Panorama: Jordania

Talleres ayudan a las mujeres palestinas a ejercer su liderazgo en un campamento para refugiados

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2006/Mango
Niños y niñas palestinos juegan en la guardería de una escuela pre-escolar que recibe el apoyo de UNICEF y que fue fundada por una mujer en el campamento de Madaba en Jordania.

La principal publicación de UNICEF, el Estado Mundial de la Infancia, trata este año sobre el doble dividendo de la igualdad entre los géneros que ayuda a superar  la discriminación y la pobreza. Esta es una de las historias que presentaremos antes del lanzamiento del informe el 11 de diciembre.

CAMPAMENTO MADABA, Jordania, 27 noviembre 2006 – Sentados en el aula soleada de la guardería del campamento de refugiados Madaba, a 27 kilómetros al oeste de Ammán, la capital de Jordania, 65 niños y niñas cantan canciones infantiles al tiempo que dan palmas con alegría. Las paredes del aula están pintadas de un blanco inmaculado y llenas de carteles de colores. En el aula de al lado, los alumnos ven dibujos animados en la televisión. Fuera, un patio pequeño de recreo les espera, con columpios, toboganes y balancines.

Es enorme el contraste entre esta guardería bien equipada y acogedora y el lugar donde los niños y niñas se solían reunir: una habitación semiconstruida y mal iluminada en un edificio sin terminar. Aquella habitación carecía de juguetes y solamente se podía entrar en ella a través de una escalera en espiral sin una balaustrada o una reja de metal para proteger a los alumnos de una posible caída. Todos los días, los niños y niñas realizaban este peligroso recorrido, dejando atrás losas de cemento de donde sobresalían clavos y barras de metal.

Programas para el desarrollo

En 2003, las autoridades locales decidieron cerrar la escuela. “Me sentí muy mal, y pensé que no podía hacer nada”, dice la directora de la escuela, Sara Sharif.

Pero sí había algo que ella podía hacer. Aunque forma parte de una comunidad profundamente conservadora y tradicional, compuesta por 6.000 refugiados palestinos cuyos ancestros se asentaron en Madaba después de la guerra de 1948 entre árabes e israelíes, Sara se inscribió en un programa de desarrollo de la comunidad que recibe apoyo de UNICEF. Allí, participó en seminarios sobre comunicación, técnicas para resolver problemas, derechos de la mujer, participación en la comunidad, petición de préstamos y creación de redes. Gracias a la autonomía que le proporcionaron estas enseñanzas, Sara se dio cuenta de que podía cambiar las cosas y decidió hacerse cargo ella misma del asunto.

“Salí a buscar un espacio para levantar una escuela. Cuando lo encontré, solicité un préstamo personal y trasladé a todos los niños allí”, dice Sara. “¡Ahora tenemos 80 alumnos!”

El poder de lograr cambios

A todas las mujeres que participaron en los seminarios sobre desarrollo se les anima a que utilicen sus nuevos conocimientos para convertirse en agentes de cambio en sus comunidades, mediante la organización, por ejemplo, de sesiones sobre salud y derechos, o solicitando préstamos para proyectos diferentes y estableciendo relaciones con instituciones gubernamentales y con personas encargadas de tomar decisiones. Hasta la fecha, 100 mujeres han participado en el programa desde que comenzó en 2003.

Está claro que todas estas mujeres sienten que tienen una misión y que son miembros importantes de su comunidad.

Como resultado de su participación, las mujeres de este campamento están intentando afirmar su posición en la sociedad y abrir un diálogo dentro de la familia. En los seminarios, analizan cuestiones como la importancia de orientar a sus hijos en lugar de darles órdenes, de promover que las niñas no se casen antes de cumplir 15 años y de hablar sobre cuestiones que antes se consideraban tabú, como la pubertad.

Una voz en la comunidad

Además de apoyar los seminarios que ella atendió, UNICEF ha prestado también asistencia a Sara mediante la entrega de los materiales para el patio de recreo, juguetes, un refrigerador y una computadora. Además, Sara pudo recibir un seguro de salud para todos sus alumnos y aparatos audífonos y sillas de ruedas para los que tienen necesidades especiales.

Sara logró grandes cambios, y no solamente en las vidas de sus alumnos. También obtuvo autonomía para ella misma en todo el proceso. En medio de una comunidad tradicional de refugiados palestinos, ella y otras mujeres pueden ahora expresar sus opiniones en sus comunidades y sus familias.

“Nuestras personalidades tienen puntos fuertes y débiles, pero gracias al proceso de desarrollo de la comunidad hemos aprendido que existe una comunidad y que debemos formar parte de ella", dice.


 

 

Política de UNICEF sobre igualdad de género y potenciación del papel de mujeres y niñas

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