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Recuadro 3 - Riesgos que corren los niños en las sociedades al borde del desastre
Aprendizaje en la línea de fuego A medida que el conflicto fronterizo entre Eritrea y Etiopía se prolonga penosamente durante su segundo aņo, el compromiso en pro de la educación de los niņos permanece invariable. "Por primera vez en la historia de Tigray, estamos tratando de ofrecer acceso universal en la educación," dice el Dr. Solomon Inquai, asesor del Presidente Regional para Asuntos Sociales de Tigray. "Nos enorgullece que los padres y madres sigan pensando que la educación es prioritaria". Esto ocurre pese al hecho de que en las zonas oriental, central y occidental de Tigray, 34 escuelas, más de la mitad de las 58 existentes en la región, han sido destruidas o necesitan reparaciones y aproximadamente 16.000 alumnos han sido desplazados. Los educadores y funcionarios, con el apoyo del UNICEF, han utilizado diversos enfoques creativos para que los niņos sigan aprendiendo y las aulas sigan funcionando: en albergues, bajo los árboles y, como ocurre en Fatsi, en cuevas. A fin de dar lugar a los niņos desplazados en escuelas de las zonas no afectadas por la guerra, se agregan clases los días hábiles y los fines de semana. Algunas escuelas ofrecen turnos matutinos y vespertinos para facilitar el acceso de los niņos que tienen que trabajar a tiempo parcial para sus familias. En Fatsi, el joven Hadgu, alumno de segundo grado, asiste a clase alternando turnos matutinos y vespertinos con su hermana de 16 aņos, de modo que cada uno de ellos puede ayudar con el trabajo en la granja de su familia. Hadgu dice que hace sus "tareas escolares en los pastizales, mientras vigilo al ganado. Hay personas que han resultado heridas por los bombardeos, pero no hubo ningún escolar herido. Sin embargo, cuando oigo los disparos, eso me asusta." |
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