Malawi

El Director Ejecutivo de UNICEF destaca el programa social de transferencias monetarias en Malawi

Protección para los hogares más vulnerables

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© UNICEF Malawi /2010/Chagara
El Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, habla con Clementina Siliyako, de 17 años, y con su hermano de 11 años, Frank, beneficiarios del programa social de transferencias monetarias en Malawi y en cuyo hogar los propios niños son cabeza de familia.

Por Victor Chinyama y Vivian Siu

MCHINJI, Malawi, 28 de octubre de 2010 – El Director Ejecutivo de UNICEF Anthony Lake terminó recientemente su visita de dos días a Malawi, donde puso de relieve el programa  de transferencias monetarias como un medio innovador para ayudar a las familias más pobres al mismo tiempo que se aumenta la asistencia a las escuelas con el fin de acabar el ciclo de pobreza en las generaciones futuras.

A través de este programa de protección social, las familias cuyos miembros adultos no pueden trabajar reciben un estipendio mensual con el que hacer frente a las necesidades básicas.

Lake dijo que estaba impresionado por la capacidad para sobreponerse de las abuelas y los huérfanos de Malawi que había conocido, e hizo hincapié en la importancia de las transferencias monetarias en sus vidas diarias.

“Estas abuelas, además de poder comprar alimentos, ropa, jabón y medicinas a sus nietos, también pueden hacer que vayan a la escuela”, dijo en una conferencia de prensa en Lilongwe, capital de Malawi. “Malawi está trabajando en todos estos frentes para ayudar a sus ciudadanos más necesitados, y al hacerlo, contribuye a construir un futuro más fuerte para todo su país. Necesitamos edificar sobre este avance y, si trabajamos juntos, estoy seguro de que lo lograremos”.

Llegar hasta los más vulnerables

Durante su visita, el señor Lake fue a saludar a Lucia Penyani, de 68 años, quien desde la muerte de su hija en 2008 se había hecho cargo de criar a sus tres nietos pequeños. 

La señora Penyani recibe una subvención de 2.000 kwachas malauís (unos 13 dólares estadounidenses) del programa social de transferencia monetarias. Con este dinero puede hacer frente a las necesidades básicas de sus nietos. Además, ha logrado mantenerlos en la escuela primaria. Para reforzar sus ingresos, la señora Penyani cultiva maíz en una granja de poco menos de una hectárea.

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El Director Ejecutivo Anthony Lake habla con Lucia Penyani, de 68 años, viuda y beneficiaria del programa social de transferencias monetarias en Mchinji, Malawi.

La pobreza está muy extendida en Malawi. Casi tres cuartas partes de su población vive por debajo del umbral de pobreza internacional de 1,25 dólares diarios. Entre los más afectados se encuentran los niños y las niñas, incluidos alrededor de 1.100.000 huérfanos. Muchos de estos niños y niñas tienen problemas de crecimiento o están malnutridos; por consiguiente, tienen menos probabilidades que otros niños de  finalizar sus estudios en la escuela. Además, la ausencia de atención familiar y respaldo los hace vulnerables a la violencia, a los abusos sexuales, a los trabajos forzados y a la trata infantil.

Sí al desarrollo, no a la caridad

El programa social de transferencias monetarias de Malawi comenzó en 2006 como un proyecto piloto en el distrito de Mchinji y desde entonces se ha ido extendiendo a otros seis. Hasta la fecha, ha llegado a 28.000 familias en las que se incluían 106.000 individuos y 68.000 niñas y niños.

La cantidad de cada subvención depende del tamaño de la familia, con un fondo  adicional para cada niña o niño que asista a la escuela. Se considera que quienes reciben la subvención familiar viven en la más extrema pobreza y que en la casa no hay ningún miembro de la familia que pueda trabajar. Por regla general, estas familias están a cargo de sus miembros ancianos, de niñas y niños, de enfermos crónicos o de incapacitados.

“Es obvio que esto no se trata de caridad, esto es desarrollo”, dijo Lake. “Las personas que se benefician de esto están incapacitadas para trabajar y ganar dinero porque son demasiado mayores, demasiado jóvenes, o demasiado enfermas”.

Conseguir objetivos de desarrollo

Lake también apuntó que, mientras Malawi ha progresado en la reducción de la mortalidad entre los menores de cinco años, el mayor reto pendiente es el de reducir las muertes de los recién nacidos y de las madres debido a enfermedades que se pueden evitar.

“Incluso si conseguimos el objetivo de reducir en dos tercios la mortalidad de los menores de cinco años, todavía habrá niñas y niños que estarán muriendo”, según Lake. “Una sola muerte de un niño o una niña es demasiado. Tenemos que impedir estas muertes innecesarias”.

Entre los principales donantes del programa social de transferencias monetarias a Malawi se incluyen el Fondo Mundial (5,4 millones de dólares), UNICEF (8 millones de dólares), el Gobierno de Irlanda (850.000 dólares) y el Gobierno de Alemania (que ha prometido una contribución de 13 millones de dólares).


 

 

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