Panorama: Guatemala

La historia de Olga: la violencia todavía destroza las vidas de mujeres y niños en Guatemala

Por Vivian Siu

GUATEMALA, Guatemala, 28 de noviembre de 2011. Todas las mañanas Olga Vásquez* se levantaba preguntándose si viviría para ver amanecer un día más. Aislada en su casa, sufría en silencio la brutal ira de manos de su padre, atrapada en una espiral creciente de abuso. Olga también fue testigo de las palizas que su padre propinaba a su madre y sus hermanos regularmente. Cuando su madre huyó más tarde, abandonando a sus hijos, Olga se centró en proteger a sus hermanos de la cólera de su padre.

VÍDEO: UNICEF y sus aliados colaboran para ayudar a las víctimas de la violencia sexuale en Guatemala. Olga Vazquez (17 años) narra con sus propias palabras su historia y su supervivencia al abuso de su padre. Producción: Vivian Siu. Narración: Pedro Bujalance Andrés.  Véalo en RealPlayer

 

“Tenía relaciones sexuales conmigo a la fuerza", afirmó Olga, que ahora tiene 17 años. "Yo odiaba cuando él hacía eso y si yo no me dejaba y no hacía lo que él me pedía, él me pegaba muy fuerte con los cables de la tele. No me dejaba tener la libertad que yo quería y todo eso a mí me dolía mucho".

Cuando Olga era muy pequeña, su madre trató de salvarla al enviarla a vivir con su abuela paterna cuando la niña tenía 8 años, pero la situación no fue mejor. "Era igual de difícil", afirmó Olga. "Ella bebía y me hacía dormir en la misma cama entre ella y otros hombres".

Luchar contra el estigma social

Guatemala es uno de los lugares de toda América Laitna más peligrosos para las mujeres: en promedio mueren dos mujeres diariamente. La semana pasada, miles de personas se manifestaron en la ciudad de Guatemala para celebrar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de las Naciones Unidas, en una ciudad donde el 98% de los delitos cometidos contra las mujeres quedan impunes.

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Guatemala es uno de los lugares más peligrosos para las mujeres de América Latina: en promedio dos mujeres son asesinadas diariamente.

Los años de abuso físico, sexual y emocional continuaron con toda su furia y cuando Olga cumplió 15 años, se percató de un cambio inexplicable en su cuerpo: estaba embarazada.

“El problema es que a mí jamás nadie me había hablado de ningún embarazo o de cómo se tenían los niños", afirmó Olga. "Después me creció la barriga y recuerdo que una vez una señora me preguntó y yo le dije que era de mi novio, pero en realidad yo no tenía novio porque mi papá no me dejaba tener ni amigas. Le tenía mucho miedo".

El 50% de las agresiones sexuales en todo el mundo se cometen contra niñas menores de 16 años. En Guatemala, la violencia dentro de la familia también va en aumento. Se estima que el 90% de los casos de violencia en el hogar quedan sin denunciar.

“La prevalecia de la impunidad de los delitos contra los niños y las niñas y el estigma social en torno a la violencia sexual constituye una situación en la que los niños y las niñas se ven atrapados, en donde nadie hace nada o dice algo", expuso Adriano González-Regueral, Representante de UNICEF en Guatemala. "Existe una lucha creciente contra este tipo de silencio que predomina en las comunidades y UNICEF brinda apoyo a estas iniciativas".

El apoyo de UNICEF

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El 98% de los delitos cometidos contra las mujeres en Guatemala quedan impunes.

Afortunadamente y con la ayuda de los vecinos, las autoridades rescataron a Olga y a sus hermanos y los llevaron a la Asociación “El Refugio de la Niñez”, una ONG respaldada por UNICEF para ofrecer refugio y servicios psicosociales a los niños y niñas víctimas de la violencia sexual, la explotación y la trata. Desde entonces, los hermanos de Olga están reubicados y los cría una tía y tío suyos. Olga y su hija siguen bajo la protección que ofrece la custodia de la Asociación, donde continúan recibiendo atención y apoyo hasta que se encuentre una alternativa segura para ellas.

“Existe una orden de detención contra el padre de Olga pero anda por ahí suelto", afirmó Leonel Dubón, Director Ejecutivo de la Asociación “El Refugio de la Niñez". "Ella no puede volver a la comunidad de la que procede si él sigue libre, pues ella lo denunció. Por lo que ahora intentaremos encontrar a la madre para determinar si quedan familiares a los que poder acudir".

En Guatemala, la violencia actual contra la mujer tiene su origen en la guerra civil que sufrió el país durante tres decenios, combinada con una larga tradición de desigualdad de género y una sociedad profundamente patriarcal. Hasta 1998, las mujeres eran legalmente dependientes de sus maridos. Hasta 2006, los actos de violencia sexual se consideraban "delitos privados", en los que el delincuente podía ser puesto en libertad con el consentimiento de la mujer. Un hombre podía también evitar el enjuiciamiento por violación si contraía matrimonio con la víctima, incluso si se trataba de niñas a una edad tan joven como los 12 años.

 

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Olga Vásquez* y su hija de dos años reciben atención en la Asociación "El Refugio de la Niñez", una ONG respaldada por UNICEF, hasta que encuentren un hogar seguro para ellas.

“Tenemos que combatir este silencio imperante que existe en la sociedad", afirmó González-Regueral. "Guatemala ha visto la necesidad de combatir la impunidad y UNICEF brinda apoyo a la oficina del fiscal general para cambiar esta tendencia negativa. UNICEF, junto con otros organismos de las Naciones Unidas, presta declaraciones públicas ante los juzgados y otras partes para proteger las vidas de mujeres, niños, niñas y adolescentes".

Seguir adelante

En 2009 se aprobó una nueva ley centrada en la violencia sexual, la explotación y la trata de seres humanos, que aumentó las penas por delitos con violencia contra la niñez y que estableció penas de prisión y multas cuando el delicuente es un familiar de la víctima.

“Sé que hay muchas niñas, hay muchas adolescentes que pasaron y están pasando por lo mismo que yo, y que por el miedo no dicen nada", afirmó Olga. "Que hablen y que no callen, que agarren la valentía y que hablen con una persona de confianza, con un adulto responsable. Que luchen por sus sueños y que sí pueden seguir adelante como yo".

*Los nombres de las personas se han modificado para proteger su identidad.


 

 

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