Estado Mundial de la Infancia 2000

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Prefacio

No hay obligación más sagrada que la que el mundo tiene para con los niños. No hay deber más importante que velar por que sus derechos sean respetados, su bienestar esté protegido, sus vidas estén libres de temores y necesidades y puedan crecer en paz.

El Estado Mundial de la Infancia 2000 es una exhortación a que aunemos nuestras fuerzas. Es una exhortación a los gobiernos, las entidades de la sociedad civil, el sector privado y toda la comunidad internacional para que renovemos nuestro compromiso en pro de los derechos del niño propugnando una nueva visión para el siglo XXI: una visión en que cada recién nacido tenga un comienzo saludable, cada niño una educación de buena calidad y cada adolescente una oportunidad de desarrollar su capacidad intrínseca. Es una exhortación a las familias y las comunidades —y a los propios niños y adolescentes— para que hagan oír sus voces y contribuyan a que esta visión se plasme en la realidad de sus vidas cotidianas.

En este informe se presentan muchas maneras en que el compromiso del mundo en pro de los niños se ha traducido en la acción, en particular después de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989 y de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia celebrada el año siguiente. Hay más niños que nacen saludables y son inmunizados; más niños que pueden leer y escribir; más niños que tienen libertad para aprender, jugar y simplemente vivir como niños, que lo que habría podido parecer posible incluso hace sólo un decenio.

Pero como nos lo comunica tan elocuentemente el Estado Mundial de la Infancia 2000, éste no es el momento de demorarse con los logros del pasado. Millones de niños siguen soportando la atroz indignidad de la pobreza; centenares de miles sufren los efectos de conflictos y caos económicos; decenas de miles quedan baldados en las guerras; muchos más quedan huérfanos o pierden la vida a causa del VIH/SIDA.

El Estado Mundial de la Infancia 2000 empieza y termina con la premisa de que la fuente del progreso humano reside en la vigencia de los derechos del niño. Presenta una visión en que los derechos de todos los niños, sin excepción alguna, son una realidad. El problema, como ocurre con frecuencia, estriba en la puesta en práctica de las buenas intenciones. Recurramos a nuestra valentía y nuestro compromiso para transformarlas en realidad; porque un niño en peligro es un niño que no puede esperar.

Kofi A. Annan
Secretario General de las Naciones Unidas

 

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