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Recuadro 4 - Zambia: Esperanza en el epicentro del SIDA

En Zambia, donde una de cada cinco personas tiene reacción serológica positiva al VIH, los educadores sanitarios locales afirman que todos los habitantes o bien se han contagiado con el VIH/SIDA o bien están afectados de otro modo por la enfermedad. Casi todas las personas que uno encuentra han perdido amigos o parientes debido al SIDA. Unos 360.000 niños han perdido al menos a un progenitor, la mayoría de ellos debido al SIDA. Muchos de los huérfanos subsisten merced a la caridad de amigos o parientes. A partir de 1990, la esperanza de vida al nacer en Zambia ha disminuido desde 50 hasta 40 años, y las tasas de mortalidad infantil están aumentando hasta niveles no registrados desde comienzos del decenio de 1970, es decir, se ha eliminado el adelanto logrado durante un cuarto de siglo en lo concerniente a la salud y el bienestar de los niños.

En medio de esta calamidad y pese a las sombrías perspectivas, algunos zambianos han optado por vivir en la esperanza, incluso en momentos en que muchos se debaten contra su propia pobreza y las difíciles circunstancias de su vida. Luchan contra el estigma dimanado de su asociación con el SIDA y a menudo son ellos mismos objeto de discriminación cuando se esfuerzan por salvar a las futuras generaciones de los estragos de esta enfermedad. Entre los más decididos figuran los enérgicos miembros del Club de lucha contra el SIDA de Chibolya.

"Salve su vida - Infórmese sobre el SIDA" proclama el lema en el costado de un camión blanco que va avanzando a tumbos por calles sin pavimentar que serpentean entre viviendas construidas irregularmente por ocupantes precaristas en el barrio de Chibolya, en Lusaka, la capital de Zambia. Los altoparlantes instalados en el camión vociferan a los cuatro vientos: "Venga a escuchar al Club contra el SIDA de Chibolya; el acto comienza dentro de cinco minutos. Aprenda acerca del SIDA: protéjase a sí mismo". Los niños salen corriendo de sus viviendas de bloques de cemento, saltando sobre el paragolpes posterior del camión, riendo y gritando, entusiasmados por el espectáculo que está a punto de comenzar.

El vehículo, cubierto con una espesa capa grisácea de polvo, se detiene en una zona despejada donde esperan cinco hombres jóvenes y una mujer, todos vestidos de color verde, con pantalones a cuadros y camisetas. El público, de unas 350 personas, entre ellas muchos niños de corta edad, se congrega en un amplio círculo en torno a los artistas y comienza a cantar. El clima es de alborozo, aun cuando es evidente que el mensaje es serio.

Los tambores anuncian el comienzo de la representación. Los actores cantan: "Hemos venido a enseñarles acerca del VIH/SIDA. Woza! [¡Vengan!]". Dos adolescentes, un varón y una niña, se adelantan y comienzan a bailar rodeados del círculo de jóvenes espectadores, cada vez más amplio. Los presentes, extasiados, ríen estrepitosamente cuando los bailarines son reemplazados por un joven que viste grandes zapatos rojos, un mameluco y un sombrero estrambótico; representa a un padre que reprende a su hija adolescente. "¡No debes estar saliendo con tantos hombres!"

La niña se pavonea sobre el piso de tierra y responde: "Esto es asunto mío. Tus ideas están anticuadas. ¡Haré lo que se me antoje!" La niña agrega, dirigiéndose al público: "¿Dónde obtendré el dinero que necesito? Porque mi padre no paga la matrícula de mi escuela".

Una mujer mayor habla a la joven actriz: "En estos tiempos, hay enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, de modo que tú debes dejar de callejear como lo estás haciendo. ¡Debes escuchar a tu padre! Él tiene experiencia de la vida". Al final, la niña acepta el consejo de su padre y reaparece vistiendo el uniforme de la escuela, cargando una bolsa de libros sobre su hombro, y promete cuidarse mejor.

   
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Un miembro de uno de los clubes de lucha contra el SIDA en Zambia ofrece mensajes de prevención

Después de la representación, el público se congrega en torno al camión, solicitando información acerca del SIDA y los condones. Esta avidez por obtener información es, en sí misma, un éxito. El estigma asociado a la enfermedad significa que en Zambia hay un pesado silencio acerca del SIDA. Con frecuencia, los parientes dirán simplemente que la causa de defunción de un paciente de SIDA ha sido la neumonía, o la tuberculosis, dos de las numerosas infecciones secundarias que afligen a los enfermos de SIDA. Con frecuencia, se alude al SIDA como "la enfermedad que hace perder peso", lo cual enmascara la verdadera causa del problema.

Levy Kafuti, el coordinador del elenco, de 23 años de edad, dice: "Estamos logrando un adelanto. Va en aumento el número de personas que acuden a cada una de nuestras representaciones. Cuando los niños lleguen a la pubertad, sabrán exactamente cómo protegerse a sí mismos. Esto alimenta grandes esperanzas."

El Club de lucha contra el SIDA de Chibolya, establecido en 1995, es uno entre 1.760 clubes semejantes de Zambia que difunden mensajes de prevención del SIDA mediante diversas actividades. El equipo de fútbol de varones del Club de Chibolya y el equipo de baloncesto de niñas, por ejemplo, emiten mensajes para crear conciencia sobre el SIDA al disputar sus partidos. La representación del elenco teatral, de 10 miembros, se organiza conjuntamente con visitas del "Vehículo itinerante sobre el SIDA" de Family Health Trust, que distribuye gratuitamente condones, y ofrece asesoramiento y materiales informativos.

 
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