Estado de Palestina

Los niños y las mujeres palestinos luchan contra el estrés en Jerusalén oriental

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Una mujer y su hija caminan por una callejuela abovedada en Silwan, un barrio densamente poblado de Jerusalén oriental en el Territorio Palestino Ocupado.

Por Catherine Weibel

JERUSALÉN ORIENTAL, Territorio Palestino Ocupado, 30 de abril de 2012. Los caminos sinuosos de Silwan son de los más antiguos y pintorescos de Jerusalén oriental. Sin embargo, Silwan es también uno de los barrios palestinos más densamente poblados, donde la pobreza y la violencia forman parte de la vida cotidiana.

“Las personas viven literalmente unas encima de las otras, lo que crea mucha fricción y tensión”, dijo Abeer Zayad, jefa del centro para mujeres Thuri Ath. Hoy, cerca de 30 mujeres y niños se hacinan en los sofás y las sillas de plástico de su sala principal.

“Estamos hacinados en nuestras casas, estamos hacinados en nuestro barrio, estamos hacinados en nuestras escuelas”, dijo Iman*, un niño de 12 años. “En Silwan no tenemos biblioteca y no hay un lugar seguro donde podamos jugar como lo hacen otros niños en todo el mundo”.

Muna*, una de las madres, describe el barrio: “En Silwan, la basura no se recoge, las ratas corren entre las casas, las calles se convierten en piscinas en cualquier momento que llueve y no hay aparcamiento. La única manera de arreglar las calles deterioradas es recaudar dinero en el barrio y hacerlo nosotros mismos”, dijo. “Las autoridades israelíes no han construido ninguna zona recreativa segura y, debido a que no hay un número suficiente de escuelas, muchos niños y niñas, especialmente los niños, pasan el rato en la calle, donde están expuestos a los abusos sexuales y las drogas”.

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Un niño camina por una calle de Silwan, un barrio densamente poblado de Jerusalén oriental en el Territorio Palestino Ocupado.

El centro para mujeres forma parte de una red de 16 grupos de apoyo psicosocial que brindan apoyo a las mujeres y los niños palestinos que sufren a causa del estrés o la violencia. Con el apoyo de UNICEF y el centro YMCA de Palestina, y con fondos del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), los trabajadores del centro han recibido capacitación para identificar los indicios de estrés, proporcionar apoyo y derivar los casos a los servicios especializados cuando sea necesario.

“Todos nuestros niños experimentan una violencia intensificada debido a la pobreza, las rivalidades entre las familias locales, el narcotráfico y los asentamientos israelíes que presionan sobre nuestro denso barrio palestino”, informó otra madre. “En general, no hay ni ley ni orden debido a que las fuerzas de seguridad israelíes rara vez toman medidas contra los narcotraficantes o delincuentes. Pasan la mayor parte de su tiempo patrullando alrededor de los asentamientos”, se queja.

Vivir bajo la amenaza

La construcción de los asentamientos, junto con las órdenes de desalojo, han elevado las tensiones en Silwan.

“Los niños tienen miedo de caminar solos a la escuela a causa de los colonos”, explica Muna. Algunos colonos y sus guardias armados hostigan o incluso atacan a los niños. El año pasado, un niño palestino de 17 años de edad fue asesinado en Silwan por un colono y muchos otros niños resultaron heridos en otros enfrentamientos.

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Los residentes en Silwan, un barrio densamente poblado de Jerusalén oriental situado en el Territorio Palestino Ocupado, son víctimas de la pobreza extrema y la violencia generalizada.

Además, es muy difícil para los palestinos obtener un permiso de construcción de las autoridades israelíes en Silwan. Debido a que hacen frente a una grave escasez de vivienda, muchos no han tenido otra opción que construir sin permiso, lo que deja a muchas familias vulnerables a los desalojos y a la demolición de sus edificios.

“Algunos niños guardan sus juguetes o su ropa en sus mochilas en lugar de los libros de texto”, dice Zayad, “por si acaso derriban su casa mientras están en la escuela... Una niña de 9 años le dijo a su madre no se preocupara, que iba a buscar una tienda de campaña para que la familia no tuviera que vivir bajo la lluvia”.

El centro trata de ayudar a los niños y a sus padres y madres a hacer frente a estas incertidumbres. El centro también ayuda a los niños a entender que tienen derecho a la protección contra la violencia.

“En general hay un clima de violencia en Silwan”, dijo Zayad. “Las familias luchan entre sí y sus hijos hacen lo mismo en la escuela. La mayoría de los jóvenes con los que he hablado creen que es normal golpear a la esposa o pelear con los vecinos. El centro les enseña a resolver sus problemas sin recurrir a la violencia”.

* Los nombres son ficticios para proteger la identidad de los residentes


 

 

Alianza de UNICEF y la Unión Europea

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