Afganistán

Prometida en matrimonio, una niña consigue recuperar su infancia

Julio de 2013: Karishma Vyas, corresponsal de UNICEF, informa sobre un programa apoyado por UNICEF que salvó a una niña afgana de 10 años de la obligación de casarse.

 

Por Rajat Madhok

El 31 de julio de 2013, UNICEF dio a conocer una iniciativa global que hace un llamado a la  eliminación de todas las formas de violencia contra los niños y niñas, liderada por el Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, Liam Neeson. La Eliminación de la Violencia contra los Niños y Niñas ayudará a arrojar luz sobre los horrores invisibles de la violencia y los abusos que atentan contra la vida de cientos de millones de niños, y el llamado a la acción colectiva para informarse, denunciar y unirse a los esfuerzos de quienes están combatiendo la violencia en sus propias comunidades.

Cuando su padre la vendió para que se casara, una niña afgana rogó poder quedarse con su familia. Sólo tras la intervención de los líderes de la comunidad se puso fin al arreglo.

HERAT, Afganistán, 30 de julio de 2013 – Cuando Farzana* tenía 10 años, su padre, un agricultor y obrero en un pequeño pueblo en el oeste del Afganistán, hizo arreglos para que se casara con un hombre 40 años mayor que ella. El novio, ya casado y padre de seis hijos –la mayoría de ellos mayores que Farzana– pagó 9.000 dólares al padre de Farzana a cambio de la mano de su hija en matrimonio.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2013/Madhok
El padre de Farzana, Ghulam, arregló el matrimonio de su hija con un hombre 40 años mayor que ella. Ghulam dice que apenas podía llegar a fin de mes y se vio obligado a casar a su hija.

La niña de 10 años rogó a su padre que cancelara el matrimonio, e incluso le prometió comer menos a fin de aliviar la carga para la familia. Su padre permaneció impasible, a pesar de sus protestas.

“Lloré mucho y les dije a mis padres que no quería tener que pasar por aquello”, recuerda Farzana, que ahora tiene 12 años.

Su único apoyo era su madre, Habiba, quien también se casó a una edad muy temprana y sabía que los matrimonios precoces conllevan numerosas complicaciones y dificultades. Los hermanos menores de Farzana también la apoyaron, pero fue en vano. El matrimonio se fijó y se estableció la fecha.

“Habría echado mucho de menos a mi hermana, nos ofrece mucho apoyo y además el novio era demasiado viejo”, dice Yahya, el hermano pequeño de Farzana.

Difícil de rechazar

Farzana pertenece a una familia pobre de un pueblo del oeste del Afganistán. Con otros tres hijos y un ingreso de menos de 30 dólares al mes, el padre de Farzana, Ghulam, apenas podía llegar a fin de mes. Una oferta de casar a su hija por 9.000 dólares era demasiado difícil de rechazar.

“Teníamos muchos problemas, somos muy pobres y no tenemos casi nada. Si no tuviéramos estos problemas, no habría estado de acuerdo con este matrimonio”, explica el padre.

A medida que la fecha de la boda se acercaba, la madre de Farzana, Habiba, se dio cuenta de que su marido no iba a ceder y decidió tomar medidas. Alertó a los miembros de la Red de Acción de Protección de la Infancia (CPAN), una organización de base que trabaja en favor de la protección de la infancia en todo el Afganistán y recibe apoyo de UNICEF; la madre también se dirigió a aliados en el gobierno, a organizaciones no gubernamentales, a representantes de la juventud y a los consejos provinciales.

Pobreza y escasa concienciación

Los miembros de CPAN en su aldea se encargaron de asegurar que la niña no se casara a una edad tan temprana. Un líder religioso local y miembro del CPAN, Sultan Mohammad Yusufzai, dirigió las sesiones de orientación entre el padre de Farzana y el futuro marido.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2013/Vyas
Cuando la madre de Farzana, Habibi, se dio cuenta de que su marido iba a casar a su hija, se puso en contacto con la Red de Acción de Protección de la Infancia, aliada de UNICEF, que aconsejó al padre y al novio que anularan el matrimonio.

“Les dije que el Islam prohíbe el matrimonio infantil. Incluso si un niño y una niña están comprometidos, no pueden vivir juntos hasta que la niña haya madurado. El Islam no permite este tipo de matrimonios hasta que la novia y el novio sean mayores de edad”, dice. “Una de las principales razones del matrimonio infantil es la pobreza, y esto obliga a los padres a aceptar el matrimonio precoz. La segunda razón es la escasa conciencia entre las familias acerca de los principios islámicos y los derechos humanos”.

Se necesitaron tres meses de conversaciones y la devolución del dinero que el novio había pagado al padre antes de que los dos hombres acordaran anular el matrimonio, sólo 10 días antes de la boda.

La decisión fue un gran alivio para Farzana, su madre y sus hermanos.

Farzana logró escapar de este terrible arreglo, pero muchas niñas como ella no son tan afortunadas. El matrimonio infantil está muy generalizado en el Afganistán, ya que casi una de cada cinco mujeres se casa antes de los 15 años. Casi el 46% ya están casadas cuando cumplen 18 años.

Participación de la comunidad

Es una práctica que UNICEF cree que sólo se puede cambiar con la participación de toda la comunidad.

“Si la violencia contra los niños sigue estando muy generalizada y está socialmente aceptada, la mayoría de los niños no se quejan de ello, la mayoría de los adultos no se informan de ello, y los profesionales pueden tener dudas sobre si deben actuar”, dice Micaela Pasini, Jefe de Protección de la Infancia de UNICEF en el Afganistán. “Por lo tanto, trabajamos con las comunidades para ayudarles a comprender e identificar la forma de proteger mejor a sus hijos contra la violencia”.

Aunque todavía vive en los confines seguros de su casa, Farzana trata de seguir adelante. Ya ha dejado atrás el calvario de estar a punto de casarse cuando todavía era una niña. Ahora va a la escuela habitualmente y se siente tranquila con la presencia del líder religioso Imam Mohammad Yusufzai y su equipo del CPAN.

*Los nombres de los niños son ficticios.


 

 

Fotografía de UNICEF: Temas de género

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