Sudán

Más de 200 niños y niñas sudaneses regresan a sus hogares tras ser liberados de los grupos armados

Imagen del UNICEF: Sudan child soldiers returning
© UNICEF Sudan/2006/Carrillo
Los niños y niñas sudaneses que estaban confinados en las instalaciones de la 27ma. Brigada del Ejército de Liberación Popular del Sudán recuperaron su libertad y se preparan para regresar a sus hogares.

Por Lorena Carrillo

JULUD, Sudán, 29 de junio de 2006 – Después de pasar dos años en un cuartel militar, Asha (no es su nombre real), una niña sudanesa de 16 años de edad, puede finalmente regresar a su hogar.

Asha, que fue liberada recientemente de la 27ma. Brigada del Ejército de Liberación Popular junto con otros 200 niños y niñas, participó en un programa de desmovilización que recibe apoyo de UNICEF y diversos aliados y que prepara a esos niños para el futuro.

Las desventuras de Asha comenzaron cuando la madre creyó que la niña podía recibir mejor educación en la región de Julud, en las montañas de Nuba, entonces bajo control del Movimiento de Liberación Popular del Sudán. Pero la madre no contaba con que su hija se vería obligada a unirse al Ejército de Liberación Popular.

La vida en el cuartel

Una vez en Julud, Asha pasó los días estudiando en el cuartel del Ejército de Liberación Popular del Sudán, donde residía con otros niños y niñas de 10 a 18 años que asistían a clases por un periodo de entre tres y cinco años. Al mismo tiempo, Asha debía cocinar, buscar agua y lavar la ropa de los oficiales. Aunque la niña nunca participó en combates, se le enseñó a emplear armas livianas.

“En algunas ocasiones, íbamos al campo y practicábamos el uso de cañones pesados, para estar preparados si se producía un ataque", recordó la niña con el temor pintado en el rostro.

Después de carecer de noticias sobre su hija durante más de un año, la madre de Asha, que la echaba de menos, decidió localizarla. Algunos parientes en Julud le dijeron que habían visto a Asha en las instalaciones militares, de manera que la madre fue al cuartel para indagar. Sin embargo, los milicianos no le permitieron llevarse a su hija.

“Se les entrenaba como reservistas, pero nunca fueron empleados para combatir", argumentó un comandante. "Aquí recibían la educación que no podían obtener afuera", agregó otro. Esta última afirmación es la excusa más común que se emplea para explicar el reclutamiento de niños y niñas en el Sudán.

De vuelta a casa, por fin

En mayo, la madre de Asha recibió buenas noticias: todos los niños y niñas, entre ellos su hija, iban a ser desmovilizados en dos semanas. En total, le dijeron, 211 volverían pronto a sus hogares.

El 6 de junio, finalmente, la Comisión de Desarme, Desmovilización y Reintegración del Sudán Meridional, un organismo del Ejército de Liberación Popular del Sudán, dio formalmente de baja a todos los niños y niñas que se encontraban en la 27ma. Brigada. Los 32 que provenían de aldeas cercanas regresaron a sus hogares por su cuenta, mientras que los otros 181 se pusieron en marcha para reunirse con sus familias en Dilling, Lagawa, Kadugli, Julud y Jartum.

El proceso de desmovilización fue ejecutado por la comisión del Ejército de Liberación Popular del Sudán con el apoyo de UNICEF, que anteriormente había llevado a cabo una campaña por la desmovilización y reintegración de todos los niños y niñas vinculados con las unidades armadas. La organización Save the Children de los Estados Unidos, aliada de UNICEF, colaboró para que muchos de esos niños y niñas pudieran localizar a sus familias, y les brindó conocimientos para la vida activa a fin de que iniciaran de manera auspiciosa este nuevo capítulo en sus vidas.

“Mi madre y mis hermanas me esperan en Dilling”, dijo Asha con la felicidad reflejada en el rostro durante el viaje en autobús que la llevó, en compañía de otras seis niñas, de regreso a su hogar.


 

 

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