Dentro de una generación: El programa mundialGrados de humanidad Cuando los problemas son grandes, nunca es simple determinar el grado de éxito. Pero se cuenta con algunos elementos básicos de referencia que contribuyen a definir normas universales básicas de índole moral y en relación con las cuales el mundo puede medir la profundidad de sus compromisos y el éxito de sus acciones. Sobre la base de los principios y artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño, esas normas básicas son metas en torno a las cuales puede concertarse una alianza mundial en pro de los niños: que los niños comiencen sus vidas en condiciones saludables y que los niños de corta edad reciban cuidados en un ámbito propicio; que todos los niños, inclusive los más pobres y los que están en situación más desventajosa, reciban una educación básica completa de buena calidad; y que los adolescentes tengan oportunidades de desa rrollarse plenamente y participar en sus sociedades. Cada una de esas metas es, por derecho propio, merecedora de un movimiento mundial. Consideradas en su conjunto, dichas metas plantean la estructura básica de una sociedad humanista. En el mundo hay hoy mayor cantidad de niños que viven en la pobreza que hace 10 años. El mundo es más inestable y más violento que en 1990, cuando los líderes reunidos en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia prometieron alcanzar 27 metas en pro de los niños y las mujeres hacia el año 2000. Ésas no fueron promesas de fácil cumplimiento en los 10 últimos años y hoy son aún más difíciles de cumplir, de modo que el liderazgo necesario en la actualidad es cualitativamente diferente del anterior. Es un liderazgo no sólo de los gobiernos, sino también suficientemente amplio como para abarcar a todos los que, en cada país de cada región, han asumido como propia la causa de los niños. Como parte de uno de los movimientos de mayor magnitud de la historia, el liderazgo en este siglo XXI será puesto a prueba, a menudo y severamente, en los años por venir. El liderazgo deberá tener una visión suficientemente amplia como para asegurar que todas las mujeres embarazadas reciban alimentos suficientes y una visión inmediata como para proteger a los niños contra matanzas deliberadas en situaciones de conflicto. El liderazgo tendrá que ser a la vez concretamente circunscripto, como la actuación de los monjes que se desempeñan como asesores de la comunidad respecto del VIH/SIDA en la región del Delta del Mekong, en el Asia oriental, y tan amplio como sea necesario para cambiar los conceptos reinantes en el mundo acerca de los derechos de las mujeres y los niños. El liderazgo deberá ejercerse en una escala tan grande como la de la enmienda introducida en 1992 en la Constitución de la India, donde viven 1.000 millones de personas, en virtud de la cual se reservó un tercio de todos los puestos gubernamentales para las mujeres y un porcentaje de ellos, para las mujeres de las castas inferiores; y deberá ser tan personal como sea necesario para enviar a una niña de corta edad a la escuela, en lugar de mantenerla en su casa. Nada menos que lo señalado será suficiente. Véase también:Gráfico 6: Aumento de la riqueza y disminución de la AOD Gráfico 7: Dólares con destino al VIH/SIDA Recuadro 5: Semillas de paz: jóvenes en Colombia Recuadro 6: La era de la educación está retrasada (Pulse la tecla de retorno en su navegador para volver a esta página.) |
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