Panamá

Un centro comunitario inspira a una adolescente a convertirse en agente del cambio en Panamá

Por Tamar Hahn

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, 2 de mayo de 2011. Dalys Pérez, de 17 años, buscaba una influencia positiva en su vida después de que su madre acabara en la cárcel. Vivir en El Chorrillo, un barrio de la ciudad de Panamá acosado por el delito, hace que sea difícil escapar de la violencia. Dalys encontró lo que buscaba en el Movimiento Nueva Generación, una organización comunitaria que ha cambiado su vida.

VÍDEO: 17 de abril de 2011. UNICEF informa sobre cómo un centro comunitario local está transformando la vida de una adolescente en Panamá.  Véalo en RealPlayer

 

La iniciativa, que recibe el apoyo de UNICEF, utiliza la danza, el deporte y actividades artísticas para motivar a los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, les ofrece oportunidades para adquirir competencias en informática y les permite hacer su tarea cuando ha terminado la jornada escolar.
 
A Dalys le atrajo el centro debido a las clases de baile y ahora va todos los días después de la escuela. Es una voluntaria entregada: ayuda a los niños con sus tareas y echa una mano en la oficina principal.
 
El Movimiento Nueva Generación es mucho más que un espacio de recreación. Para muchos de los niños, niñas y adolescentes en este barrio es un refugio, un lugar donde pueden escapar de la pobreza y de la violencia que impregna su vida cotidiana. El centro fue creado por Héctor Bandas, un joven de El Chorrillo que, después de recuperarse de la adicción a las drogas, decidió cambiar su vida y aportar algo a su comunidad.

Desigualdades evidentes

“Héctor fue de gran ayuda para mi hija”, dice Adriana Elizabeth Alvabran, la madre de Dalys. “Mientras estuve en prisión durante tres años, fue él quien la apoyó, quien le prestó una mano. Ella aprovechó la oportunidad y esto la ha salvado de seguir el camino de la delincuencia como hice yo”.
 
A pesar de su canal de renombre mundial y el horizonte impresionante de su ciudad capital, Panamá es un país plagado de desigualdades. La brecha cada vez mayor entre ricos y pobres es un reflejo de toda América Latina y el Caribe, dos de las regiones con más desigualdad del mundo.
 
Estas disparidades, la pobreza y la falta de oportunidades alientan la violencia. América Latina y el Caribe son también dos de las regiones más violentas del mundo y los avances en la supervivencia infantil desaparecen en la adolescencia a causa de estos problemas.

“La mayoría de los niños que vienen conmigo al Movimiento Nueva Generación han pasado por grandes dificultades en la vida, igual que yo y peor”, dice Dalys. “Muchos tienen familiares y amigos que son miembros de pandillas y si no les echamos una mano ellos también podrían unirse a estos grupos”.

Agentes del cambio

Muchos adolescentes de Panamá y de la región en su conjunto son considerados personas violentas, cuando sería mejor considerarlos agentes del cambio y contemplarlos como un recurso vital en el desarrollo de sus sociedades.

“Los adolescentes tienen un enorme potencial en tanto que colaboradores activos de sus sociedades”, dice Una McCauley, Representante de UNICEF en Panamá. “Tenemos que cambiar nuestro enfoque y hacer hincapié en todas las cosas positivas que pueden hacer, en vez de considerarlos una fuente de conflicto”.

Dalys encarna esta actitud positiva. “Me gustaría decir a todos los niños de mi barrio que no deben escuchar lo que otros dicen y piensan”, comenta. “Sólo deben perseguir sus sueños y hacerlos realidad.”


 

 

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