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UNICEF/88-039/Nepal/Wright

Una maestra con sus estudiantes en un parvulario de Nepal.

 

 

 

 

 

 

De la Convención sobre los Derechos del Niño


Artículo 6

1. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida.

2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.

Artículo 18

2. A los efectos de garantizar y promover los derechos enunciados en la presente Convención, los Estados Partes prestarán la asistencia apropiada a los padres y a los representantes legales para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del niño y velarán por la creación de instituciones, instalaciones y servicios para el cuidado de los niños.

 

Recuadro 2

Familias, derechos del niño y participación en Nepal

Los niños se parecen un poco a los pollos: hay que darles seguridad, guiarlos, alimentarlos y amarlos,” observaba con un deje de ironía la abuela de cuatro niños pequeños en el pueblo nepalés de Biskundanda. Este aforismo tan sencillo resume de muchas maneras el sentido común de cientos de millones de padres repartidos por todo el mundo. Aun cuando no conocen oficialmente los principios del desarrollo del niño o la Convención sobre los Derechos del Niño, la mayor parte de los padres y las madres saben que sus hijos tienen derecho a que se les ame y se les proteja y a gozar de buena salud, de una nutrición adecuada y de oportunidades de aprender.

No obstante, un estudio reciente llevado a cabo en Nepal indica que muchos de estos mismos padres, y mucho expertos en el desarrollo del niño, tienden a menospreciar la importancia de la intervención cotidiana de los padres en el desarrollo en un sentido más amplio, relativo a la mentalidad, la confianza y los conocimientos prácticos del niño, que son las aptitudes más importantes para ayudarle a crecer con la capacidad necesaria como para romper el ciclo de la pobreza.

El estudio de Nepal, un modelo de investigación participativa, se sirvió de los derechos del niño como marco de las conversaciones mantenidas por los investigadores con los padres y los dirigentes comunitarios de cuatro aldeas en torno a las creencias y prácticas de las familias sobre la crianza del niño. Por medio de debates estructurados, los autores del estudio pudieron recopilar la información necesaria para preparar programas de desarrollo del niño en la primera infancia que tengan presentes los derechos del niño y se ajusten a las necesidades de las comunidades. El método de diálogo en colaboración con los padres y las familias fue tan importante para proteger los derechos del niño como lo fueron los resultados obtenidos.

Las condiciones en que viven los niños de Nepal son diversas. Por una parte, la mortalidad infantil es elevada, la malnutrición es habitual, el saneamiento y la calidad del aire en el interior de los hogares son defectuosos y pocos niños reciben educación formal más de unos cuantos años. La pobreza y la continua lucha por la supervivencia hacen prácticamente imposible el sustento adecuado del niño.

Por otra parte, algunos niños crecen sanos y saludables a pesar de las circunstancias socioeconómicas negativas. Muchos niños de las aldeas de Nepal tienen una idea clara de su propia valía y de la responsabilidad social gracias a su participación en las tareas domésticas familiares y en actividades agrícolas como el pastoreo. Cuando el niño es pequeño, el trabajo, los juegos y el aprendizaje se compenetran a la perfección. Antes de que las tareas se vuelvan repetitivas e interfieran en la educación, el aprendizaje activo por medio del trabajo brinda al niño una fuente de orgullo y satisfacción y una valiosa oportunidad de obtener las aptitudes a las que aspira y el respeto de los demás.

¿Cómo cabe explicar esta “desviación positiva”? Gracias al examen de los sutiles procesos del desarrollo infantil en el contexto del entorno doméstico natural, el estudio reveló que, por lo que parece, diversas pautas del comportamiento de los padres y la existencia de relaciones mutuas ocasionales que aparentemente carecen de importancia repercuten de forma inestimable en el desarrollo del niño. Así, por ejemplo, al volver a casa después de un día ajetreado, una madre se sienta de inmediato con sus cuatro hijos. Les hace ayudarla a clasificar los peces que acaba de pescar sin dejar de hablarles de las características de los peces, el tamaño, el color y el sabor. Le interesa lo que dicen los niños e incluso ha traído a cada uno un cangrejito para que organicen carreras de cangrejos.

El estudio de Nepal se centró también en el entorno más amplio constituido por la vida familiar y comunitaria. Se examinó el emplazamiento de la aldea, la situación social y económica, las diferencias entre los sexos y las castas, la cultura y el proceso de cambio. En general, los resultados no sorprendieron: las familias se ocupan como corresponde de todos los aspectos de la vida del niño y no cejan de encargarse día a día de la defensa de los derechos del niño.

La principal cuestión que plantean las iniciativas de desarrollo del niño en la primera infancia es la manera de que funcionan. El estudio recomienda que se adopten los derechos del niño como marco para determinar hasta qué punto cumplen los adultos con sus obligaciones en materia de bienestar del niño en los planos familiar, comunitario, municipal y nacional. Una parte fundamental de un enfoque de este tipo es el diálogo constante con los padres y los miembros de la comunidad en torno a cuestiones decisivas para el niño, que servirán de base a las acciones que se tomen. Muchas prácticas relacionadas con la crianza, tanto positivas como negativas, suelen darse por sentadas. Al aprovechar la oportunidad de examinar sus propias creencias y su quehacer cotidiano y al comentar estas cuestiones con otras personas, los padres empiezan a participar de forma más activa y con mayor confianza en el fortalecimiento de sus ventajas tradicionales y en la colaboración encaminada a implantar nuevas prácticas.

Los expertos en desarrollo infantil tienen mucho que aprender los unos de los otros. Quienes se dedican a promover los derechos del niño deben esforzarse por hallar la manera de acentuar las prácticas locales y escuchar las preocupaciones de los padres con ánimo receptivo y de colaboración al tiempo que buscan la manera de examinar y sacar a debate las prácticas incompatibles con los principios de los derechos del niño. Deben hallar un equilibrio entre el fomento de las tradiciones que favorecen al niño y el cuestionamiento de las que, al basarse en las diferencias por motivos de casta o de sexo, contravienen esos derechos. Deben hallar la manera de valorar la idea de “equiparar a los niños a los pollos” y de superarla al mismo tiempo.

*-El estudio sobre crianza del niño fue una iniciativa conjunta de miembros de Save the Children Alliance (Estados Unidos, Noruega, Reino Unido)/UNICEF/ Servicios de Desarrollo Infantil Nacional Seto Gurans/ Grupo de Investigación sobre Entornos Infantiles de la City University of New York/Centro de innovación y desarrollo en materia de enseñanza de la Universidad de Tribhuvan.

 

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