrica, junto a Graça Machel, ex Ministra
de Educación de Mozambique y líder mundial en materia
de los niños en los conflictos armados, tratan de lograr,
con el apoyo del UNICEF y otros importantes organismos dedicados
a las cuestiones de la niñez, que los líderes mundiales
se comprometan a hacer todo lo que sea necesario para crear un
mundo justo para los niños. El futuro de nuestros
niños depende de sus dirigentes y de las decisiones que
tomen, han dicho ambos. Exhortamos a todos aquellos
a quienes ya nos hemos dirigido en el pasado para que se unan
a nosotros en una nueva alianza mundial en favor [del cambio].
Invitamos a todos aquellos que nunca se han reunido con nosotros
a que se unan al movimiento mundial en favor de la infancia.
|