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Recuadro 6 - La era de la educación está retrasada Lo que es propicio a la niña es propicio a todos los niños Un patrón primordial para medir la calidad educacional es cuán pequeña es la discrepancia de género en el aula. Una escuela es verdaderamente acogedora para los niños cuando tanto las niñas como los niños varones encuentran que es un lugar seguro, saludable y que los acoge, que está centrado en los derechos el niño, donde los maestros demuestran respeto por esos derechos y donde los alumnos descubren que la educación no sólo es pertinente a sus vidas sino también una fuente de alegría.
En la República Islámica del Irán, lo que está mejorando la paridad de género en las escuelas primarias es el compromiso político asumido por el país a alto nivel, respaldado con recursos suficientes. A partir de 1986, la matriculación de las niñas en las escuelas primarias ha aumentado desde el 80% hasta el 96% en todo el país. Incluso en zonas rurales -donde las tasas de matriculación llegan a los niveles más bajos para todos los niños- la tasa de matriculación de las niñas ha aumentado desde el 60% hasta el 80% en los últimos cinco años. Más alentador es el hecho de que casi un 95% de las niñas matriculadas en la escuela primaria egresan de ella. Y en 1999 se alcanzó un nuevo hito, cuando por primera vez las niñas constituyeron el 52% de los estudiantes aceptados en las universidades públicas del Irán. Golnar Mehran, profesor de educación en Teherán, atribuye los aumentos a las políticas gubernamentales, especialmente las adoptadas a partir de 1985. Una estrategia simple pero sumamente eficaz ha sido la capacitación de mayor cantidad de mujeres maestras, una medida de importancia vital, habida cuenta de las opiniones sociales y culturales del Irán acerca de la segregación de los sexos. Muchas familias titubean en enviar a sus hijas a escuelas donde hay hombres maestros y, en los hechos, toda la educación, hasta llegar al nivel universitario, está separada para niños y niñas. Ahora, dado que hay mayor cantidad de maestras, las niñas tienen mayor cantidad de modelos de comportamiento y las escuelas han pasado a ser menos amenazantes, tanto para los progenitores como para las alumnas. Asimismo, los funcionarios de educación han tratado de ubicar las escuelas en lugares más cercanos a las comunidades, a fin de reducir la distancia que deben recorrer las niñas. No obstante, es necesario introducir más cambios para que las escuelas sean realmente acogedoras para las niñas. Esos cambios entrañarán introducir modificaciones en los libros de texto y los planes de estudio, de modo que en ellos ya no se presenten imágenes estereotipadas de las niñas, e introducir cambios en los métodos pedagógicos, de modo que se alienta a las niñas para que puedan tener un pensamiento crítico y una actuación independiente. Asimismo, es preciso asegurar su seguridad física y es menester construir las instalaciones de modo de satisfacer su necesidad de resguardar el carácter personal privado. Subsisten otras barreras, más resistentes, que obstan a la plena participación de las niñas en la educación. En una encuesta realizada en tres provincias del Irán se comprobó que de las familias cuyas hijas no asisten a la escuela, un 25% piensa que la educación carece de pertinencia para el futuro papel de las niñas como esposas y madres. Otro 34% de las familias afirmó que la pobreza era la causa de que sus hijas permanecieran en el hogar, debido a que, si bien la educación es obligatoria y gratuita hasta la escuela secundaria, siempre se incurre en gastos para sufragar suministros y uniformes y, en consecuencia, lo más probable es que las niñas se queden en su casa, para que los hijos varones puedan asistir a la escuela. No obstante, los adelantos del Irán son notables, especialmente los cambios en el pensamiento de las propias niñas. El Profesor Mehran dice: "Cuando les preguntamos a qué aspiran para su futuro, nos dicen que quieren trabajar pero que si eso no es posible, quieren recibir educación". |
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