Panorama: Líbano

UNICEF apoya a los refugiados sirios que buscan seguridad en Líbano

Por Simon Ingram

RAMEH, Líbano, 24 de abril de 2012. Con un suspiro, Siham* mira alrededor de la pequeña sala que es ahora su hogar y el de su marido y sus cinco hijos.

VÍDEO: abril de 2012. Concha Grijalba, corresponsal de UNICEF, informa sobre un programa de UNICEF para ayudar a los refugiados sirios en Líbano.  Véalo en RealPlayer

 

“Todo es muy difícil”, dice ella. “No hay ropa para los niños. Nuestra rutina diaria es sólo esta sala o el patio, que es muy ruidoso”.

La casa de la familia es en realidad una antigua sala en lo que solía ser una escuela religiosa de este remoto pueblo ubicado en la frontera entre Líbano y Siria. Rameh es una de las comunidades que han absorbido la afluencia de familias sirias que huyen de los disturbios en su país de origen.

Un ajuste difícil

El suelo está cubierto por una alfombra, pero la estufa que hay en la esquina no funciona y no hay nada para disipar el aire frío de la montaña. Para los hijos de Siham, que tienen de 1 a 15 años, la única distracción es el patio de cemento junto a la mezquita.

Cuando la familia llegó, los niños mayores asistieron a la escuela local. Sin embargo, se encontraron con que el plan de estudios era difícil de seguir y pronto dejaron de ir. Ahora, las únicas clases que recibe son unas sesiones semanales de arte y otras clases organizadas por una ONG que recibe apoyo de UNICEF en un pueblo cercano.

La vida puede ser difícil, pero por lo menos la familia se siente segura y agradece el arroz, las lentejas y otros suministros básicos que reciben de las Naciones Unidas y las ONG locales.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0223/Brooks
Siham [NOMBRE FICTICIO] se sienta con su familia en la sala donde ahora viven en el norte de Líbano.

La habitación que está al lado de la de Siham está ocupada por Zainab*, su esposo y su bebé. Zainab salió de la sureña ciudad siria de Deraa cuando estaba a punto de dar a luz a su hija.

La pequeña necesita medicinas y también su marido, que tiene una afección cardíaca y no puede trabajar.

“Sobrevivo simplemente por  mi bebé”, dice Zainab.

La generosidad de las comunidades de acogida

Otra mujer siria, Om Hashem*, también trata de adaptarse a unas circunstancias difíciles. La salida de su familia de Siria fue una mezcla de riesgo, valentía y terror, un peligroso viaje nocturno en el que su hijo de 9 años, Shadi*, resultó gravemente herido por una explosión.

Shadi está tumbado en el colchón, con las marcas de la metralla en el rostro. Las manos y los pies los tiene cubiertos con vendas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0226/Brooks
Zainab [NOMBRE FICTICIO] sentada con su hija pequeña en un refugio en el norte de Líbano.

“Se va a recuperar”, dice Om Hashem. “El dueño ha sido muy amable. Me trata como a cualquier otro miembro de su familia y no nos falta de nada”.

Es una historia que se escucha una y otra vez en esta región fronteriza, donde las comunidades locales proporcionan a los refugiados sirios cobijo y suministros básicos a bajo costo o de forma gratuita.

“La generosidad de estas comunidades, que a su vez son muy pobres, es realmente notable”, dice Annamaria Laurini , Representante de UNICEF. “Y UNICEF, junto con la comunidad internacional, está ayudando a las comunidades a mitigar el efecto de las familias sirias que ahora viven con ellos”.

Desde la ventana de su casa en el centro islámico, Om Hashem puede ver claramente las montañas que marcan la frontera con Siria. Un espectáculo que despierta emociones confusas.

“Cuando pensamos en nuestras vidas en Siria, en nuestros padres, en nuestra familia y todo lo que dejamos atrás, es difícil no derramar una lágrima”, dice.

*Nombres cambiados para proteger la identidad


 

 

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