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UNICEF/88-039/Nepal/Wright

Un hombre y su hijo en Guatemala.

Recuadro 4

Iniciativa Papá: Mejorar la vida del niño, padre a padre

Todos los días, al mediodía, Juan Aguirre Quispe acude sin falta a la guardería a recoger a su hija. Su mano grande y musculosa envuelve los delicados deditos de la niña mientras los dos se alejan cantando canciones que ella ha aprendido en la guardería. Tras una ajetreada mañana de trabajo, el padre, que tiene 33 años, ve como un oasis el tiempo que pasa con su hijita entre saltos, risas y abrazos. Cuando sus amigos se burlan de ese “trabajo de mujeres”, él esquiva el ataque respondiendo que si compartieran historias y cosquillas con sus padres, los niños serían más listos. En su fuero interno sabe que él también sale ganando cuando pasa un tiempo con ellos.

“Disfruto cuando estamos juntos. Comemos juntos, jugamos y pasamos más tiempo juntos”, dice el Sr. Quispe. Al plantearse cómo vive desde que comparte el cuidado de sus hijos, le parece que en la actualidad su matrimonio es más sólido. “Mi mujer y yo nos comunicamos mejor; manifestamos más amor y unión.”

El Sr. Quispe es uno de los 96.000 varones peruanos que participan en la Iniciativa Papá, que, centrada en el desarrollo del niño en la primera infancia, fue establecida por el UNICEF y se lleva a la práctica mediante programas de educación preescolar del Ministerio de Educación. En las tareas que desempeña con hombres y varones adolescentes, la Iniciativa Papá pone de manifiesto la importancia que reviste su participación en la crianza de los hijos. Los padres se reúnen en grupos pequeños dirigidos por moderadores para hablar de los beneficios derivados de una buena nutrición, el agua no contaminada, las inmunizaciones y el estímulo de las funciones cognoscitivas. Al igual que sucede con otros países como Jordania y Namibia, el compromiso contraído por el Perú con sus ciudadanos más jóvenes conlleva el fomento de la enorme función que cumple el padre en el cuidado del niño. En todo el mundo, muchos hombres aprenden de primera mano a contribuir de forma positiva a la vida de sus hijos.

En Namibia, por ejemplo, los oficiales de enlace con la comunidad atrajeron la atención de los aldeanos convocando “reuniones de padres”. Aprovechando el espíritu competitivo de los hombres, prepararon un juego de mesa titulado Sólo para padres: los padres participan en el desarrollo del niño en la primera infancia. El tablero presenta una serie de casillas donde aparecen varios dibujos esquemáticos de hombres que juegan con niños y los cuidan. El juego tiene por objeto avanzar de la primera a la última casilla eligiendo cada vez una carta y respondiendo a una pregunta como “¿Qué aporta el juego a los niños?” Una vez que uno de los padres responde, el grupo evalúa la respuesta. Si coinciden en que ésta es sensata y correcta, el participante mueve la ficha.

Los padres de Jordania que participan en el programa de Mejora de la Paternidad en el país se reúnen por la tarde en un centro comunitario o en casa de un dirigente de la aldea. Aprenden a crear un entorno propicio al juego sirviéndose de lo que encuentran en su propia casa. Hablan de cómo contribuyen al desarrollo del hijo los cuidados y el cariño del hombre (jugando, bailando, bañando al niño, dándole de comer).

Los estudios sobre las funciones del padre en la crianza del niño ponen de relieve algo que ya saben de manera intuitiva los hombres que toman parte activa en la vida de sus hijos: cuando el hombre no se limita a sustentar materialmente a la familia o a imponer disciplina, todos salen ganando. Siempre se ha considerado al padre como el que maneja los hilos, pero tan importante como su contribución económica y la autoridad que detenta es la decisiva influencia que ejerce en la crianza y el cuidado del niño.

Cuando el padre cuida a sus hijos no sólo aumenta la salud física de éstos, sino que ganan en agudeza mental y equilibrio afectivo. Un estudio llevado a cabo en Barbados con niños de ocho años demostró que los niños rendían mejor en la clase cuando los padres tomaban parte activa en su vida, vivieran o no vivieran con ellos. Varios estudios realizados en los Estados Unidos han demostrado que los niños pequeños de cuyo cuidado se ocupa plenamente su padre obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia de grado preescolar que los niños en cuyo cuidado el padre participa en menor medida. La mejora de los resultados académicos no es el único beneficio que reporta un padre devoto. Cuando el padre y los hijos juegan, cantan y se ríen juntos aumentan las posibilidades de que la familia sea feliz y equilibrada.

Desde que se concibiera hace dos años, la Iniciativa Papá ha logrado que los padres y los adolescentes cuestionen la rigidez de la separación de funciones correspondientes al hombre y la mujer y los ha instigado a planificar el futuro de sus hijos. Además de aprender hechos concretos sobre el desarrollo de su hijo, los hombres ponen en tela de juicio los valores transmitidos de una generación a otra. Sin embargo, suele ser ardua la tarea de transformar creencias arraigadas relativas al papel de la madre y el padre o a las distintas expectativas que se tienen con respecto a los hijos y las hijas.

“El machismo no puede desaparecer de un día para otro,” dice Jessica Avellaneda García, que es promotora de un programa y tiene 24 años, “ pero se va avanzando. Parece que los hombres están más abiertos a la comunicación, valoran más el trabajo de la mujer en la casa y se relacionan más con sus hijos.”

Al margen de los viejos estereotipos, algunos padres se enteran de que cantar, contar cuentos, escuchar, dar de comer a sus hijos e hijas, abrazarlos y jugar con ellos conlleva mejoras físicas y psíquicas para los niños y las niñas. Los hombres también valoran la importancia que encierran la tolerancia y el cariño para cimentar la autoestima de sus hijos.

“He aprendido a ser más paciente,” dice Braulio Gálvez Gutiérrez, un padre que participa en el grupo de adolescentes. “Se trata de niños pequeños y hay que armarse de paciencia. Por eso es mejor aprovechar su curiosidad para enseñarles y que ellos aprendan. Yo trato de no gritar a mi hijo. Ahora le demuestro más mi amor.”

 

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