Comenzamos el siglo XXI...AdolescentesLa Convención sobre los Derechos del Niño reconoce los derechos de los niños hasta la edad de 18 años; pero los adolescentes ya no son niños en el sentido tradicional, aun cuando tampoco son todavía adultos. Un adolescente que debe trabajar para mantener a su familia, luchar en las guerras de su país o cumplir funciones de cabeza de familia, a menudo comprueba que tiene que valerse por sí mismo, en ausencia de una voz política y sin la base del apoyo de la familia y de la comunidad con que contaba cuando era más pequeño.
Es una tragedia humana, amén de una grave conculcación de los derechos humanos, llevar a los niños hasta el umbral de la edad adulta, para luego denegarles la oportunidad de plasmar plenamente su potencial. Los adolescentes necesitan y merecen la oportunidad de finalizar sus estudios y participar en actividades junto con otros jóvenes de la misma edad. Necesitan y merecen contar con lugares seguros, como escuelas, institutos de formación profesional y centros de la juventud, donde desarrollar las aptitudes necesarias para abordar las situaciones de la vida. Y necesitan y merecen servicios apoyados por adultos que se preocupen por ellos, donde se ofrezcan conexiones con la familia y la comunidad. Los adolescentes son recursos de enorme potencial como educadores de otros adolescentes de la misma edad, como hermanos mayores o como cabeza de familia, progenitores o futuros progenitores y contribuyen a sus sociedades de numerosas maneras. Como aliados en la promoción de un programa mundial, los adolescentes tienen posibilidades sin par en lo que respecta a cambiar el curso del desarrollo humano.
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