Pakistán

La Iniciativa Social IKEA brinda ayuda a los niños y niñas de las comunidades nómadas de Pakistán

Se establecen centros de educación y orientación

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Sami
Desde que Nazdana, una niña de ocho años, comenzó a asistir al Centro de educación y orientación de Ghaziabad, una localidad de Faisalabad (Pakistán), su vida ha mejorado de manera notable. La niña recibe ahora educación y apoyo psicosocial gracias a una alianza de ese centro con la Iniciativa Social IKEA.

Por A. Sami Malik

FAISALABAD, Pakistán, 27 de julio de 2010 – Hace apenas un año, Nazdana, una niña de ocho años, pasaba sus días recogiendo papeles, botellas y trozos de metal de las pilas de desperdicios que se acumulan en muchos puntos de esta ciudad. Ahora, su vida es sin embargo completamente distinta. Hoy, recientemente liberada de un trabajo muy peligroso, Nazdana viste un prolijo uniforme escolar y se encuentra en el Centro de educación y orientación de Ghaziabad leyendo un libro de texto.

Ghaziabad es un vecindario pobre de Faisalabad, una ciudad relativamente rica a la que se suele denominar “la Manchester del Pakistán”. Faisalabad es un centro productor y exportador de productos textiles donde existen grandes diferencias sociales y culturales. Entre las lujosas mansiones rodeadas de altos muros y vigilada por personal de seguridad privado se levantan las andrajosas tiendas de campaña de las familias nómadas que ocupan de manera ilícita terrenos cercanos a los canales por los que corren las aguas servidas y a las vías ferroviarias.

Niños vulnerables

En su mayoría, las familias nómadas de Faisalabad, así como las de muchos otros centros urbanos de Pakistán, se ganan la vida recogiendo de entre los desperdicios de la ciudad objetos y materiales que luego venden a precios muy bajos a los recicladores.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Sami
Un aula del Centro de educación y orientación de Ghaziabad, en Faisalabad, Pakistán.

Todos los días, a las cuatro de la mañana, familias enteras salen a revisar las pilas de basura en las calles y los descampados de Faisalabad. Muchos niños y niñas de esta comunidad no asisten a clases y están amenazados por diversas formas de abuso, además de correr los riesgos sanitarios propios del trabajo que realizan.

Hoy , Nazdana es feliz porque logró escapar de esa vida. “Llenábamos las bolsas de desperdicios y las arrastrábamos hasta los alrededores de nuestra tienda de campaña”, cuenta. “Luego revisábamos la basura para buscar papeles, botellas, trozos de metal y cualquier otra cosa que pudiéramos vender”.

“Casi todos los días tenía cortes en los dedos y sangraba debido a los pedazos de vidrio roto que encontraba entre los desperdicios”, agrega Nazdana. “Después de separar los desperdicios, mi hermana, mis primos y yo pasábamos el resto del día en la calle. No nos bañábamos ni nos cambiábamos la ropa durante semanas, y a veces durante meses”.

La prevención del abuso infantil

En 2009, UNICEF inauguró en Faisalabad un proyecto de prevención del abuso infantil con el objetivo de ayudar a los niños y niñas en situación similar a la de Nazdana. UNICEF puso a cargo de la ejecución del proyecto a la Hayat Foundation, una ONG que ya contaba con una amplia red de contactos y con sólida experiencia en materia de movilización social.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Sami
Mujeres jóvenes de la comunidad nómada de Faisalabad (Pakistán) reciben capacitación laboral en el Centro de educación y orientación de Ghaziabad.

Durante 2009, la Iniciativa Social IKEA, un aliado filantrópico empresarial de UNICEF, aportó al proyecto más de 90.000 dólares que se invirtieron en 17 centros de educación y orientación en Punjab. En esos centros se prestó ayuda a unos 7.300 niños y niñas. En los cuatro centros de educación y orientación que funcionan en vecindarios pobres de Faisalabad se presta ayuda a unos 700 niños.

Los centros de Faisalabad se establecieron con el propósito de ofrecer ámbitos de protección a los niños y niñas más vulnerables. A tal efecto, en los centros se brinda educación no estructurada y conocimientos prácticos para la vida, además de capacitación laboral, actividades de recreación, apoyo psicosocial y remisión de casos. Mediante esos servicios se ayuda que los niños y niñas que no van a la escuela reciban educación básica y aprendan a protegerse de la violencia y la explotación.

En el año transcurrido desde la creación de los centros de educación y orientación se ha producido un aumento del número de personas que reciben esos servicios y de la variedad de servicios que se prestan en los mismos. En los centros se ha comenzado a emplear el programa oficial de estudios de la provincia de Punjab, de manera que los niños que reciben educación allí pueden integrarse luego en el sistema de educación estructurada. En los centros también se ofrece capacitación laboral a las mujeres jóvenes, que pueden aprender oficios como la costura y el bordado, con el fin de que cuenten con fuentes sustitutivas de ingresos.

No es posible volver atrás

“Cuando les propusimos a las comunidades nómadas que enviaran a sus hijos e hijas a los centros de educación y orientación, muchas familias pensaron que se trataba de una pérdida de tiempo y de dinero, ya que cada niño gana diariamente unas 150 rupias vendiendo lo que rescata de los desperdicios”, comenta Sadiq Khan, una de las supervisoras del proyecto, al referirse a los inicios del mismo.

“Pero cuando los primeros niños comenzaron a asistir a los centros y les dimos uniformes, zapatos y libros, otros niños empezaron a mostrarse interesados”, añade Khan, “y a partir de allí fue aumentando el número de niños y niñas de nuestros centros”.

Nazdana dice que desde que comenzó a asistir al centro, en lugar de revisar los enormes montones de basura de las calles de Faisalabad, ella y sus hermanos se levantan de madrugada y van a casa de una mujer de su comunidad a estudiar árabe. “Y luego”, agrega, “regresamos a casa, nos ponemos nuestros uniformes, recogemos nuestros libros y nos dirigimos al centro”.

“Cuando UNICEF pone en marcha un proyecto como éste, lo hace con la idea de que una vez que esté establecido la comunidad se haga cargo y UNICEF se retire del mismo”, comenta Afshan Tehseen, Oficial de Protección Infantil de UNICEF. “Por cierto, la etapa inicial es siempre la más difícil. La Hayat Foundation hizo bien en crear cuatro centros en esta ciudad y el apoyo financiero que los centros reciben de la Iniciativa Social IKEA ha tenido un valor inmenso. La comunidad ha comprendido la importancia de que los niños, niñas y mujeres asistan a los centros y no hay vuelta atrás”.


 

 

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