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Las consecuencias del VIH/SIDA en la primera infancia

En el mundo hay actualmente unos 34,3 millones de personas infectadas con el VIH/SIDA, entre ellas 1,3 millones de niños menores de 15 años. Esos niños son, en su abrumadora mayoría, hijos de mujeres infectadas con el VIH, que se contagiaron el virus en el vientre de sus madres, durante el alumbramiento, o al ser amamantados por ellas. La mayoría de estos niños, cuyo derecho a la supervivencia, al crecimiento y al desarrollo peligra desde el principio de sus existencias, tendrán vidas breves, ya que morirán antes de llegar a la adolescencia.

Este trágico vendaval castiga con mayor ferocidad a los países de Africa al sur del Sahara, donde sólo habita el 19% de la población del mundo pero donde se registra un 70% de las infecciones con el VIH, un 80% de las muertes por el SIDA, y un 90% de los casos de orfandad debida al SIDA.

En algunas naciones africanas, más de un 10% de los niños menores de 15 años son hoy en día huérfanos. Los cálculos previos que indicaban que para el año 2001 más de 13 millones de niños del mundo perderían a sus madres o a ambos progenitores debido al SIDA fueron superados a fines de 1999. Y si se tiene en cuenta que en ese año solamente se produjeron 5,4 millones de nuevos casos de infección con el VIH se comprende que lo peor está aún por venir.

La epidemia está estrechamente relacionada con la economía, ya que la pobreza contribuye a la profundización de la crisis del SIDA y la enfermedad vacía las arcas de las naciones. Se calcula que para 2005 el costo del tratamiento y la atención de las personas con VIH/SIDA representará una tercera parte de los gastos gubernamentales de salud de Etiopía, más de la mitad de los de Kenya y casi tres cuartas partes de los de Zimbabwe.

Los huérfanos del VIH/SIDA

Los niños que quedan huérfanos debido a la epidemia, ya se trate de aquellos cuyos padres mueren de SIDA o de los que tienen padres que están tan debilitados por la infección con el VIH que no pueden atenderlos o criarlos, tienden a estar desnutridos, a no asistir a la escuela y envejecer velozmente. Son niños cuyo derecho a crecer y desarrollarse plenamente ha sido y es violado. Un estudio realizado en Zambia, por ejemplo, indicó que el 32% de los huérfanos de las zonas urbanas y el 68% de los de las zonas rurales no asistían a la escuela. Los huérfanos del SIDA también corren mayor riesgo de contagiarse el VIH. Debido a que son emocionalmente vulnerables, existen más probabilidades de que busquen consuelo en prácticas sexuales peligrosas. Y debido a que se encuentran en situaciones financieras desesperantes, tenderán a ser más explotados, y a buscar en la prostitución los medios para subsistir.

Muchas comunidades se han negado a rendirse y han enfrentado la crisis del SIDA con valentía e inventiva. Teniendo en cuenta la importancia que revisten los primeros meses y años de la vida de los niños, varios países africanos han sentado un ejemplo con respecto al cuidado de los niños de más corta edad durante la epidemia. El cuidado de los niños en la primera infancia ofrece la oportunidad de brindar apoyo a las víctimas más vulnerables de la crisis del SIDA. Y también resulta fundamental comenzar a educar a los niños lo más temprano posible acerca de la manera en que pueden crecer seguros y saludables. La mejor defensa contra esta enfermedad mortal con que cuentan los niños es el conocimiento.

 

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