En marzo de 2002, más de 3 millones de alumnos –una tercera parte niñas– llenaron las aulas del Afganistán. La campaña a gran escala para poner en marcha las escuelas aparece descrita por medio de fotografías y las palabras de los propios afganos. Un testimonio del valor y la resistencia de los habitantes del Afganistán, este libro de 43 páginas muestra cómo la educación puede ser un puente que transforma una situación de emergencia en una esperanza y una promesa.