Namibia

Namibia inicia un programa con especial hincapié en los niños que viven con discapacidad

Por Manuel Moreno

WINDHOEK, Namibia, 5 de julio de 2012. Este año, el Día del niño africano se celebró bajo el lema “Los derechos de los niños con discapacidad: el deber de proteger, respetar, promover y hacer cumplir”. El acto sirvió como plataforma para poner en marcha el Programa nacional de Namibia para la infancia (2012-2016), un documento que demuestra y articula el compromiso del país con los derechos de los más jóvenes.

VÍDEO (en inglés), 16 de junio 2012: Manuel Moreno, corresponsal de UNICEF, informa sobre un programa que ayudan a los niños con discapacidad en Namibia.

 

El programa, elaborado por el Ministerio de Igualdad de género y bienestar de la infancia con el apoyo de UNICEF, hace especial hincapié en la necesidad de establecer programas que apoyen a los niños con discapacidad y asegurar que se beneficien de los subsidios por discapacidad.

“Estamos aprovechando la celebración del Día del niño africano para asegurar que los niños que viven con discapacidad en Namibia deben estar protegidos, que se deben respetar, promover y hacer cumplir sus derechos”, dijo Micaela Marques de Sousa, representante de UNICEF en Namibia.

La presentación tuvo lugar el 16 de junio en la capital de Namibia, Windhoek, con la participación de niños, altos funcionarios del gobierno y aliados. Allí, el Primer Ministro Nahas Angula describió la situación de los niños en el país.

“Los niños de Namibia están en peligro. Los niños de Namibia están desnutridos. Los niños de Namibia se están quedando huérfanos y los niños de Namibia no tienen hogar”, dijo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2012/Moreno
Fredeline Beukes poses with his students from the Educational Centre for the Blind and Visually Impaired in Windhoek, Namibia.

Obtener confianza en sí mismos

Cuando Tetny Dabster (16 años) habla su voz revela confianza en sí misma, pero su vida no siempre fue así...

Desde el día en que nació ha vivido bajo el cuidado de su abuela de 76 años, Evelyn Dabster. Su madre, alcohólica, rara vez la visita. La vida no fue fácil para Tetny.

“Me es difícil comunicarme con ella, porque a veces es muy lenta para mí y a veces es demasiado rápida, así que me resulta duro”, dijo Dabster.

Hace tres años, en la escuela donde acudía Tetny se percataron de que tenía problemas de aprendizaje. Por ello la trasladaron a la escuela Moreson en Windhoek, una escuela para niños con necesidades especiales.

Su maestra actual, Gerty Orange, dijo que cuando llegó Tetny era tímida e introvertida. Gracias a la paciencia de Orange y a un entorno escolar positivo, Tetny ha obtenido desde entonces la confianza necesaria para expresarse.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2012/Moreno
Vekondja Nagarizemo (11 años) asiste al Centro educativo para ciegos e impedidos visuales en Windhoek (Namibia).

“Realmente no me afecta en absoluto cuando la gente se refiere a mí como una discapacitada mental”, dijo. “Y no me importa lo que la gente pueda pensar por que asisto a una escuela especial. Se trata de una escuela, ¿no? Y aquí aprendo mucho... Yo le diría a los niños con discapacidad que tienen que aprender. Aprender y superar las dificultades en clase”.

Un futuro más brillante

Namibia ratificó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en 2007. El país también ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención, que permite presentar denuncias individuales ante el Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad.

A pesar de las políticas de la Convención, que promueven una educación integradora, muchos niños de Namibia con discapacidad no tienen acceso a la educación. La “Auditoría de la política de discapacidad” que la Federación de personas con discapacidad del Sur de África realizó en 2008, muestra que más del 50% de los niños de Namibia con discapacidad nunca acudieron a la escuela primaria. Este problema es especialmente grave en las zonas rurales.

Namibia ha experimentado un crecimiento económico sostenido desde su independencia en 1990, que ha colocado al país en la categoría de países de renta media-alta, pero este crecimiento no ha sido equitativo y ha llevado a que sea unos de los países con mayores desigualdades del mundo.

Sin embargo, gracias al nuevo Programa Nacional de la Infancia y al enfoque de este año sobre los derechos de los niños con discapacidad, el futuro es cada vez más brillante para los niños vulnerables.


 

 

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