Plena ciudadanía, plenos derechos

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Delegados del Foro de los Niños celebran una rueda prensa para jóvenes y otros periodistas en el Manhattan Centre de Nueva York (Estados Unidos)

Los adolescentes tienen el derecho a participar en asuntos que afecten sus vidas, a involucrarse en cuestiones familiares y de la comunidad y a aportar y expresar libremente sus puntos de vista. También tienen el derecho a los servicios y políticas que fomentan su supervivencia y desarrollo personal, lo que incluye la sanidad, la educación y la capacitación profesional. Igualmente, los adolescentes tienen el derecho a la protección contra la violencia, la discriminación y la explotación.

Los derechos de los adolescentes se han esbozado en numerosas plataformas, declaraciones, tratados y convenciones internacionales, entre ellas:

Estos y otros instrumentos detallan las medidas de protección y derechos específicos de las muchachas adolescentes y piden a los gobiernos que hagan esfuerzos para la eliminación de la discriminación y las desigualdades de género.

Los adolescentes como participantes activos

En primera línea están los propios adolescentes. Su participación activa en proyectos a ellos destinados, desde la evaluación y la planificación, hasta la puesta en práctica y el control, ha informado y mejorado el proceso y contribuido a su desarrollo personal, social y económico.

La participación no es un regalo de los adultos a los jóvenes; es un derecho fundamental definido por la Convención sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales. La participación es también el marco orientador de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Una participación dotada de sentido es esencial para el desarrollo adolescente porque ayuda a los jóvenes, sobre todo a las muchachas, a las que históricamente se les ha negado la voz en la toma de decisiones sobre sus propias vidas. Los adolescentes aprenden importantes habilidades para la comunicación, la negociación y la vida práctica, asumen responsabilidades cívicas, adquieren y mejoran conocimientos y desarrollan aspiraciones para el futuro.

Sin embargo, no son sólo los adolescentes quienes se benefician de la participación. La implicación de los jóvenes en la planificación y puesta en práctica de proyectos nos da una perspectiva singular y una información inestimable, lo que mejora la eficacia, pertinencia y sostenibilidad de los proyectos.

La participación de los adolescentes puede en último término contribuir a romper los ciclos de exclusión, explotación, pobreza y violencia que sufren ellos y otros jóvenes de sus respectivos países.


 

 

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