Afganistán

Albergues para mujeres y niñas de Afganistán

Por Sarah Crowe

HERAT, Afganistán, 14 de marzo de 2011. Con apenas 9 años fue arrancada de la casa de su madre y entregada a su marido, un hombre 14 años mayor que ella. Todo lo que pudo llevarse consigo fue una pequeña muñeca que se había hecho con un trozo de tela del vestido de boda de su hermana.

VÍDEO (en inglés): 10 de marzo de 2011. Sarah Crowe, de UNICEF, informa sobre un programa que garantiza que las voces de las mujeres de Afganistán sean escuchadas  Véalo en RealPlayer

 

Para Farah (no es su nombre real), la muñeca era el único símbolo que tenía de su infancia robada, e incluso eso se lo arrebató su suegra. Su historia de un matrimonio prematuro a la fuerza, previo pago a su padre de 50.000 afganis (1.100 dólares estadounidenses), seguido de una sucesión de crueldades y abusos por parte de su familia política, terminó como tantas otras, con Farah huyendo y encontrando un refugio seguro en un albergue para mujeres. 

Farah, que ahora tiene 12 años, lleva en el albergue desde el año pasado y con lo único que sueña es con conseguir el divorcio, poder ir a la escuela y volver a casa para ver a su madre y su padre. Bajo el régimen de los talibanes, los albergues para mujeres no existían pero ahora han vuelto a ocupar el centro de atención debido a los planes del Gobierno afgano por controlarlos.

Albergues para mujeres

Existen 14 albergues para mujeres en todo el país, respaldados por organizaciones internacionales como UNICEF; alrededor del 40% de las mujeres de los albergues son menores de 18 años.

Las activistas de los derechos humanos temen que el gobierno no tenga aptitudes para organizar albergues y que su decisión de controlarlos podría llevar a que los refugios no sean seguros para las mujeres jóvenes y adolescentes como Farah. De manera que, para el Día internacional de la mujer de este año, varias mujeres utilizaron tecnología del siglo XXI para transmitir sus luchas y esperanzas a las jóvenes del otro lado del mundo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2011/Froutan
Suraya Pakzad (en el centro), una defensora de los derechos de la mujer, asiste a una ceremonia para celebrar el Día internacional de la mujer el 8 de marzo de 2011 en Herat, al suroeste de Afganistán.

Dirigidas por Suraya Pakzad, una valiente y muy condecorada defensora de los derechos humanos –cuya organización Voices of Women Organization (voz de la mujer) dirige algunos albergues–, un grupo de mujeres jóvenes de un albergue de Herat hablaron en directo en videoconferencia desde una azotea, utilizando Skype y BGAN, a otro grupo de jóvenes muy diferente de Sidney.

Las australianas se sintieron muy impresionadas por la experiencia y afectadas al oír el riesgo que corría la vida de Suraya protegiendo a los niños de los matrimonios prematuros y de los abusos:

“Los que me persiguen están respaldados por caudillos, por extremistas que me llaman y me amenazan con raptar a mi hijo, con matarme, con que van a hacerme esto o aquello, no cesan de llamarme al teléfono, saben, tratan de perturbarme mentalmente”, expuso Suraya.

Presión internacional

Suraya es una rareza en Afganistán, al desafiar a las amenazas de muerte con dignidad y decisión. Cree que las mujeres están siendo utilizadas como moneda de cambio en las actuales políticas afganas y está convencida de que, al hacerlo público, reprimirá la marea de extremismo que está tratando de “eliminar la voz de nuestras gargantas”, dijo Suraya.

Algunas autoridades consideran que los albergues están en contra de las tradiciones afganas, por animar a las mujeres a escaparse de sus casas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2011/Froutan
Unas jóvenes de un albergue seguro de Herat, al suroeste d Afganistán, interactúan en directo en una videoconferencia con voluntarios de UNICEF en Sidney. Promovido por la defensora de los derechos de la mujer, Suraya Pakzad, y organizado por UNICEF, las adolescentes afganas comparten sus experiencias con audiencias australianas.

“En Afganistán, a las mujeres se las trata como a una mercancía. Lo que ahora nos preocupa es lo que va a ocurrir si la comunidad internacional no presiona al Gobierno de Afganistán”, dijo Suraya. “Primero tratarán de someter los albergues al control del ministerio de las mujeres; luego, si estos refugios se fusionaran con el ministerio y el ministerio cerrara, los talibanes estarían felices”.

“Un impulso incontenible”

UNICEF se ha comprometido a continuar con su respaldo.

“No estaríamos respaldando ahora los albergues si sintiéramos que no están funcionando de la manera adecuada”, dijo Peter Crowley, Representante de UNICEF en Afganistán.

Los derechos de las niñas y las mujeres han avanzado enormemente en Afganistán. En 2001, sólo había matriculados en la escuela primaria un millón de niños y de ellos sólo unos pocos eran de sexo femenino. En 2008, el número de niños que asistieron a la escuela llegó a 6 millones, en las que se incluyeron 2,3 millones de niñas.

“Creo que estamos ante un impulso incontenible y en parte ha sido generado por las mujeres jóvenes y por las de generaciones más mayores que no van a renunciar tan fácilmente a los logros conseguidos y a los beneficios de su lucha”.


 

 

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