Estado mundial de la infancia

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Informes sobre el Estado Mundial de la Infancia

Desde que se inició en 1980, el Estado Mundial de la Infancia es la principal publicación anual de UNICEF. Se trata del análisis más amplio sobre las tendencias mundiales que afectan a la infancia. El informe analiza todos los años un tema decisivo para la niñez y presenta en un formato accesible estadísticas económicas y sociales sobre los países y territorios del mundo, con una referencia especial al bienestar de la infancia. De conformidad con el mandato general de UNICEF, el Estado Mundial de la Infancia se ha convertido no sólo en una importante fuente de consulta sobre la infancia del mundo, sino también en un importante instrumento de promoción para quienes trabajan en la defensa de los derechos de la niñez.

Esta lista contiene versiones del texto de todos los informes del Estado Mundial de la Infancia publicados por UNICEF entre 1980 y 2007 en formato PDF los cuales se pueden descargar y hacer busquedas en ellos.

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El Estado Mundial de la Infancia de 2007: La mujer y la infancia – El doble dividendo de la igualdad de género analiza la discriminación y la falta de poder que sufren las mujeres a lo largo de sus vidas y describe lo que se debe hacer para eliminar la discriminación de género y promover la autonomía de las mujeres y las niñas. El informe analiza la situación de la mujer en la actualidad y las repercusiones de la discriminación de género sobre la infancia. Sostiene que la igualdad de género hará avanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y que la inversión en los derechos de la mujer –mediante la educación, la legislación financiera, las cuotas legislativas, la incorporación de los hombres y los niños, la habilitación de la mujer por otras mujeres y una mejora en las investigaciones y los datos– podría producir, en última instancia, un doble dividendo: avanzar los derechos tanto de las mujeres como de los niños y niñas.

El Estado Mundial de la Infancia de 2006 - Excluidos e invisibles presenta una amplia evaluación de los niños y niñas más vulnerables del mundo, cuyos derechos a una infancia segura y saludable son muy difíciles de proteger. El informe describe minuciosamente cómo estos niños y niñas −pobres y expuestos a la explotación y los malos tratos− no tienen a nadie que se ocupe de ellos y crecen fuera del alcance de las campañas dedicadas al desarrollo e invisibles en los debates públicos y la legislación, las estadísticas y las noticias de los medios de comunicación.

El Estado Mundial de la Infancia de 2005 - La infancia amenazada se centra en la infancia, definida como una época para que los niños crezcan y desarrollen su pleno potencial. La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989, ofrece una nueva definición de la infancia sobre la base de los derechos humanos. Sin embargo, para cientos de millones de niños y niñas la promesa de la infancia que se describe en la Convención parece haberse quedado sin cumplir debido a que la pobreza, los conflictos armados y el VIH/SIDA amenazan su supervivencia y desarrollo. El informe examina estas tres amenazas fundamentales y ofrece un programa amplio de acción para combatirlas. Concluye con un llamado a todas las partes interesadas −gobiernos, donantes, organismos internacionales, así como comunidades, familias, empresas e individuos− para reafirmar y renovar su compromiso moral y jurídico hacia la infancia

El Estado Mundial de la Infancia de 2004 - Las niñas, la educación y el desarrollo está dedicado a la educación de las niñas y sus vínculos con otras metas para el desarrollo y con la campaña “Educación para Todos”. La publicación presenta la educación de las niñas como uno de los temas más importantes que se le plantea a la comunidad internacional y presenta argumentos diversos para invertir en la educación de las niñas como estrategia para asegurar los derechos de la infancia, ampliar al máximo los beneficios para las familias y los países, y avanzar el programa de desarrollo mundial. El informe es un llamado a la acción en nombre de los millones de niños y niñas a quienes se les deniega el derecho a la educación, de los cuales la gran mayoría son niñas.

El Estado Mundial de la Infancia de 2003 - Participación de la infancia informa sobre la participación infantil: el derecho de todos los niños a que se tengan en cuenta sus opiniones cuando se toman decisiones sobre ellos; la responsabilidad de los gobiernos, organizaciones y familias; y una vía para promover la tolerancia, el respeto por los derechos humanos y la apreciación de la diversidad y la paz. El informe presenta ejemplos de todas las regiones del mundo que muestran una participación auténtica de la niñez. Las fotografías e ilustraciones están realizadas por niños y niñas.

El Estado Mundial de la Infancia de 2002 - Liderazgo trata sobre la capacidad de liderazgo que se necesita para transformar los compromisos adquiridos durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990 en acciones que mejoren las vidas de los niños y las familias. También se refiere a la capacidad de liderazgo necesaria hoy y en el futuro para asegurar el derecho de todos los niños a vivir en paz, sanos y con dignidad. Al tiempo que presenta varios ejemplos de liderazgo procedentes de individuos, organismos, organizaciones y alianzas, el informe pone de relieve la campaña “Decir Sí por los niños” y la Sesión Especial de las Naciones Unidas en favor de la Infancia.

El Estado Mundial de la Infancia de 2001 - Primera infancia analiza cómo lo que ocurre durante los primeros años de la vida de un niño, desde el nacimiento hasta los tres años, influye en el curso que toman su infancia y su adolescencia. Sobre la base de informes procedentes de todo el mundo, el informe describe las vidas cotidianas de progenitores y otros cuidadores que tratan de proteger sus derechos y resolver las necesidades de estos menores pese a la guerra, la pobreza y la epidemia del VIH/SIDA. Defiende la idea de investigar en los primeros años de la infancia, cuando el desarrollo del cerebro es más maleable y los derechos más vulnerables, y asegura que, a largo plazo, la inversión en la primera infancia rinde beneficios no sólo para los niños, sus progenitores y sus cuidadores, sino también para el progreso de los países en su conjunto.

El Estado Mundial de la Infancia de 2000 - Una visión para el siglo XXI procura avivar la llama que iluminó brillantemente a los niños hace un decenio, cuando numerosos dirigentes mundiales aprobaron en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño y luego confirmaron sus compromisos en favor de la infancia y la adolescencia en la Cumbre Mundial de la Infancia de 1990. Resume los progresos alcanzados durante el último decenio del siglo XX y analiza los enormes obstáculos que hay que vencer para lograr la realización de los derechos de la infancia y cumplir con las metas establecidas en la Cumbre Mundial de la Infancia: el VIH/SIDA, los conflictos armados y la violencia, la pobreza y la discriminación por razones de género. Exhorta a los dirigentes de los países industrializados y en desarrollo a que reafirmen las promesas que hicieron a la infancia. Pide que las familias y las comunidades tengan visión y capacidad de liderazgo, ya que es allí donde nace y se nutre el respeto por los derechos de la infancia y la mujer, y donde comienza la protección de esos derechos. Y exhorta a todo el mundo a alcanzar un nuevo sueño dentro de una sola generación: una visión compartida en la que los niños y las mujeres −en realidad toda la humanidad− se libere de la pobreza y la discriminación, la violencia y la enfermedad.

El Estado Mundial de la Infancia de 1999: Educación muestra cómo, utilizando como marco la Convención sobre los Derechos del Niño, los gobiernos, los encargados de formular políticas, los educadores, los dirigentes comunitarios, los progenitores y los propios niños y niñas avanzan hacia una revolución en la educación; su objetivo es la “educación para todos”. El informe aborda los problemas que ha confrontado hasta la fecha la comunidad internacional en el proceso de lograr este objetivo y las actividades y progresos realizados. Presenta un concepto de la educación como derecho humano y fuerza para el cambio social, así como el elemento más importante por sí solo para combatir la pobreza, habilitar a la mujer, proteger a la infancia contra el trabajo peligroso y explotador y la explotación sexual, promover los derechos humanos y la democracia, proteger el medio ambiente y controlar el crecimiento de la población; y como una vía hacia la paz y la seguridad internacionales. El informe afirma que la educación es una de las mejores inversiones para asegurar la prosperidad de cualquier país.

El Estado Mundial de la Infancia de 1998 - Nutrición analiza detalladamente la escala de la desnutrición y las medidas que se están tomando para atajar el problema. Afirma que la desnutrición es sobre todo una emergencia silenciosa e invisible que supone una carga terrible para los niños y sus familias. El resultado de numerosas causas, entre ellas las infecciones comunes y susceptibles de prevención, la atención inadecuada y el agua no apta para el consumo, tiene mucho que ver en más de la mitad de las 12 millones de muertes de menores de cinco años que se producen todos los años. La desnutrición limita la capacidad intelectual y socava la productividad y el potencial de sociedades enteras. La pobreza, una de las causas de la desnutrición, es también una de sus consecuencias, y se convierte a menudo en la trágica herencia de unos progenitores desnutridos a la próxima generación. Sobre la base de la experiencia obtenida y el conocimiento científico alcanzado, el informe recuerda al mundo su obligación de proteger el derecho de los niños a recibir una nutrición adecuada y sugiere que la adopción de medidas es a la vez posible e indispensable.

El Estado Mundial de la Infancia de 1997 - Trabajo infantil analiza minuciosamente este tema controvertido, complejo y problemático, y asegura que cualquier intento serio e integral por solucionar el problema debe estar basado en el interés superior de niño y en la Convención sobre los Derechos del Niño. El informe exhorta a que se ponga fin inmediatamente al trabajo peligroso y explotador y promueve un urgente apoyo a la educación para que los niños y niñas puedan adquirir los conocimientos y las aptitudes necesarios para mejorar sus vidas.

El Estado Mundial de la Infancia de 1996: ejemplar sobre el 50o aniversario conmemora el cincuentenario de UNICEF. Como tal, ofrece una buena idea de la historia de UNICEF, sus prioridades actuales y, en la media de lo posible, el camino que la organización tiene por delante. El informe comienza proponiendo un programa contra la guerra como medida fundamental para evitar y aliviar el sufrimiento de la infancia en los conflictos armados. Luego adopta una perspectiva histórica y analiza los cambios que se han producido en UNICEF desde que se estableció en 1946. Examina las actividades de UNICEF durante sus primeros 50 años en apoyo a los niños y niñas afectados no solamente por la guerra, sino también por las emergencias silenciosas de la pobreza y las enfermedades susceptibles de prevención.

 

El Estado Mundial de la Infancia de 1995 tiene como argumento principal un recuento de los logros alcanzados después de las promesas específicas que realizaron los dirigentes mundiales en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990. Escrito con el genocidio de Rwanda como telón de fondo, el informe examina diversas amenazas importantes a la seguridad humana –entre ellas la exclusión económica y la inestabilidad política– que privan a millones de niños y niñas del derecho a desarrollarse mental y físicamente. Subraya una serie de estrategias clave que explican los progresos alcanzados y exhorta a los participantes en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de 1995 a que transformen en proposiciones realistas los grandes problemas que impiden llegar a un consenso para el desarrollo mundial.

El Estado Mundial de la Infancia de 1994 resume los progresos alcanzados contra las principales amenazas a la salud y la nutrición de los niños en las comunidades más pobres del mundo y describe las posibilidades de mayores avances en un futuro cercano. El informe sitúa este progreso y este potencial en el contexto de tres obstáculos decisivos para el desarrollo humano: la pobreza, el crecimiento demográfico y el deterioro del medio ambiente. El informe pide que se renueven los esfuerzos para satisfacer las necesidades más básicas de todos los niños, tanto por ellos mismos como porque esto constituye una medida esencial para resolver los problemas clave generados por la pobreza, el crecimiento demográfico y el deterioro del medio ambiente.

El Estado Mundial de la Infancia de 1993 señala que se dispone de los medios necesarios para eliminar la desnutrición a gran escala, las enfermedades susceptibles de prevención y el analfabetismo generalizado entre los niños y niñas del mundo. El informe defiende la creación de un movimiento mundial para proteger a la infancia contra los peores aspectos de la pobreza y sostiene que un movimiento de este tipo reforzaría las actividades para promover la protección del medio ambiente, el crecimiento económico sostenible, la igualdad de género y la estabilidad política. Pide la participación de todos los sectores de la sociedad mundial, como los gobiernos, los medios de comunicación, los profesionales de la salud y la educación, y las organizaciones no gubernamentales.

El Estado Mundial de la Infancia de 1992 es una contribución al debate del nuevo orden mundial desde la perspectiva particular de la experiencia de UNICEF al abordar algunos de los problemas más agudos de la humanidad. El informe presenta 10 proposiciones específicas que, en su conjunto, se suman a una proposición general que afirma que eliminar la pobreza extrema de una cuarta parte de los habitantes del mundo debería ser una de las principales prioridades del programa para un nuevo orden mundial. El informe exhorta a los dirigentes del mundo a cumplir con las promesas que hicieron a los niños durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990. También señala la importancia de movilizar todos los recursos sociales posibles en apoyo a estos compromisos y pide a las organizaciones e individuos interesados que participen en el cumplimiento de la promesa.

El Estado Mundial de la Infancia de 1991 se centra en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y sus resultados. La Declaración y el Plan de Acción aprobados en la Cumbre se publican con el informe, así como el texto completo de la Convención sobre los Derechos del Niño. Los recuerdos del informe describen los 22 objetivos específicos para el año 2000 y explican por qué es posible alcanzarlos a un precio asequible. El informe sirve por tanto como un balance básico sobre los compromisos alcanzados por la comunidad internacional con respecto a los niños para las próximas décadas.

El Estado Mundial de la Infancia de 1990 resume los grandes reveses y los grandes logros de los años 1980 y presenta los principales desafíos del próximo decenio. Afirma que, a medida que el mundo lucha para liberarse de las cargas que significan el servicio de la deuda y el gasto militar, hay señales que revelan una nueva preocupación en pro de la infancia. La posibilidad de una Cumbre Mundial en favor de la Infancia, la nueva Convención sobre los Derechos del Niño, y una serie de avances prácticos como la casi inmunización universal, son el signo de que la infancia se considera de nuevo una prioridad. El principio de considerar a “los niños primero” en las preocupaciones y capacidades de la sociedad inspira todos los temas analizados en el informe, tal como UNICEF cree que deberían inspirar también las decisiones y medidas que se tomen durante el decenio siguiente.

El Estado Mundial de la Infancia de 1989 analiza algunos de los logros principales en favor de la salud de la infancia durante los años 1980 –logros que en la actualidad salvan las vidas de por lo menos 2 millones y medio de niños y niñas cada año. Pero esta tasa de progreso, indica el informe, se encuentra amenazada por el aumento de la deuda y el retroceso del desarrollo económico en amplias zonas del mundo en desarrollo. La publicación sostiene que la pesada carga de la crisis de la deuda se trasmite a los hijos de los habitantes más pobres del planeta. Al pedir un llamamiento a la acción en materia de reducción de la deuda y un fomento del comercio y la asistencia para reestablecer el impulso hacia el desarrollo, el informe sostiene que el descarrilamiento de las actividades destinadas al desarrollo ofrece también la oportunidad de reexaminar su dirección. Al analizar el siguiente decenio, el informe pide un pacto real en favor del desarrollo entre los países industrializados y en desarrollo, a fin de satisfacer las necesidades de la tercera parte más pobre de la humanidad.

El Estado Mundial de la Infancia de 1988 constituye un llamamiento directo para la incorporación de todos los recursos posibles a la causa de la supervivencia y el desarrollo de la infancia. Defiende la necesidad de establecer una gran alianza en favor de la infancia –compuesta por gobiernos e individuos, sistemas de educación y dirigentes religiosos, los medios de comunicación y los organismos de voluntarios, las empresas y los trabajadores, las asociaciones profesionales y los servicios convencionales de salud– para crear una demanda universal y un conocimiento práctico de los métodos que podrían propiciar una revolución en el desarrollo y la supervivencia de la infancia.

El Estado Mundial de la Infancia de 1987 sostiene que el mundo tiene los medios para atacar la desnutrición y la enfermedad infantiles a una gran escala y a un costo asequible. Y como demostración de este nuevo potencial, muestra como varios países han conseguido salvar las vidas de 4 millones de niños y niñas −en los últimos cinco años solamente− mediante campañas de movilización destinadas a poner en práctica estas soluciones de bajo coste. Varios recuadros documentan esta experiencia país por país, y describen los nuevos métodos que se utilizan para hacer realidad una mejora drástica en la supervivencia y el desarrollo de la infancia. El informe incluye un capítulo en el que se conmemora el 40o aniversario de UNICEF y se presentan los principales cambios en el estado mundial de la infancia desde la creación de UNICEF en 1946.

El Estado Mundial de la Infancia de 1986 analiza el impulso reciente en favor de la inmunización y describe cómo se utiliza la estrategia de movilización social para poner a disposición de millones de familias ésta y otras técnicas de protección infantil de bajo costo. La segunda parte del informe reúne una serie de datos y ejemplos, investigaciones recientes y opiniones vigentes de los expertos, sobre las principales oportunidades de bajo costo disponibles actualmente para proteger las vidas y el desarrollo de los niños, e incluye secciones sobre la vigilancia del desarrollo, la terapia de rehidratación oral, la lactancia materna y el destete, la inmunización, las infecciones respiratorias agudas y la educación de la mujer.

El Estado Mundial de la Infancia de 1985 informa sobre los progresos logrados por las estrategias GOBI a medida que comienzan a aplicarse en diferentes partes del mundo. Reúne extractos –en forma de notas y citas accesibles– de las últimas investigaciones y artículos sobre las intervenciones de bajo costo que hacen que revolución en pro de la supervivencia infantil sea posible. El informe sostiene que para que las técnicas de bajo costo alcancen su potencial de salvar las vidas de millones de niños y niñas, es preciso que la atención de la salud deje de centrarse en las instituciones y pase al dominio de las familias. Las percepciones cambiantes sobre lo que es normal, lo que es posible, y lo que los individuos pueden hacer para mejorar la vida familiar, es a un tiempo el medio como el fin de la revolución en pro de la supervivencia y el desarrollo de la infancia.

El Estado Mundial de la Infancia de 1984 sigue llamando la atención sobre el hecho de que cuatro métodos relativamente simples y baratos (GOBI) puedan facilitar que los propios progenitores reduzcan a la mitad la tasa de mortalidad en la infancia y de discapacidad infantil en el mundo en desarrollo. El informe describe la respuesta mundial al desafío de la “revolución en favor de la supervivencia y el desarrollo del niño” y presenta ejemplos de todo el mundo sobre las técnicas de bajo costo que hacen que esta revolución en favor de la infancia sea posible. El informe incluye artículos escritos por distinguidos expertos en salud infantil, que se basan en sus propios trabajos para describir el potencial revolucionario de las nuevas técnicas y para analizar las dificultades prácticas.

El Estado Mundial de la Infancia de 1982-1983 presenta la “revolución en favor de la supervivencia y el desarrollo del niño”. El mensaje del informe es que los últimos avances en las ciencias biológicas y de organización social –entre ellos, la supervisión del crecimiento del niño para detectar la desnutrición, la terapia de rehidratación oral para el tratamiento de la diarrea, el amamantamiento y la inmunización contra las seis enfermedades que se pueden evitar mediante las vacunas (GOBI)– han posibilitado salvar las vidas de millones de niños y niñas que mueren todos los años de causas evitables, y prevenir que un número igualmente elevado se conviertan en discapacitados mentales o físicos.

El Estado Mundial de la Infancia de 1981-1982 promueve una rápida aceleración de las perspectivas de desarrollo de los 1.000 millones de personas más pobres del mundo, con el objetivo de mejorar considerablemente las vidas de sus hijos a finales del siglo XX. Sostiene que trabajar con las familias y las comunidades para financiar la salud y la educación de sus hijos no es solamente una cuestión de justicia. Es también una inversión productiva en el futuro económico y social del mundo.

El Estado Mundial de la Infancia de 1980-1981 fue creado por el Director Ejecutivo de UNICEF, James Grant, con la idea de que fuese una publicación destinada a la promoción. El primer informe sobre el Estado Mundial de la Infancia se centra en las repercusiones de la pobreza sobre las vidas de los niños. Sostiene que, quizá por primera vez, el mundo dispone de los recursos y el conocimiento necesarios para iniciar una campaña decisiva contra el hambre, la enfermedad y el analfabetismo. Pide un compromiso político a largo plazo para erradicar los peores aspectos de la pobreza antes de que termine el siglo XX.


 

 

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