Chad

La historia de Bakhit: La protección de la infancia del Chad contra el peligro de la munición sin estallar

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2009/Walther
Landmine explosion victim Bakhit with his cousin in eastern Chad, 14 months after the accident that injured him severely.

El 4 de abril se celebra en todo el mundo por tercer año consecutivo el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas. A continuación, un artículo sobre la amenaza de las minas sin detonar en el Chad.

NYAMENA, Chad, 6 de abril de 2009 – Bastó un breve instante de curiosidad para que la vida de un joven niño chadiano cambiara trágicamente para siempre. El accidente sucedió en enero de 2008, cuando Bakhit, de siete años de edad, descubrió una mina terrestre sin estallar mientras jugaba con sus amigos.

La curiosidad le llevó a recogerla, y fue entonces cuando el artefacto explotó.

La explosión le causó graves lesiones en los brazos, el pecho y el rostro. Inmediatamente después del accidente fue necesario amputarle el brazo izquierdo. Debido a que el estado de salud de Bakhit siguió empeorando, el niño fue evacuado a la capital, donde el personal medico tuvo que amputarle el otro brazo. Pasaron dos meses antes de que Bakhit pudiera regresar al hogar de su abuela en la localidad de Koubigou, en la región oriental del Chad.

Pérdida del equilibrio

Once meses después del accidente, un equipo del UNICEF visitó a Bakhit en Koubigou. Pese a que las heridas iniciales habían cicatrizado, el niño estaba vendado. “Estaba jugando al fútbol y se cayó”, explicó su abuela.

Debido a la pérdida de los brazos, Bakhit también había perdido el equilibrio, tanto el físico como el psicológico. Cuando se le preguntó si tenía algún deseo por el futuro, su respuesta fue directa y desgarradora. “Quiero dinero suficiente para comer”, dijo, “y quiero tener nuevamente mis brazos”

El peligro de la munición sin estallar es sólo una de las muchas consecuencias de la situación de conflicto amado que se vive en el Chad desde que el país se independizó en 1960.

UNICEF en acción

Ante ese peligro, UNICEF se ha aliado con el gobierno nacional para llevar a cabo labores de educación sobre los peligros de las minas terrestres, mediante las cuales se explica detalladamente a los niños, padres y otras partes interesadas qué se debe hacer cuando se encuentran minas y otros restos de guerra sin estallar.

 “En la escuela nos dijeron que nunca tocáramos nada si no sabemos qué es”, informó  Mohamed, el hermano de Bakhit.

UNICEF también brinda capacitación a sus aliados de la sociedad civil y a funcionarios de gobierno locales con el objetivo de que todos comprendan los peligros de la munición sin estallar. Además de ello, se han difundido directrices a fin de que cada vez que alguien descubra una mina u otro artefacto explosivo se coloque una señal en el lugar y se denuncie el hallazgo a los organismos a cargo de la eliminación de los mismos.

Gracias a los esfuerzos combinados del UNICEF y sus aliados, el número de personas lesionadas o muertas en el Chad debido a las explosiones de restos de guerra está descendiendo. Mientras que en 2007 se registraron 51 muertos y 137 heridos, en 2008 esos accidentes dejaron un saldo de 18 muertos y 86 heridos. Sin embargo, debido a que el número de minas sigue aumentando como consecuencia de la persistencia del conflicto armado, queda mucho trabajo por delante.

Un cierto optimismo

En el caso de Bakhit, UNICEF y sus aliados han aunado esfuerzos para brindarle atención a largo plazo. El niño recibe atención médica periódica por sus lesiones y cuando cumpla 12 años se le colocarán dos miembros prostéticos. Pese a que su vida nunca será igual, Bakhit tendrá un futuro más prometedor.

Cuando el personal de UNICEF le hizo una visita recientemente, encontró a Bakhit sonriendo y jugando con sus amigos. Cuando se le preguntó acerca de sus planes para el futuro, esta vez su respuesta fue mucho más optimista.

 “Quiero dedicarme a los negocios”, contestó.


 

 

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