Pakistán

Los centros acogedores para la infancia ayudan a los niños y niñas víctimas de las inundaciones y los conflictos en el noroeste de Pakistán

Por Shandana Aurangzeb Durrani

PROVINCIA DE KHYBER PAKHTUNKHWA, Pakistán, 29 de noviembre de 2010 – Puede que las inundaciones hayan retrocedido en el poblado de Band Koray, en el distrito Dera Ismael Khan, pero los problemas de las familias que regresan a casa se han multiplicado. Aquí, en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, la situación sigue siendo grave para millones de personas que han perdido lo poco que tenían.

VÍDEO (en inglés): 15 de noviembre 2010 - La corresponsal de UNICEF, Priyanka Pruthi, informa sobre los centros acogedores para la infancia, que reciben apoyo de UNICEF y prestan ayuda a los jóvenes que han sido víctimas de las inundaciones y los conflictos para superar la situación en el noroeste de Pakistán.  Véalo en RealPlayer

 

La familia de Salmay Uddin Misbah, de 5 y 11 años respectivamente, como muchas otras familias en el pueblo, han regresado sólo para encontrar que su casa había quedado completamente destruida por las inundaciones causadas recientemente por las lluvias monzónicas.

“No ha quedado nada. Todas nuestras pertenencias están enterradas bajo los escombros”, dice Misbah Uddin. “Mi palo de críquet, las muñecas de mi hermana, todo ha quedado destruido. Nuestros libros y bolsas están muy dañados y no se pueden utilizar”.

Las víctimas de los conflictos y las inundaciones

Por desgracia, perderlo todo no es nada nuevo para estos niños y sus familias. Sólo hace un año y medio tuvieron que huir de su aldea ancestral en la vecina Waziristán del Sur, afectada por el conflicto. Un pariente agricultor que vive en Dera Ismail Khan, y a quién le van bien las cosas, les dio refugio.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Shandana
Salma (dcha.) y Uddin Misbah vivían con su familia el poblado de Band Koray, situado en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán. Su casa de adobe fue destruida por las inundaciones repentinas.

“Mi esposo fue asesinado durante el conflicto del año pasado. Tuvimos que huir de nuestra casa para salvar a los niños”, dice Ruqiya Bibi, madre de Salma y Uddin Misbah. “Ahora, las inundaciones nos han devastado. Nadie debería pasar por el sufrimiento que hemos experimentado durante los últimos dos años”, añade entre lágrimas.

“Quiero volver a construir mi casa para que mi madre y mi hermana puedan vivir con seguridad de nuevo”, dice Misbah Uddin. “También quiero retomar mis estudios”. Pero, por el momento, estos dos deseos siguen sin poder cumplirse.

Un entorno protector

Misbah Uddin y Salma no han ido a la escuela desde que huyeron de su pueblo natal, ya que la escuela más cercana está a casi una hora de camino de las tierras de su familia. La única posibilidad de recibir educación básica y jugar en un ambiente seguro y protector la proporciona el centro acogedor para la infancia que recibe apoyo de UNICEF, establecido el año pasado en la zona para los niños desplazados de Waziristán del Sur.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Shandana
El psicólogo infantil Sajjid Gul juega con Salma y sus amigos en un centro acogedor para la infancia que recibe apoyo de UNICEF en el poblado de Band Koray, situado en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, Pakistán.

Aunque el centro sufrió grandes daños a causa de las inundaciones, “tan pronto como el agua se retiró, la comunidad construyó una habitación por su cuenta y quiso que reanudáramos nuestros servicios lo antes posible”, dice Sanobar Gul, supervisora para la protección de la infancia de Khwendo Kor, una organización no gubernamental aliada de UNICEF en la zona.

La ONG ha estado proporcionando servicios a cerca de 500 familias que llegaron aquí desde Waziristán del Sur. “Antes de las inundaciones ya había servicios de protección infantil y redes de supervisión bien establecidas en la zona. Esto ayudó a evitar la separación de los niños... ya que las familias tuvieron que apresurarse para escapar de las inundaciones”, dice Gul. “Les estamos ayudando a reconstruir sus vidas, especialmente a los niños y las mujeres”.

Alivio del “doble trauma”

Sajjid Gul, un psicólogo infantil de Khwendo Kor, trabaja en el centro acogedor para la infancia y comprueba el terrible efecto que tienen los conflictos y las inundaciones sobre los niños y niñas vulnerables.

“Estos niños han sufrido un doble trauma y necesitan nuestro apoyo”, dice. “Los niños como Salma, que ha perdido a su padre en un conflicto armado y cuya familia ha sufrido gravemente debido a las inundaciones, se encuentran en extrema necesidad de apoyo psicosocial y de un ambiente seguro para aprender y realizar actividades recreativas, con el fin de superar estas experiencias traumáticas”.

UNICEF y sus aliados están trabajando duro para hacer frente a cuestiones clave de protección de la infancia en las zonas afectadas por los conflictos y las inundaciones, en el noroeste del Pakistán. Una parte fundamental de este esfuerzo ha sido la creación de cientos de centros acogedores para la infancia, como el del poblado de Band Koray, que ayudan a restaurar una vez más un cierto grado de normalidad en la vida de los jóvenes.

“Como la escuela está muy lejos de aquí, a mi hermana y a mí nos encanta venir al centro”, dice Misbah Uddin. “Nos olvidamos de nuestras penas y aprendemos y jugamos con nuestros amigos”.


 

 

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