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Las manos pequeñas de un niño seropositivo sostienen la mano de un hombre que participa en el grupo de autoayuda para adultos con VIH de un centro de la ciudad de Ho Chi Minh, Viet Nam.

“... no hay tarea más noble que ofrecer a un niño un futuro mejor”

Las vidas de los niños y las mujeres son los indicadores más fieles de la fortaleza de las comunidades y los países. Cuando se abandona a los más jóvenes y más vulnerables para que se valgan por sus propios medios, el país conculca los derechos de su pueblo y sabotea su propio futuro como copartícipe, en condiciones de igualdad, en la economía mundial. Cuando las mujeres y los niños son débiles y dependientes, esto redunda en países débiles y dependientes. En un contraste espectacular, los niños y las mujeres cuyos medios de acción se han ampliado por la efectividad de sus derechos redundan en sociedades robustas, que se valen por sí mismas.

La atención integral en la primera infancia es la clave para crear un mundo donde impere la esperanza y el cambio, en lugar de la privación y la desesperación, y para fomentar la existencia de países prósperos y libres. Cuando en septiembre de 2001 se reúna la Asamblea General de las Naciones Unidas en su período extraordinario de sesiones para el seguimiento de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, los líderes del mundo tendrán la oportunidad de reivindicar un legado de igualdad y desarrollo humano.

En primer lugar y ante todo, deben volver a asumir, sin ninguna reserva, excusa o cortapisa, su compromiso en pro de la Convención sobre los Derechos del Niño; y lo mismo deben hacer con respecto a la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

En segundo lugar, deben asignar prioridad a los niños –especialmente, a los de más corta edad–en todos los debates de política, en toda la planificación de programas y en todas las reuniones presupuestarias.

En tercer lugar, deben asegurar que los programas de desarrollo del niño en la primera infancia cuenten con el necesario apoyo financiero y político en todas las esferas, incluida la escala comunitaria y local.

En cuarto lugar, deben delegar su responsabilidad y asignar la obligación de rendir cuentas para garantizar a cada niño tres resultados interdependientes: el mejor comienzo posible en la vida, una educación básica de buena calidad y oportunidades de desarrollarse plenamente y participar de manera significativa en su comunidad.

Desde ahora hasta la Sesión Especial en favor de la Infancia. En enero y en junio de 2001 se celebrarán dos período de sesiones sustantivos como parte de los preparativos para el período extraordinario de sesiones; y durante ese mismo período, habrá una serie de exámenes y debates sobre políticas a escala subnacional, nacional y regional. En esas reuniones, las personas y organizaciones que defienden los intereses de los niños podrán:

• Responsabilizar a los líderes gubernamentales de su participación en la reunión de las Naciones Unidas y las acciones que prometan durante el período extraordinario de sesiones;

• Asegurar que las perspectivas en pro de la infancia y las opiniones de las organizaciones no gubernamentales figuren en todos los aspectos del proceso de examen y en la determinación de prioridades para el futuro;

• Participar en exámenes y debates sobre políticas en diversos planos, así como difundir cuándo, dónde y por qué se celebran;

• Comunicar los resultados de la investigación y de las experiencias sobre las vidas de los niños y las mujeres;

• Apoyar a los niños y los adolescentes en sus acciones para que se los escuche en el proceso;

• Movilizarse de inmediato para el seguimiento de las decisiones y los planes de acción resultantes del período extraordinario de sesiones.

El mejor comienzo posible en la vida. La Sesión Especial en favor de la Infancia forma parte de un proceso continuo que trata de lograr que los niños, los adolescentes y los adultos que los rodean vivan en un mundo mejor. Quebrar el ciclo de transmisión entre generaciones de la pobreza, la violencia, la enfermedad y la discriminación no es un sueño inasequible si comenzamos suficientemente temprano en la vida de un niño. Las inversiones en los ciudadanos más jóvenes del mundo, como parte de las medidas para velar por sus derechos, es la mejor opción entre varias posibles y beneficia a los niños, sus progenitores y a las personas que se ocupan de su cuidado y, aún más, a sus países. En un último análisis, garantizar que cada niño tenga el mejor comienzo posible en la vida, una cuestión que se fundamenta en razones jurídicas y morales, es la única opción razonable para un liderazgo responsable.

 

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