Panorama: Nicaragua

Abrir las puertas a las mujeres

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nicaragua/2006
Rufina Centeno es una política dedicada a las cuestiones de las mujeres en la costa del Caribe en Nicaragua.

La principal publicación de UNICEF, el Estado Mundial de la Infancia 2007, trata este año sobre el doble dividendo de la igualdad entre los géneros. Durante las semanas previas a la fecha de presentación del informe, el 11 de diciembre, ofreceremos una serie de historias sobre niños, mujeres y hombres que han cuestionado los estereotipos y superado la discriminación y la pobreza para lograr una vida mejor para ellos y sus familias.

COSTA del CARIBE, Nicaragua, 19 diciembre 2006 - La pobreza, la falta de instrucción y las escasas oportunidades son la situación típica de muchas mujeres indígenas en la empobrecida región del Caribe en Nicaragua. Pero Rufina Centeno, de 39 años, ha conseguido superar los obstáculos para convertirse no solamente en una mujer con autonomía, sino también en una defensora apasionada de los derechos de la mujer y la niñez en su región.

Las mujeres que viven la costa del Caribe de Nicaragua han desempeñado tradicionalmente un papel muy limitado en el proceso de toma de decisiones políticas. Las concepciones tradicionales sobre el lugar de la mujer en la sociedad y la falta de igualdad de oportunidades en el acceso a la educación son dos de los numerosos obstáculos a su participación en la política y la gestión pública. Sin embargo, una concienciación cada vez mayor sobre los beneficios de la participación de la mujer en la política, y un aumento de las oportunidades educativas, han mejorado las posibilidades de la mujer tanto en las zonas rurales como en las urbanas.

Rufina es un ejemplo de esa tendencia. Primero fue elegida en 1998 miembro del Consejo Regional de la Región Autónoma del Atlántico Norte y reelegida en 2002. Desde 2000 hasta 2002 fue la primera mujer vicepresidenta de la Junta Ejecutiva del Consejo Regional. Dedicada a las cuestiones relacionadas con la mujer, trabajó estrechamente con el presidente de la Comisión para la Niñez y la Familia del Consejo Regional, con el objetivo de establecer un Foro Regional de la Mujer. El Foro está compuesto por representantes del Consejo Regional, organizaciones de mujeres y municipalidades de la región, y se reúne dos veces al año para debatir propuestas relacionadas con la situación de la mujer y la niñez y asegurar su inclusión en el programa social y político de la región.

Logros para sentirse orgullosa

Un miembro del grupo étnico miskito, Rufina tuvo que separarse de su madre a los cinco años y acudir a vivir con su madre y su segunda esposa, donde la golpearon, la insultaron, la alimentaron insuficientemente y le hicieron trabajar largas horas. Aunque Rufina se casó a los 14 años, consiguió terminar la escuela secundaria y tomó un curso en administración empresarial.

Rufina comenzó a trabajar cuando tenía 17 años y pasó 10 años en el Instituto de Seguridad Social y Bienestar de Nicaragua, entre ellos cinco años como directora de un centro de prevención para niños en situación de riesgo. Sus propias experiencias personales le ayudaron a identificarse con los problemas de la niñez.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nicaragua/2006
Rufina Centeno trabaja en favor de la situación de la mujer y la niñez y para asegurar su inclusión en el programa social y político de la región.

A los 24 años, Rufina participaba cada vez más en la política local y regional. A pesar de que en esta zona radica gran parte de la riqueza natural del país, la costa del Caribe es una de las regiones más pobres de Nicaragua y sigue estando aislada de la costa del Pacífico, donde se concentra el poder económico y político. Desde 1987, la administración ha estado dividida entre las Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur, que tienen sus propios Consejos Regionales elegidos democráticamente.

Rufina fue elegida presidenta de la Comisión del Consejo Regional en 2005 y logró que se aprobara una resolución sobre la igualdad de oportunidades para la mujer, en la que se establecía una Secretaría para mujeres, niños, adolescentes, jóvenes y la familia, e hizo campaña para que el Consejo Ejecutivo declarara la fecha del 1 al 8 de marzo como la Semana de la Mujer y el 8 de marzo como una festividad pública para las mujeres de la región.

Los retos de la mujer en la política

Participar en la política, recibir una educación o lograr la independencia económica exige grandes sacrificios personales, incluso para mujeres como Rufina, que recibe el apoyo de su marido. A los 17 años, se levantaba a las 4 de la madrugada a fin de preparar sus hijos para que fueran a la escuela, antes de salir a trabajar. Hoy día, todavía se levanta temprano para preparar a sus dos hijos más pequeños, antes de dedicarse a su labor en el Consejo Regional y a sus tareas como vicepresidenta regional de su partido. Todas las tardes toma clases para graduarse como abogada y no regresa a casa hasta las 10 de la noche.

Su labor como política ha sido también un desafío. “Tenía grandes expectativas después de haber trabajado con niños”, dice, “pero algunas veces no es posible lograr para la sociedad lo que una tiene pensado. Las cosas se complicaron porque la mayoría de los miembros del Consejo son hombres y no están de acuerdo con las ideas que presentan las mujeres”.

Rufina señala que las mujeres que participan en la política sufren incluso las críticas de los miembros de sus propios partidos, que a veces les llevan al borde de la dimisión. “Cuando una mujer comienza a avanzar en las filas del partido, los hombres empiezan a maniobrar para menoscabar su avance”, dice. “Lo primero que hay que hacer es exigir respeto, porque si tú haces un buen trabajo y logras progresos, entonces las puertas se abrirán para las otras mujeres”.

A pesar de la resistencia masculina que ha encontrado, Rufina considera que para realizar los cambios esenciales que necesita la sociedad es necesario contar con la participación de los hombres. “Los hombres son también importantes en la sociedad”, explica. “Así que tenemos que encontrar un espacio en el cual los hombres y las mujeres puedan contribuir al desarrollo social”.

Allanar el camino para las otras mujeres

A pesar de los problemas, Rufina considera que sus experiencias son una lección útil para las mujeres que siguen sus pasos. “Una se somete a las críticas, los ataques, las burlas y el chantaje”, dice. “Si una quiere realmente avanzar, tiene que ser muy consciente de su vida pública y estar muy bien preparada psicológicamente. También tienes que preparar a tu familia, porque ellos sufren cuando te atacan”.

La autonomía de la mujer es crucial en la lucha para ampliar su participación en política. “Tenemos que fortalecernos económicamente”, dice Rufina, “y tener el valor de enfrentarnos a los hombres en cualquier esfera, sin que nos intimidemos con sus primeras amenazas”.

Rufina ha abandonado recientemente el Consejo Regional para dejar paso a nuevas caras y establecer una organización no gubernamental destinada a aplicar proyectos amplios en apoyo de las mujeres y sus familias. En estos días, mientras se prepara para el próximo capítulo de su vida, Rufina se muestra orgullosa de los avances realizados por las mujeres de la región, a quienes se puede ver predicando en las iglesias protestantes, ayudando a dirigir partidos políticos y recibiendo educación de alta calidad de dos universidades recientemente establecidas.


 

 

Política de UNICEF sobre igualdad de género y potenciación del papel de mujeres y niñas

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