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Pirozzi/Jordan

La importancia de la detección precoz: el caso de Jordania

Sahar, una niña de 9 años de edad, asiste al tercer grado de una escuela preparatoria de Jordania. Tiene muchos amigos, una sonrisa cautivante… y un audífono.

Poco después de nacer, los médicos diagnosticaron erróneamente que Sahar padecía de retraso mental y de problemas de la audición. En consecuencia, no se posibilitó que interactuara con otros niños. Su familia no efectuó inversiones en su desarrollo ni le proporcionó una nutrición adecuada.

Sahar es un ejemplo viviente de la importancia de detectar discapacidades precozmente en la vida de un niño. A partir de 1993, el Programa Comunitario de Rehabilitación ha colaborado estrechamente con progenitores, maestros y voluntarios de la comunidad en Al-Mafraq, territorio septentrional de Jordania, para cambiar las actitudes relativas a las discapacidades. Los padres y madres aprenden a detectar las discapacidades y a solicitar ayuda para sus hijos; se imparte capacitación especial a los maestros; se capta a jóvenes mujeres voluntarias para que se ocupen asiduamente de los niños de corta edad que padecen discapacidades; y los miembros de la comunidad asumen la responsabilidad administrativa del programa.

El Programa Comunitario de Rehabilitación forma parte de las acciones comunitarias en apoyo de “las mejores prácticas de crianza de los niños” en los hogares, adonde se atiende a las tres cuartas partes de los niños jordanos, ahondando los conocimientos teóricos y prácticos de todas las personas que se ocupan de los niños en el marco de sus derechos y sus necesidades físicas, emocionales y psicológicas.

Mientras anteriormente se diagnosticaban erróneamente las discapacidades de niños como Sahar o se llegaban a ocultar esas discapacidades debido a una “cultura de la vergüenza”, en las zonas donde se realiza el Proyecto Comunitario de Rehabilitación se ha registrado un pronunciado cambio. Ahora, los padres y madres de niños discapacitados informan a los comités de asistencia y solicitan su ayuda. Las escuelas integran a los niños discapacitados en sus clases; y en una encuesta realizada en 1997 se comprobó que en un 80% de la población local habían mejorado las actitudes sobre los derechos de las personas que tienen necesidades especiales.

¿Y qué pasó con el otro 20%? Ese porcentaje dijo que ya desde antes estaban persuadidos de que los discapacitados tienen derechos en la comunidad, pero que el Programa Comunitario de Rehabilitación había fortalecido esas creencias.

 

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