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UNICEF/99-0057/Lemoyne

Los refugiados en la ex República Yugoslava de Macedonia

En marzo de 1999, 360.000 refugiados de la guerra que desgarró a Kosovo acudieron en búsqueda de seguridad a la vecina ex República Yugoslava de Macedonia. Casi la mitad de esos refugiados recibieron albergue, alimentación y cuidados en familias macedonias. Los hogares que habían acogido a refugiados estaban sobrecargados, pues hasta 100 personas se alojaban bajo un mismo techo. Repentinamente, grandes cantidades de personas vivían en circunstancias duras y difíciles, y quienes estaban en situación más desventajosa eran los niños de más corta edad.

Los niños en edad escolar asistían a clases que, aun cuando hacinadas e improvisadas, proporcionaban un punto de referencia y un sentido de normalidad en sus vidas perturbadas por la situación. Pero los niños de más corta edad permanecían en locales hacinados con progenitores traumatizados por la guerra, en la mayoría de los casos sus madres, a quienes les quedaba muy poca energía para aportar a sus hijos la atención y el cuidado que necesitaban.

Al cabo de un mes, el UNICEF y la Liga de Mujeres Albanesas, una organización no gubernamental de la ERYD Macedonia, inició un proyecto de emergencia en las siete comunidades más afectadas por la crisis. Se capacitó a unos 150.000 voluntarios en labores comunitarias, visitas a las familias y reuniones en grupo, así como en cuestiones relativas al desarrollo del niño. Tanto los refugiados como las familias anfitrionas –6.500 familias con 9.000 niños– recibieron mensajes y materiales acerca de la crianza de los niños en situaciones de crisis.

El proyecto de emergencia pudo mejorar el cuidado y la atención que recibían los niños, pese a las difíciles condiciones de vida. También proporcionó un medio de detectar a las personas necesitadas de asesoramiento psicosocial y remitirlas a los lugares apropiados. Después de que los refugiados hubieron regresado a Kosovo, el proyecto se adaptó a las necesidades de los niños y las familias macedonios en las mismas comunidades, mayormente rurales. Además de mejorar las prácticas de cuidado de los niños, el proyecto creó las condiciones para ampliar los medios de acción de las mujeres como asociadas activas que adoptan decisiones en la familia y en la comunidad.

Alentados por la respuesta y el enorme interés suscitados, se preparó un plan nacional más amplio, en colaboración con la Liga de Mujeres Albanesas y la Unión de Organizaciones de Mujeres, entidad federativa de mujeres macedonias, gitanas, serbias y de otros grupos minoritarios. Se han establecido otros 32 centros regionales de capacitación y coordinación, así como bibliotecas con juguetes y libros de imágenes. El proyecto abarca más de 650 aldeas y ofrece servicios a unos 70.000 niños.

 

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