Los niños de las 48 naciones menos adelantadas del mundo siguen estando entre los más vulnerables del mundo. Este informe demuestra que invertir en la niñez es la clave para la reducción de la pobreza, y revela que incluso cantidades de dinero comparativamente pequeñas pueden transformar el panorama de la infancia en estos países. El alivio considerable de la deuda externa en los países altamente endeudados y un apoyo sostenido de los donantes internacionales son elementos fundamentales para alcanzar estos progresos.