VII. Lo que es bueno para la infancia es bueno para el mundo
Hay estudios del Banco Mundial y el UNICEF que confirman lo que
se sabe de forma intuitiva: la inversión en la infancia
es la inversión más sensata de que disponen los
países.
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Una madre juega con su bebé mientras
los dos esperan para ver a un médico en una clínica
asistida por el UNICEF de Ksour Essef (Túnez).
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Al evaluar por qué el éxito económico del
Asia oriental ha sobrepasado con creces el del África subsahariana
durante los decenios de 1970 y 1980, el Banco mundial llega a
la conclusión de que la inversión en asistencia
sanitaria, nutrición y educación de la infancia
sirvió de fundamento sólido de los logros económicos
de la región.
Los dirigentes sensatos saben que el gasto centrado en el cuidado
de la primera infancia, una educación básica
de calidad y programas para adolescentes son un medio de eficacia
probada para garantizar los derechos del niño y la riqueza
de las naciones.
El gasto que fomenta la salud y el bienestar de los bebés
y los niños pequeños y que garantiza sus derechos
ahorra gastos posteriores en concepto de rectificación,
rehabilitación, desempleo y encarcelamiento de los que
quedaron excluidos.
Una educación básica de calidad (especialmente
para las niñas) beneficia a las niñas, las familias
y las naciones. Las niñas con educación se casan
más tarde, tienen menos hijos y procurar obtener asistencia
sanitaria para ellas y sus familias. Ello, a la vez, reduce la
mortalidad infantil, mejora la salud y la nutrición de
los niños y niñas y reduce la subida en espiral
del crecimiento demográfico. El rendimiento por dólar
gastado en la educación de las niñas es mayor que
en las demás inversiones de que disponen los países
en desarrollo.
Y, lo que es más, la educación ofrece mayor esperanza
de luchar contra la brutalidad del trabajo infantil y el azote
del VIH/SIDA.
El componente final de una cartera de inversiones inteligente
es el dinero gastado en programas para adolescentes. Los jóvenes
son muy vulnerables a las principales amenazas que acechan a los
derechos del niño: el
VIH/SIDA, la explotación sexual, trabajo infantil y los
conflictos armados, en los que intervienen como niños soldados.
Los adolescentes tienen derecho a una información pertinente
y fiable a medida que toman decisiones determinantes para el curso
de su vida. Tienen derecho a aprender los conocimientos prácticos
que los ayudarán a tener éxito.
De su éxito depende el futuro del mundo.
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Si desea obtener más información sobre los temas
mencionados en el texto, pulse el siguiente enlace:
Banco Mundial
En el Informe sobre el Estado Mundial
de la Infancia 2001 se examina a fondo la importancia del
cuidado del niño en la Primera Infancia y el desarrollo
En el Informe sobre el Estado Mundial
de la Infancia 1999 se examinan a fondo las cuestiones relativas
a la educación
En el Informe sobre el Estado Mundial
de la Infancia 1997 se examinan a fondo los efectos del trabajo
infantil
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