Mozambique

UNICEF trata de ampliar el sistema de subsidios para llegar hasta los niños más vulnerables de Mozambique

Por Shanta Bloemen

GUARA GUARA, Mozambique, 21 de octubre de 2011. La infancia de Filiphe Luis Merimé (15 años) terminó hace tres años cuando su madre murió tras una larga enfermedad. Quedó a cargo de sus hermanos menores, uno de los cuales era sólo un bebé.

La corresponsal de UNICEF, Concha Grijalba, informa acerca de los esfuerzos realizados por UNICEF y el Gobierno de Mozambique para ampliar un programa nacional de subsidios para alimentos con el fin de incluir a los niños pobres y vulnerables.  Véalo en RealPlayer

 

Tras el fallecimiento de su madre, Filiphe tomó la pequeña cantidad de dinero que ella había dejado y siguió sus instrucciones de abandonar la aldea y dejar su mala suerte atrás. Cruzó el río y comenzó de nuevo en la aldea de Guara Guara de la provincia de Sofala, en la región central de Mozambique.

La lucha diara por la supervivencia

Le dieron un terreno que mantiene en orden con meticulosidad y con la ayuda de unos pocos vecinos contruyó un hogar con techo de paja para su familia. Sobreviven con el maíz que cultivan y la generosidad de un vecino local: un voluntario del comité local de protección infantil que comprueba regularmente cómo se encuentran.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2011/Mozambique
El hogar de los Merimé se compone de cuatro huérfanos. Desde que los niños perdieron a su madre, Filiphe (15 años) se ha ocupado de sus tres hermanos. El suyo es uno de los 24.000 hogares en Mozambique que se estima están compuestos enteramente por niños.

Aunque Mozambique se ha beneficiado de dos décadas de estabilidad y crecimiento económico desde la prolongada guerra civil que finalizó en 1992, muchos de estos logros económicos todavía deben traducirse en empleo e ingresos para los más pobres. La desigualdad es rampante en muchos casos y se estima que así es particularmente para 24.000 hogares cuyo cabeza de familia es un niño o una niña.

El año pasado, los disturbios sacudieron la capital Maputo cuando se produjo la escalada de precios en alimentos y combustible y el Gobierno introdujo subsidios a corto plazo en el precio de los alimentos básicos. En este país sudafricano donde el 70% de los 23 millones de personas viven con menos de 2 dólares estadounidenses al día y el 44% de los niños padecen desnutrición crónica, se teme que los niños más pobres –especialmente aquellos que viven solos– no reciban apoyo suficiente.

Los cultivos de Filiphe y sus hermanos apenas son suficientes para mantenerlos bien alimentados y a menudo comen una vez al día. Hablar de futuro más allá de la supervivencia diara resulta difícil. "¿Cómo puedo pensar en el futuro cuando no voy a la escuela y debo alimentar, limpiar y criar a tres hermanos?", pregunta Filiphe con solemnidad. Otrora un estudiante con buenos resultados, Filiphe no ha asisitido a clase desde que murió su madre y ahora le preocupa no disponer de las fichas con sus notas para ser admitido en la escuela de su nueva aldea.

Un sistema frágil

Son estas clases de retos a la supervivencia diaria los que desbordan el frágil sistema de protección infantil de un país. UNICEF colabora actualmente con el Gobierno de Mozambique para ampliar el programa nacional de subsidios para alimentos que incluye a los niños pobres y vulnerables, especialmente los niños como Filiphe que son responsables de la crianza de otros niños.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2011/Mozambique
Ninguno de los hermanos Merimé está matriculado en la escuela o recibe ayuda económica del gobierno. Los dos hermanos mayores pasan el tiempo trabajando en el campo con los cultivos de maiz.

Actualmente tan sólo los ancianos, los adultos con discapacidad y aquellos que padecen enfermedades crónicas reúnen los requisitos para los subsidios de alimentos. Se estima que 200.000 familias se benefician de un programa nacional de asistencia social que comenzó en 1990. El subsidio ha crecido desde entonces para convertirse en el componente principal de la Ley de protección social de 2007 del país, financiada por un número de donantes y por el Gobierno de Mozambique.

El Gobierno tiene previsto en la actualidad la ampliación del sistema de subsidios para apuntar hacia las familias de las zonas urbanas con cestas de la compra y subsidios para el transporte. Mientras el país busca una solución para hacer frente a la escalada de precios de los alimentos básicos y la crisis mundial amenaza la financiación de los donantes para el país, UNICEF cree que la prioridad debe concederse a los niños más pobres y vulnerables.

Llegar hasta los niños vulnerables

“Los niños como Filiphe no pueden caer en el olvido. Necesitamos asegurarnos de que el sistema de subsidios llega hasta los niños más pobres y que construimos un sistema viable para atenderlos y brindarles apoyo y protección", afirmó Ana Machaieie, Oficial de protección infantil de UNICEF en Mozambique. "Desafortunadamente, los criterios que el gobieno emplea actualmente para las trasferencias de efectivo no incluyen a los niños que viven por su cuenta".

Si no se adoptan medidas, muchos más niños permanecerán sin ninguna clase de apoyo financiero, se encontrarán en una situación en la que podrían ser explotados y abandonados sin ninguna esperanza de futuro.


 

 

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