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Prefacio

El período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, que se celebrará en septiembre de 2001 para el seguimiento de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, será en verdad un período extraordinario por muchas razones. Ofrecerá grandes posibilidades para configurar las vidas de los niños y los adolescentes en todo el mundo. Congregará a líderes de gobiernos y organizaciones no gubernamentales, además de niños y adolescentes, en un modelo de amplia participación y de formación de alianzas que debe marcar el rumbo para la labor futura de las Naciones Unidas. Acordará un plan de acción que debe impulsar a la comunidad internacional para que adopte las medidas necesarias a fin de poner en práctica los derechos de todos los niños.

En la actualidad, millones de niños tienen vidas más seguras, saludables y plenas que hace un decenio, antes de que se aprobara la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989 y se celebrara la Cumbre Mundial en favor de la Infancia en 1990. Lo mismo puede decirse del progreso de millones de mujeres a partir de la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en 1979. Con todo, hay todavía excesivas cantidades de niños y mujeres que viven desprovistos de la protección de la sociedad; son demasiados los que ven sus derechos conculcados o amenazados.

En el período extraordinario de sesiones se pasará revista a los adelantos en el cumplimiento de los compromisos asumidos durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y de las obligaciones dimanadas de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos más amplia y rápidamente ratificado en la historia. El examen que se realizará durante el período extraordinario de sesiones permitirá cobrar conciencia de la realidad; pero, más aún, servirá para echar una mirada hacia el futuro y fijar metas concretas con plazos determinados, a fin de lograr nuestro principal objetivo en el próximo decenio: proteger y satisfacer los derechos de todos los niños y todas las mujeres.

El programa del período extraordinario de sesiones ya ha inspirado un notable debate acerca de tres objetivos a los que se aspira: cada niño debería tener el mejor comienzo posible en la vida; cada niño debería recibir una educación básica de buena calidad; y cada niño debería tener la oportunidad de desarrollar cabalmente su potencial y contribuir significativamente a la sociedad. En el informe Estado Mundial de la Infancia 2001 se destaca la primera de nuestras metas: el mejor comienzo posible en la vida para todos los niños, sin excepción.

Los preparativos del período extraordinario de sesiones han estado imbuidos de un espíritu de claridad en las metas que tiene visos de animar la reunión propiamente dicha. Han anunciado su asistencia casi 1.000 participantes que representarán a gobiernos, organismos de las Naciones Unidas y entidades internacionales y nacionales de la sociedad civil. Entre las voces más claras y apasionadas han figurado las de los niños y adolescentes.

A escala local, nacional y regional, esos jóvenes han añadido sus perspectivas a las evaluaciones de cómo el mundo ha cumplido con sus obligaciones para con los niños. Los jóvenes han hablado de su propio papel como agentes de cambio y muchos de ellos acudirán a Nueva York en septiembre de 2001 para participar en el período extraordinario de sesiones. Abrigo la esperanza de que se escuchen sus opiniones con suma atención y de que, en beneficio de ellos y de todos los demás niños del mundo, logremos que el período extraordinario de sesiones de 2001 marque el mejor comienzo posible de este nuevo milenio.


Kofi A. Annan
Secretario General de las Naciones Unidas

 

 

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