Panorama: Níger

Dos niñas en el Níger escapan de la violencia de sus hogares

A los 15 años, Barira fue obligada por sus padres a casarse con un esposo maltratador. El matrimonio precoz sigue siendo un problema para las niñas en el Níger: según UNICEF, una de cada tres niñas se casan antes de los 15 años.  Véalo en RealPlayer

 

Por Charlotte Arnaud

Dos niñas –una, obligada a casarse con un marido maltratador, la otra, una empleada del hogar a los 12 años– ilustran los riesgos que corren todos los días las niñas en el Níger.

MIAMEY, Níger, 11 de octubre de 2013 – Hace dos años, Barira*, de 17 años, se escapó de casa. No era donde había crecido con sus padres. Se trataba de la casa que compartía con su marido.

“Me casé cuando tenía 15 años”, dice Barira. “Fue un matrimonio forzado y sufrí mucho”. Sus padres habían arreglado el matrimonio sin sospechar que el marido se convertiría en un maltratador.

Por su bien, y por el bien de su hija de un mes, Barira decidió huir de casa.

“Me escapé. Conocí a gente en la carretera que me llevaron de nuevo con mis padres”, dice. “Cuando me fui de casa [de mi esposo] estaba embarazada”.

La violencia que Barira vivió en su propia casa no es más que un ejemplo de la vulnerabilidad de las niñas en el Níger. Las prácticas del matrimonio precoz y el trabajo infantil son comunes y, junto con las dificultades para obtener una educación, sitúan a muchas niñas en riesgo de sufrir abusos y de ser explotadas.

Hasta un 75% de las mujeres de 20 a 24 años en el Níger se habían casado antes de cumplir los 18 años, y el 36% ya estaban casadas antes de cumplir los 15. Las consecuencias potenciales son numerosas: la deserción escolar, la violencia doméstica, la agresión de las otras esposas, los problemas de salud mental y los embarazos precoces con alto riesgo de fístula y de mortalidad materna.

Las tasas de trabajo infantil en el Níger llegan a ser de hasta un 43%. Hadiza, al igual que muchas más niñas, no pudo ir a la escuela y tuvo que trabajar a los 12 años como empleada doméstica para cuidar de su abuela ciega y de su hermano pequeño.  Véalo en RealPlayer

 

Los padres de Barira querían que regresara a casa de su marido, pero ella se negó.

“Ellos insistieron en que él era de la familia, y me dijeron que yo no estaba en condiciones de decir que no”, dice. “Yo no podía aceptarlo, porque él me estaba pegando. Era demasiado sufrimiento”.

Para muchas de las mujeres que huyen de los matrimonios forzados, caer en la drogadicción y la prostitución se convierte en una trampa fácil. Afortunadamente para Barira, ahora vive en casa de sus padres con su bebé, y ellos lamentan haber casado a su hija sin su consentimiento. Pero las cosas no siempre terminan de esta forma.

Obligada a trabajar

La situación de Hadiza era diferente, pero también muestra los peligros que enfrentan las niñas en uno de los países menos desarrollados del mundo. La joven de 15 años perdió a sus padres a una edad temprana y tuvo que hacerse cargo de su abuela ciega y de su hermano menor. Al igual que muchas niñas en el Níger, tuvo que buscar la forma de ganar dinero para mantener a su familia.

Decidió primero trabajar como vendedora en las calles de su pueblo. “Cuando estaba trabajando, había hombres que me decían que querían acostarse conmigo”, dijo Hadiza. “Tenía miedo. Era un trabajo difícil y decidí dejarlo”.

A los 12 años encontró trabajo como ayudante en la casa de un hombre que vivía con sus tres esposas y 20 hijos. Hadiza tenía que barrer, lavar la ropa y los platos y hacer otras tareas todos los días para mantener contentos a los miembros de esta familia numerosa. Fue un reto agotador.

“Si una de las esposas me llamaba para que le hiciera un recado, las demás se enojaban”, recuerda Hadiza. “Los niños insultaban a mis padres fallecidos, y la primera mujer tenía una hija que me golpeaba”.

El trabajo infantil entre las niñas de 5 a 14 años en el Níger alcanza el 43%. A los niños se les obliga a menudo a trabajar antes o después de la escuela, durante las vacaciones y, a veces, como en el caso de Hadiza, tienen que trabajar en lugar de ir a la escuela.
“Solamente me pagaban 3.000 CFA [6 dólares] al mes. Dejé aquel trabajo porque abusaban de mí”, dice Hadiza. “Hoy mi hermano pequeño repara radios y lámparas, y gracias al dinero que gana podemos comprar harina de mandioca para comer”.

La erradicación de las prácticas del matrimonio precoz y el trabajo infantil en el Níger será un esfuerzo a largo plazo. UNICEF y sus aliados entienden que es necesario el compromiso y un enfoque holístico a nivel local para abordar las causas profundas de estos problemas.

La más importante de estas iniciativas es promover la escolarización de las niñas y reducir las disparidades en el acceso a la educación. Al combinar estas iniciativas con unos mecanismos más sólidos de protección y con la sensibilización de quienes ocupan posiciones de influencia, construir un futuro mejor para las niñas en el Níger no será sólo un deseo, sino una posibilidad real.

*Los nombres han sido cambiados.


 

 

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