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Las consecuencias de la violencia contra las mujeres en la primera infancia

Aunque la violencia atenta contra los derechos de las mujeres en todas las etapas de sus vidas, las lactantes y las niñas de corta edad sufren sus efectos por partida doble. En primer lugar, sufren la violencia de las agresiones directas. En algunas regiones del mundo, especialmente en Asia Meridional, la violencia se manifiesta a través del feticidio e infanticidio femenino. En otras regiones, la violencia se hace efectiva de manera menos obvia, aunque sus consecuencias no lo sean. Para un número desconocido de niños de corta edad, y en particular para las niñas y los niños con discapacidades, la alimentación menos nutritiva y la carencia de atención de la salud o educación escolar significan una muerte silenciosa.

La segunda manera en que los lactantes y los niños de corta edad están expuestos a la violencia es por conducto de la discriminación de sus madres. La falta de poder por parte de las mujeres, que es tanto el resultado de la desigualdad como del abuso, representa una amenaza para esos niños. Todos los años ocurren unos 8 millones de casos de mortinatalidad y de mortalidad neonatal precoz debido a las condiciones deficientes de salud y nutrición de las mujeres durante el embarazo, a su atención inadecuada durante el alumbramiento y a la falta de atención al recién nacido. Un estudio realizado en Nicaragua indicó que los hijos de las mujeres que sufren abusos físicos o sexuales a manos de sus parejas tenían seis veces más probabilidades que los demás niños de morir antes de cumplir cinco años. Los hijos de las mujeres abusadas tendían en mayor grado que los demás a sufrir desnutrición y a no haber sido inmunizados ni haber recibido terapia de rehidratación oral contra la diarrea.

La violencia doméstica

La violencia doméstica es un problema sanitario, jurídico, económico y educacional, estrechamente vinculado también con el desarrollo y, sobre todo, con los derechos humanos. Se trata de un problema que transciende los niveles de cultura, clase, educación, nivel de ingresos, origen étnico y edad. Aunque se tiende a ignorarla y mantenerla oculta, se trata de la forma más frecuente de violencia contra las mujeres y niñas. Se estima que solamente en los Estados Unidos, entre 2 y 4 millones de mujeres sufren anualmente agresiones violentas a manos de sus maridos.

El ciclo de la violencia sólo puede ser interrumpido mediante la intervención temprana. Una de las políticas más beneficiosas para los niños consiste en alterar las relaciones de poder entre los hombres y las mujeres. En Tanzania se propende a la participación de los hombres en los programas de atención de los niños de corta edad, lo que tiene sentido. Si se trata a tiempo el problema de las actitudes y los comportamientos de las familias y comunidades es posible evitar que las niñas confronten una vida de golpizas y discriminación, y que los niños perpetúan el papel de agresor que aprenden de sus padre

 

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