Etiopía

La lucha contra una antigua tradición: La mutilación genital femenina en Etiopía

Imagen del UNICEF
© UNICEF Ethiopia/2006
Asmah, Deca, Ferhia y Hassina (de izq. a der.), cuatro niñas de la región somalí de Etiopía cuyas edades fluctúan entre los seis y los ocho años, fueron sometidas a mutilación y escisión genital cuatro días antes de que se les tomara esta foto.

Por Indrias Getachew

FAFFAN, Etiopía, 10 de julio de 2006 – En estos días, Asmah, de seis años de edad, y sus amigas Deca, Ferhia y Hassina permanecen recluidas y aisladas del resto de su comunidad. Permanecen con las piernas atadas, y los adultos les han dicho que duerman todo lo que puedan y que no se laven, ya que de esa manera cicatrizarán mejor sus heridas.

“Anteayer nos llamaron y nos dijeron que nos iban a llevar a peinarnos”, recordó Asmah. “Nos dijeron que nos sentáramos y luego nos acostaron en el suelo por la fuerza y nos cortaron”.

Cómo les había sucedido antes a sus madres y abuelas, Asmah y sus amigas fueron sometidas de esa manera a la milenaria práctica tradicional de la mutilación y escisión genital.

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© UNICEF Ethiopia/2006
Tras la operación, se atan las piernas de las niñas para reducir los movimientos y ayudar a la cicatrización de las heridas.

“Lloré mucho”

“Trataron de reconfortarme diciéndome que me sentiría mejor, pero me ardía intensamente y lloré mucho”, explicó Asmah.

Bedria Mohammed, la madre de la niña, se siente mal debido a que la tradición la obligó a lastimar a su propia hija. Pero agrega que no tenía ninguna alternativa. La madre cree que de no haber mediado esa operación Asmah habría sido excluida de la comunidad por el resto de sus días y habría perdido toda posibilidad de conseguir marido y de un futuro seguro.

La mayoría de los pobladores locales cree que la práctica garantiza la virginidad de las niñas, lo que, a su vez, constituye un requisito ineludible para llegar a un matrimonio honroso.

Según la Encuesta Demográfica y de Salud de 2005, más del 74% de las mujeres de Etiopía de entre 15 y 49 años han sufrido alguna forma de mutilación y escisión genital. En la región somalí de este país, la proporción de mujeres que han sufrido esa operación llega al 97%.

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Asmah y su madre, Bedria Mohammed, que ha tenido problemas de salud debido a que ella también sufrió la mutilación genital cuando era niña.

La importancia del diálogo en la comunidad

“A pesar de que la mutilación y escisión genital femenina constituye una práctica ilegal, aquí la tradición tiene más fuerza que la ley”, afirmó Zuleka Ahmed, de la Oficina de Asuntos de la Mujer de la Región Somalí, un organismo gubernamental que coopera con UNICEF en la lucha contra esa práctica.

Björn Ljungqvist, Representante de UNICEF en Etiopía, comenta que no es posible eliminar una tradición de raíces tan profundas mediante la aplicación de la ley exclusivamente.

“Nos estamos dando cuenta que es muy peligroso limitarnos a la aplicación de los procedimientos judiciales, porque si no logramos convencer antes a las personas, simplemente lo harán a escondidas”, agregó el Sr. Ljungqvist. “Tenemos que asegurarnos de que se apliquen las disposiciones legales, pero también es necesario que la gente hable abiertamente sobre el problema”.

Una de las estrategias que se emplean para alentar el debate franco del tema es el diálogo comunitario. Los pobladores de la aldea somalí de Faffan participaron recientemente en un foro sobre la mutilación y escisión genital femenina.

El imán de la mezquita local inició el diálogo desde una perspectiva religiosa. “Quiero informarles que el islamismo no permite la mutilación y escisión genital femenina”, apuntó. “Nuestra religión dice que, como musulmanes, debemos abandonar esa práctica, que debemos abandonarla completamente. Los que no lo hagan no son creyentes verdaderos”.

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Diálogo comunitario sobre la mutilación genital femenina en la aldea de Faffan, en la región somalí de Etiopía.

Testimonios de las mujeres y las niñas

Aunque Hodan, de 20 años de edad, nunca fue sometida a la escisión genital, dice que no por ello se siente afortunada. “Todas las mujeres de mi edad están casadas. Yo soy la única que se ha quedado soltera porque la gente dice que estoy abierta”, se lamentó Hodan en el foro comunitario. “Si alguna vez llego a tener una hija, me aseguraré de que la corten y cierren”.

Kauser, de 18 años de edad, tiene una opinión diferente. “Desde que me cortaron he estado sangrando constantemente. Tengo miedo de casarme porque me tendrán que cortar de nuevo”, explicó.

Tras escuchar los testimonios de muchas mujeres y niñas, Fateeh Mohammed Yassin, un hombre soltero de poco más de 20 años, dijo que continuaba apegado a la tradición. “No quiero una esposa que no haya sido cortada”, declaró.

Los comentarios del Sr. Yassin ilustran las graves dificultades que existen para poner fin a la mutilación y escisión genital femenina en Etiopía. Queda en manos de las diversas comunidades ponerse de acuerdo acerca del daño que se está infligiendo a las niñas y tomar una decisión colectiva de poner fin a esa práctica.


 

 

Vídeo (en inglés)

7 de julio de 2006:
Kun Li, corresponsal Dense, informa sobre un grupo de niñas etíopes que acaban de ser sometidas a mutilación genital, y acerca del las labores que lleva cabo UNICEF para ayudar a poner fin a esa practica lesiva.

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