Pakistán

Los centros de protección ayudan a los niños y niñas afectados por el terremoto a superar el trauma

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2005/Chowdury
Al igual que millones de niños y niñas, Abda, una niña de 8 años de edad, sufre las consecuencias del terremoto que devastó una amplia superficie de la región septentrional del Pakistán el 8 de octubre de 2005.

Por Julia Spry-Leverton 

CAMPAMENTO DE HASNABAD, BAGH, en la Cachemira paquistaní, 20 de enero de 2006 – “Desde que ocurrió el terremoto, Abda habla muy poco y no muestra interés en jugar o ir a la escuela del campamento. A menudo llora porque echa de menos a su madre y a su hermanita", cuenta Akbarbi, la abuela de la niña. Desde el interior de su tienda de campaña llena de humo, la mujer, que está refugiada con su nieta en el campamento de Hasnabad, en la región de Cachemira bajo gobierno paquistaní, agrega: "En mi larga vida he visto muchas cosas, pero nunca había visto una devastación como ésta. No sé dónde viviremos el resto de nuestras vidas".

Apoyo psicológico a los niños y niñas vulnerables

Al igual que más de un millón de niños y niñas paquistaníes, Abda sufre las consecuencias del terremoto que devastó una amplia parte de la zona septentrional del país el 8 de octubre de 2005. La madre y la hermana de Abda perdieron la vida en el desastre; una tía de la niña que sufrió lesiones graves y quedó viuda se ha hecho cargo de la niña, además de cuidar a cuatro hijos propios. La situación de Abda no es atípica, lo que da una idea del grado de sufrimiento que han padecido muchos niños y niñas de la región.

Los oficiales de protección de UNICEF, así como sus aliados, tratan de localizar en todas las regiones afectadas por el terremoto a niños y niñas como Abda. Están especialmente atentos a los posibles síntomas de angustia y trauma, que también afligen a las personas adultas que cuidan a esos niños y niñas, con quienes comparten la desesperación ante la situación increíblemente difícil en que se encuentran.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2005/Malik
Cuando llegó al campamento de Banda Sahib Khan, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, Saadia, de 3 años de edad, sufría un grave trauma. Tras asistir a un centro de protección de la infancia durante dos semanas, Saadia se ha recuperado.

“Estas personas están profundamente alteradas por el trauma que les causó el terremoto y necesitan desesperadamente apoyo psicosocial", comenta  Mannan Rana, Oficial de Protección de UNICEF en Bagh. “Ni siquiera han tenido tiempo para sentirse acongojados, ya que se han visto obligados a seguir adelante y a luchar por sobrevivir".

Los niños y las niñas reflejan de maneras diversas el terror y el caos cansados por el terremoto, así como los efectos de la consiguiente congoja. Entre los síntomas más frecuentes figuran las visiones retrospectivas, el temor a juntarse con otros, los sentimientos de culpa y el temor al castigo por haber hecho algo malo.

“En el Pakistán jamás habíamos tenido un desastre de esta magnitud", comenta Farzana Yasmin, que trabaja para UNICEF en la localidad de Mansehra, en la Provincia Fronteriza Noroccidental. “Nuestra sociedad carece de mecanismos de protección de los niños y las mujeres en circunstancias como éstas, de manera que hemos tenido que comenzar de cero”.

Los centros de protección

Los más necesitados de asistencia son los niños y niñas huérfanos y no acompañados, los que perdieron otros miembros de sus familias y los que sufrieron lesiones y heridas físicas. La colaboración con el Departamento de Bienestar Social del gobierno y con diversas ONG, como Save the Children del Reino Unido y Basic Education and Employable Skills Training, para la instalación de los centros de protección de la infancia ha constituido un aspecto fundamental de la estrategia de recuperación que pone en práctica UNICEF.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2005/Malik
Los niños y niñas disfrutan de los métodos de aprendizaje creativos y se entretienen jugando en “espacios acogedores para la niñez" que suelen decorar con sus propias obras de arte.

En breve estarán funcionando en todas las regiones afectadas por el terremoto más de 100 de esos centros. "Debemos ayudar a los organismos aliados brindándoles capacitación para que puedan ofrecer el apoyo emocional que necesitan los niños y niñas afectados y sus padres. Es importante que los trabajadores encargados de la protección de los niños y niñas puedan individualizar a las madres y prestarles asistencia, ya que la salud mental de los niños depende en gran medida de lo que hagan sus padres", señala Cris Ratiner, de UNICEF.

A fin de garantizar la prestación de atención de alta calidad y la capacitación del personal que tendrá su cargo las labores de socorro en los meses próximos, UNICEF colabora con las ONG aliadas Save the Children del Reino Unido, Terre des Hommes e International Rescue Committee en la elaboración de directrices; en la capacitación de oficiales y  voluntarios comunitarios de los centros, a fin de que puedan descubrir los síntomas en los niños y niñas afectados, y en el establecimiento de mecanismos que garanticen la prestación de ayuda psicológica por parte de profesionales a las personas que necesiten esa asistencia.

Unos 10.000 adolescentes y niños de entre tres y cinco años de edad participan actualmente en las actividades recreativas de los centros de protección.

Los centros reciben de UNICEF equipos de recreación que contienen cuerdas de saltar, cubos de madera, juegos y rompecabezas, muñecas, juguetes blandos y pelotas de fútbol. Los centros ya han recibido unos 500 equipos de recreación y otros 200 ya están en camino.

En el campamento de Hassa, Salma, una niña cinco años de edad, está muy feliz porque ha escogido su objeto favorito del equipo de recreación. Se trata de una pelota de fútbol blanca y negra. Salma recorre el campamento sin separarse jamás de ella.

Zafrion Chowdhury, Shamsuddin Ahmed, Javier Marroquín y A.Sami Malik colaboraron en la elaboración de este artículo.


 

 

Búsqueda