El maestro anónimo de Mozambique
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Escolares con su maestro en Mozambique
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Éstos son los veraderos magos
Sólo puede considerarse magia
que un ser humano
Con poca o ninguna preparación
Con escaso apoyo u orientación profesional
Que vive en una cabaña de paja, mal ventilada y escasamente
iluminada
Sin tiendas cerca, y con el agua a muchos kilómetros de
distancia
A cinco o diez kilómetros de la escuela, que tiene que
recorrer a pie dos veces al día (de mañana y tarde)
Que gana un salario que sólo da para comprar alimentos
para una semana, a menudo pagado con retraso
Y que no llega siquiera para comprar vestidos o muebles
consiga hacer que un niño
Que ha caminado de 5 a 10 kilómetros para llegar a la escuela
Después de haber pasado la noche durmiendo sobre una estera
raída
Dentro de una cabaña llena de grietas por donde entra ruidoso
el frío
Sin haber comido mucho
Y después de haber tenido que hacer varias faenas del hogar
Aprenda a leer, escribir y contar
A la sombra de un árbol
Sentado en el suelo
En grupos de 70 niños
Sin tiza o medios didácticos
Sin libros ni cuadernos
Sin bolígrafos ni lápices.
Será magia, para los esotéricos;
un milagro, para los religiosos. Heroísmo, para el pueblo
y para todo niño que, partiendo de esa nada, adquiera conocimientos
y desarrolle habilidades.
Éstos son los héroes
anónimos de cada nación. No son héroes de
guerra. Sus únicas armas son un tremendo amor por los niños
y una voluntad de contribuir para que el mundo sea mejor. Son
los héroes de la paz.
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(De la oficina nacional del UNICEF en Mozambique)
Traducido del original en portugués
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