Poco después del tsunami de diciembre de 2004, los adolescentes y los jóvenes se movilizaron, y contribuyeron a distribuir asistencia, ayudaron a limpiar y reconstruir, y cuidaron a los niños y niñas más jóvenes que ellos. Sin embargo, su entusiasmo, creatividad y energía no se utiliza plenamente en las actividades de rehabilitación y desarrollo. Esta publicación subraya los comentarios valiosos, analíticos y apasionados que realizaron estos jóvenes en la página Web de La Juventud Opina, y establece firmemente que “ha llegado el momento de escuchar” a estos jóvenes y de contar con su colaboración como aliados fundamentales.