Estado Mundial de la Infancia 2000

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Recuadro 5 - Semillas de paz: Jóvenes en Colombia

La paz: una causa universal

El Movimiento de los Niños por la Paz inspiró a un país desalentado por la guerra y desesperanzado, y lo animó a redoblar sus esfuerzos por poner fin a la violencia. El fragmentado movimiento colombiano en pro de la paz se unificó y en enero de 1997, REDEPAZ, el UNICEF y la organización contra los secuestros País Libre anunciaron que el Mandato Ciudadano por la Paz, la Vida y la Libertad sería sometido a consideración del pueblo colombiano en el mes de octubre, durante las elecciones regionales. Se establecieron en todo el país un centenar de "puntos de paz", en los cuales las administraciones locales y las organizaciones no gubernamentales dieron a conocer y explicaron el Mandato. En la campaña siguieron figurando de manera prominente los niños de corta edad y los adolescentes.

Un año después de la elección de los niños, el 26 de octubre de 1997, más de 10 millones de adultos acudieron a los comicios, más del doble de la proporción registrada en elecciones anteriores. Sus votos expresaron sus deseos de poner fin a la guerra, a las atrocidades y a la participación de niños menores de 18 años en las hostilidades.

Copyright© 1999
El emblema del Mandato de los Niños por la Paz en Colombia, "Manos", apareció en todo el país en distintivos, calcomanías, volantes, paredes y pantallas de televisión.

El voto por el Mandato fue simbólico, pero sus repercusiones políticas fueron reales. Se denegó finalmente a las facciones en pugna su reivindicación de representar "al pueblo", dado que 10 millones de personas habían emitido un voto abrumadoramente favorable a la paz. El Mandato logró que la paz fuera el tema central de la campaña presidencial de 1998. Cuando el Presidente Andrés Pastrana asumió el cargo en agosto de 1998, llevaba en su solapa una cinta verde, el símbolo del mandato de los ciudadanos en pro de la paz, la vida y la libertad.

José Ramos Horta, laureado con el premio Nobel de la paz en 1996 en mérito a sus acciones para obtener la independencia de Timor Oriental, visitó Colombia en 1997 y se reunió con Farliz Calle, Juan Elías Uribe y otros participantes en el Movimiento de los Niños por la Paz. Lo impresionaron tanto la tenacidad y la calidad visionaria de los jóvenes, que propuso sus nombres como candidatos al premio Nobel de la Paz de 1998. "El proceso iniciado en Colombia tiene posibilidades de movilizar a la gente y al mundo y de crear una poderosa fuerza en pro de la paz", declaró el Sr. Ramos Horta, rodeado por un grupo de niños. "La causa que estos niños representan", dijo, señalando los jóvenes rostros que lo rodeaban, "no es sólo una causa colombiana; es una causa universal".

Los niños, que otrora eran considerados sólo como víctimas de las guerras, ahora son percibidos como fuentes de paz. Los líderes del Movimiento de los Niños en favor de la Paz, inclusive Farliz Calle y Juan Elías Uribe, viajaron a Nueva York para visitar las Naciones Unidas y, junto con Mayerly Sánchez, de 14 años de edad, viajaron a La Haya (Países Bajos) para intercambiar ideas con niños de otros países sobre sus actividades en pro de la paz.

Para Juan Elías Uribe, la trágica muerte de su padre fue una fuente de inspiración para empeñarse más en la lucha por la paz: "La muerte de mi padre me golpeó duramente", dice. "Pensé que todo el trabajo que yo estaba realizando en pro de la paz no tenía valor, porque no había salvado a mi padre... En última instancia, la muerte de mi padre me dotó de una actitud más realista respecto de la paz. Cobré conciencia de que si los peligros no me habían arredrado cuando mi padre estaba vivo, no podrían hacer nada para detenerme después".

Mayerly Sánchez explica: "Los niños tienen un don especial para convencer a la gente acerca de la verdad de lo que está ocurriendo. La gente nunca se preocupó por la guerra, salvo cuando ésta los afectaba directamente. Pero cuando los niños hablan de dolor y de aflicciones, los adultos sienten el dolor como si fuera propio. Los niños son la semilla de la nueva Colombia. Nosotros somos las semillas que eliminarán la guerra".

 

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