X. Todas las naciones cumplen una función
La inversión en capital humano, particularmente en la
infancia, genera las mayores ganancias por dólar invertido.
Aunque los efectos no sean evidentes de inmediato, esta inversión
es la herramienta más eficaz para acabar con la pobreza
mundial.
 |
|
La inversión en adolescentes como
éstos, absortos en un taller de multimedia de Bahía
(Brasil), facilita un liderazgo decisivo para seguir orientando
el mundo dentro del nuevo milenio.
|
Algunos dirigentes desencaminados, que buscan apaños rápidos
o reconocimiento inmediato, suelen invertir en cuestiones que
generan un rendimiento concreto y visible. Las oportunidades de
salir en fotos de prensa son innumerables. Los dirigentes políticos
posan ante una carretera recién construida. Los directores
de empresas anuncian avances en las telecomunicaciones en virtud
de los cuales las personas pueden participar en reuniones sin
tener que salir de casa. Los científicos muestran a las
cámaras ovejas clonadas.
Menos espectacular es posar junto a un bebé inmunizado,
bien alimentado y despierto mentalmente o junto a un niño
que aprende a leer y escribir o un joven que adquiere capacidad
de liderazgo. Sin embargo, la preparación del bienestar
de los futuros líderes importa mucho más para el
desarrollo.
Para cumplir la promesa de la Convención
sobre los Derechos del Niño, todos los niños
y niñas deben gozar de buena salud desde el principio de
sus vidas, disponer de acceso a una educación básica
de calidad y contar con la preparación necesaria para forjarse
un futuro productivo.
Cuando los países invierten la niñez (cuidados
en la primera infancia, educación básica de calidad
y formación para la vida práctica dirigida a los
adolescentes) los resultados son asombrosos.
En Colombia, los niños que disponen de cuidados en la
primera infancia cuentan con el doble de posibilidades de terminar
la escuela primaria que los que carecen de experiencia preescolar.
La educación de calidad (especialmente para las niñas)
es la manera más rápida de abordar la pobreza. La
educación ha demostrado que es el antídoto más
eficaz contra el trabajo infantil y la infección del VIH.
La inversión en adolescentes facilita un liderazgo vital
para guiar el avance del mundo dentro del nuevo milenio. Dotándolos
de capacidad de negociación, resolución de problemas,
resolución de conflictos, adopción de decisiones
y comunicación son halagüeñas las posibilidades
de reducir la pobreza, los conflictos armados y las plagas en
el futuro.
Se han sentado las bases de acción. Cada nación
debe contribuir, de la más poderosa a la más humilde.
La Iniciativa 20/20 de las Naciones Unidas
pide a las naciones que se comprometan a destinar un 20 por ciento
de sus gastos presupuestarios y un 20 por ciento de la asistencia
oficial para el desarrollo a servicios sociales básicos
(educación, asistencia sanitaria, planificación
familiar, sistemas adecuados de abastecimiento de agua y saneamiento
y socorro en casos de calamidades).
Ha llegado la hora de sentar las bases y empezar a construir
el futuro.
###
|