Sudáfrica

La violencia contra los niños: Por qué África se debe inspirar en Soweto

Imagen del UNICEF
© Peter Magubane/1976
Una manifestación estudiantil de protesta en Soweto, Sudáfrica, en 1976.

Por Yvonne Chaka Chaka

La música y empresaria sudafricana Yvonne Chaka Chaka, Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF para África Oriental y Meridional, reflexiona sobre el Día del Niño Africano y hace un llamamiento a la acción.

SOWETO, Sudáfrica, 15 de junio de 2006 – Yo nací y me crié en Soweto. Mi madre aún vive allí. La esencia y el alma de Soweto corren por mis venas. Una vez que Soweto cautiva a alguien, no lo vuelve a abandonar.

El South West Township (Municipio Sudoriental), generalmente conocido como Soweto, nació en 1904 como complejo de viviendas para mineros negros y terminó convirtiéndose en una metrópolis moderna. Tras las hileras de casas de colores intensos y planchas de hierro corrugado, late el ritmo de este municipio, que se refleja en la política, la moda, la música, la danza y el lenguaje de toda la nación. El pulso de Soweto late en toda África.

Para quiénes somos lo suficientemente viejos como para recordar, Soweto también es símbolo de valor. En 1976, en pleno apartheid, niños y niñas de mi edad (yo tenía 11 años entonces) decidieron protestar contra la enseñanza obligatoria del afrikáans, idioma al que consideraban la lengua del opresor. Y un 16 de junio, 10.000 habitantes de Soweto, en su mayoría alumnos de escuela, se lanzaron a las calles en manifestaciones pacíficas.

Las autoridades respondieron con violencia. Fuerzas policiales armadas lanzaron granadas de gases lacrimógenos contra la multitud, y los estudiantes respondieron con rocas. Al finalizar el enfrentamiento, 152 niños y niñas yacían muertos en la calle. Las manifestaciones continuaron hasta entrado 1977, y en ese lapso se perdieron más de 700 vidas de jóvenes. El 26 de junio de ese año, el gobierno eliminó la enseñanza del afrikáans en las escuelas para niños negros, lo que constituyó un triunfo del movimiento contra el apartheid.

Alto a la violencia contra la infancia

En 1991, 15 años después de aquella tragedia, la Organización para la Unidad Africana inmortalizó el Levantamiento de Soweto al declarar al 16 de junio como el Día del Niño Africano. Mediante esa declaración, se reconoció oficialmente la contribución que realizaron los niños y niñas de este continente a la lucha contra el apartheid.

El lema del Día del Niño Africano de este año es "Alto a la violencia contra la infancia".

Los medios de comunicación informan todos los días sobre incidentes en los que niñas jóvenes, especialmente huérfanas, son violadas o agredidas sexualmente. Los agresores −generalmente sus propios padres, tíos o vecinos− no reciben castigo alguno debido a que las autoridades policiales y judiciales consideran que esos crímenes son resultado de problemas domésticos. Para esas niñas, sin embargo, la familia, que debería ser un santuario de paz y seguridad, se convierte en un antro de impunidad y una fuente de horrores.

Aún cuando existen instituciones destinadas a brindar seguridad a los niños y niñas que sufren abusos, esos organismos no cumplen adecuadamente sus funciones o no disponen de fondos suficientes. En muchos casos, la violencia en el hogar se transfiere a la institución adonde van a parar esos niños y niñas.

Imagen del UNICEF: UNICEF image: Yvonne Chaka Chaka
© UNICEF South Africa/2005
La cantante Yvonne Chaka Chaka durante su nombramiento como Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF para África Oriental y Meridional en el 2005.

Abusos hasta en las escuelas

La mayoría de los niños sufre situaciones de violencia en las escuelas. Los niños y las niñas son golpeados, apaleados o azotados por las mismas autoridades escolares cuya responsabilidad consiste en proteger a sus alumnos de la violencia. El castigo corporal enseña a los niños que la violencia física constituye una manera aceptable de resolver los conflictos. Esas prácticas no deberían ser permitidas, ya que otorgan legitimidad a la violencia.

Un reciente estudio de la Fundación Nelson Mandela estableció que los alumnos de las escuelas rurales sudafricanas sufren castigos físicos cuando llegan tarde a la escuela, y sin embargo las demoras se deben muchas veces a que los padres les encargan a sus hijos tareas domésticas que deben terminar. En algunas escuelas se castiga físicamente a los niños que no pueden pagar las cuotas escolares.

Las adolescentes que van a la escuela son las víctimas más frecuentes de la violencia física, y los agresores son por lo general los propios maestros varones. En los países con altas tasas de VIH, el abuso sexual de esas niñas no sólo tiene efectos nocivos para las víctimas sino que les impone una sentencia de muerte.

Los estudiantes varones también sufren los efectos de la violencia. Matones y pandilleros pululan por las instalaciones escolares e infligen terribles daños psicológicos a sus víctimas.

Se necesitan medidas severas

Es necesario poner fin a la violencia contra la niñez. ¿Pero cómo? ¿Cómo puede África detener esta locura que envuelve las vidas de sus hijos e hijas más jóvenes?

Es necesario que los niveles más altos de conducción política demuestren una férrea determinación. En 1991, cuando nuestros presidentes consagraron el 16 de junio como Día del Niño Africano, dijeron, en efecto, que "los niños y niñas de África jamás volverán a sufrir violaciones, abusos o asesinatos como en la matanza de Soweto”. Es necesario revivir esa resolución. Las ceremonias por sí solas ya no son suficientes.

Para empezar, los gobiernos deben tomar dos medidas importantes. En primer lugar, deben promulgar normas jurídicas enérgicas y profundas para proteger a la infancia. Y, además, deben garantizar el cumplimiento estricto de esas leyes.

La comunidad internacional ha tomado esta cuestión muy seriamente. En 2003, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, nombró al Profesor Paulo Sergio Pinheiro Experto Independiente a cargo de un estudio de la violencia contra los niños y niñas.

El informe del Sr. Pinheiro, que será presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, señalará qué medidas deben tomar los gobiernos y la comunidad internacional para lograr que el mundo resulte un sitio más seguro para la niñez.

La violencia engendra violencia. El tributo más digno que se les puede rendir a aquellos jóvenes héroes de Soweto es combatir con firmeza contra el ciclo de la violencia.


 

 

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