Panorama: Jordania

Los niños de Siria ponen rumbo a la recuperación en Jordania tras huir de la violencia continua en su país

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2012/Bruere
Amjad (8 años) participa en actividades psicosociales y acude a clases de recuperación organizadas por la fundación Noor al-Hussein, aliada de UNICEF en Jordania. Las actividades incluyen asesramiento en grupo, juegos educativos, clases de artesanía y dibujo.

Por Wendy Bruere

RAMTHA, Jordania, 19 de junio de 2012. Reem* y sus seis hijos huyeron de su hogar al sur de Siria en febrero, después de que su marido Abood* fuera secuestrado por hombres armados. Los niños tenían entonces entre 5 y 18 años.

“Los niños estaban asustados e inseguros cuando llegamos por primera vez a Jordania", dijo Reem. "Cuando veían los autos [similares al que usaron para llevarse a su padre], empezaban a gritar".

Sin embargo, en los meses transcurridos desde su llegada al norte de Jordania, Reem ha notado que las cosas empiezan a cambiar. Viven en las instalaciones de tránsito de Bashabshe y los niños han participado en actividades psicosociales y asistido a clases de recuperación gestionadas por la fundación Noor al-Hussein, aliada de UNICEF. Las actividades incluyen asesoramiento en grupo, juegos educativos, clases de artesanía y dibujo.

Decenas de miles de niños sirios y sus familias han huido de la violencia continua en Siria hacia los países vecinos de Jordania, Líbano, Turquía e Iraq. Según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay casi 78.000 refugiados registrados en estos países, sólo en Jordania hay más de 24.000.

La infancia afectada por la violencia

En Ramtha, una maestra de la fundación, Hana’a Al-Zoubi, dijo que podía detectar evidencias de lo que habían experimentado los niños refugiados en Siria. "Incluso el más joven puede identificar distintos tipos de armas [...] Hay un niño de tres años aquí que llora y dice '¡nos van a matar! '¡nos van a pegar!' cada vez que ve [a alguien que piensa que va armado]".

“Otros niños han narrado historias sobre sus hogares pasto de las llamas y de familiares cercanos muertos", afirmó Zoubi.

No obstante, con el paso del tiempo, se ve que los niños no están asustados y que empiezan a reir y sonreir de nuevo, señaló Zoubi. "Hay un gran cambio".

Como cualquier otro niño del centro, los hijos de Reem y Abood pueden ahora continuar con sus estudios, después de pasar meses fuera de clase en Siria, donde la violencia en las calles los encerraron en sus casas. Amjad* (8 años) dijo que había hecho amigos en la escuela pública a la que acude en Ramtha y que le gusta aprender y jugar al fútbol allí.

“Como fueron a clases de recuperación les resultó más fácil ir a la escuela aquí", comentó Reem. "Les gusta ir a la escuela en Jordania". La fundación Noor al-Hussein fletó un autobús hasta una escuela local para los niños y niñas del centro de tránsito.

“Los niños están mejor aquí, duermen y se sienten seguros. En Siria sonaban a menudo las bombas", apuntó Reem.

La representante de UNICEF en Jordania, Dominique Hyde, manifestó que los niños son muy vulnerables al estrés psicológico provocado por la violencia y la inseguridad, pero "mediante el aprendizaje y el juego en un entorno de apoyo, los niños empiezan a recuperar una sensación de normalidad y a recuperarse".

Si bien uno de los hijos –que ahora tiene 19 años– ya se ha marchado, Reem dice que el resto de la familia siente que se han establecido en Jordania. "Me esperaba una situación mucho peor, pero tenemos alojamiento aquí y los niños pueden ir a la escuela, así que las cosas están mucho mejor".

Las instalaciones de tránsito de Bashabshe, administradas por el Gobierno de Jordania, proporcionan alojamiento temporal a los sirios desplazados que entran en el país sin documentos legales. Está equipado para acomodar a unas 500 personas a la vez. Otros centros de tránsito han abierto recientemente en Ramtha para albergar el flujo de sirios que huyen hacia Jordania.

Apoyo continuo

Zoubi dijo que cuando la fundación empezó en diciembre de 2011 con las actividades educativas y psicosociales en Ramtha, muchos niños se mostraban retraídos y reacios a participar. El personal de la fundación visitó familia por familia para explicar las actividades e invitar a los niños.

Con el amable estímulo –y la atención puesta en las actividades que requieren trabajo e intercambio en grupo– los niños empezaron gradualmente a participar y entablar amistades. Ahora, unos 100 niños y niñas participan todos los días. Los miembros del personal de la fundación siguen con las visitas a las familias recién llegadas para informarles acerca de las actividades disponibles y alentar a los niños a participar.

Cuando las familias abandonan el centro pueden continuar, de ser necesario, recibiendo asistencia por medio de la fundación y de otros prestadores de servicios. Con el apoyo de UNICEF, la fundación Noor al-Hussein también dirige actividades psicosociales y educativas de recuperación para los niños y niñas desplazados de Siria en las instalaciones de tránsito de Cyber City situadas en Ramtha.

*Nombres ficticios para proteger a los entrevistados.


 

 

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