Senegal

Poner fin a la ablación o mutilación genital femenina en Senegal

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2004/Mbodj
Oureye Sall, que antiguamente se dedicaba a practicar la ablación en el poblado de Matam, y su asistente participan en una ceremonia de declaración pública.

Por Sarah Crowe y Molly Melching

Todos los años, millones de mujeres y niñas en África y Oriente Medio corren el peligro de sufrir algún tipo de ablación o mutilación genital femenina. El 24 de noviembre de 2005, el Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF presentará un informe en el que se ofrecen nuevas cifras sobre las personas afectadas, se describen los países donde todavía se practica la ablación o mutilación, y se presentan los enfoques más promisorios para asegurar su eliminación.

MATAM, Senegal, 24 de noviembre de 2005 – La organización no gubernamental internacional Tostan trabaja en Senegal para establecer un diálogo sobre la ablación o mutilación genital femenina dentro de las comunidades, mediante un programa integral de educación básica que se lleva a cabo en los idiomas locales. Como resultado, más de 1600 poblados han puesto fin de manera colectiva a la ablación o mutilación, lo que representa más de un 30% de la población que la práctica.

Aquí, una mujer habla sobre la decisión de su comunidad de abandonar la práctica de la ablación o mutilación genital femenina.

Ouraye Sall sostiene una cuchilla y comienza a describir –con la impasibilidad de un cirujano– cómo utilizaba los instrumentos de su antiguo oficio. Rompe la cuchilla por la mitad y luego corta sus agudas esquinas. No muestra ninguna ironía en su voz cuando describe todo el cuidado que ponía para evitar infringir demasiado dolor con este instrumento letal.

“Normalmente cortaba los lados para no hacer daño a las niñas y esta mitad [de la cuchilla] podía [utilizarla] para cortar a tres niñas”, dice Oureye Sall, que antiguamente se dedicaba a practicar la ablación en el poblado de Matam, en la región del norte de Senegal.  

Todavía lleva sus cuchillas por donde va, ocultas en su amplio vestido. Pero ahora las cuchillas se han convertido en su instrumento de campaña: “Hace 10 años no hubiera imaginado que me iba a convertir en la dirigente de un movimiento para terminar la ‘tradición’ por la que han pasado la mayoría de las mujeres en mi comunidad. No solamente creía que se trataba de una obligación religiosa, sino que yo misma era la persona que operaba a las niñas en las comunidades de los alrededores.”

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Dieynaba Sarr acudió a la declaración con su hija de dos meses. Espera ayudar a difundir información sobre el coraje de otras comunidades para poner fin a la ablación o mutilación genital femenina.

Oureye se muestra firme sobre su compromiso para poner fin a la ablación o mutilación genital femenina en su país. “Desde que aprendí que el Islam no exige la mutilación o escisión genital femenina y que se trata de una violación de los derechos de las niñas y las mujeres, dejé de practicarla. Fue cuando el programa de Tostan llegó a nuestro poblado que comprendí los peligros de la práctica y comencé a cuestionarme la necesidad de continuar. Nuestra clase llamó a todo el poblado y a otras comunidades con las que casamos a nuestras hijas e hijos. Juntos tomamos la decisión de poner fin a la práctica”. Durante estas reuniones comunitarias, Oureye aprendió que la práctica de la ablación o mutilación genital femenina puede provocar hemorragias, infecciones y problemas durante el parto. “Solíamos creer que los malos espíritus eran los causantes de estos problemas. En nuestro programa de educación aprendimos que se trataba de algo diferente”.

Conclusiones fundamentales

La mutilación genital femenina se produce a una mayor escala de lo que se piensa:

  • Todos los años, millones de niñas son sometidas al procedimiento solamente en África.
  • La ablación o mutilación genital femenina es una convención social firmemente arraigada. Las expectativas sociales que rodean al procedimiento son un importante obstáculo para que las familias que quisieran abandonar la práctica puedan hacerlo.
  • Ninguna religión prescribe la mutilación ablación genital femenina, incluso a pesar de que para defender la práctica se ofrecen a menudo justificaciones religiosas.
  • La ablación o mutilación genital femenina es una violación de los derechos de la infancia al desarrollo, la protección y la participación.

Terminar una práctica peligrosa

Según la reciente Encuesta de Demografía y Salud del Gobierno de Senegal, el 94% de la población de la región de Matam, donde creció Oureye, practicaba la mutilación o escisión genital femenina. En 1998, su poblado participó en una declaración pública que involucraba a 13 comunidades. Desde entonces gracias a la colaboración del programa de educación básica de Tostan, el Gobierno de Senegal y UNICEF– la práctica de la ablación o mutilación genital femenina se ha interrumpido en el poblado.  

En el poblado de Oureye, las mujeres y las adolescentes que dirigen un movimiento de base han colaborado con los dirigentes religiosos y tradicionales para abandonar la práctica. “Siento que es mi responsabilidad concienciar a los demás sobre el peligro de esta tradición”, dice Oureye. “Es mi manera de decir que me arrepiento de haber causado algún tipo de daño a niñas inocentes”.

Sabine Dolan contribuyó a este informe desde Nueva York.


 

 

Vídeo (en inglés)

21 de noviembre de 2005:
La corresponsal de UNICEF Sarah Crowe informa sobre la decisión de una comunidad de Senegal de poner fin a la práctica de la mutilación y escisión genital femenina.

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