Túnez

Las familias que escaparon de la violencia en Libia hacen frente a nuevos peligros en el campamento de Túnez

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© UNICEF Tunisia/2011/Luckman
Un niño camina entre los escombros de su antigua escuela temporal, respaldada por UNICEF, en el campamento de tránsito Shousha situado en la frontera entre Túnez y Libia.

Por Priyanka Pruthi

NUEVA YORK, EE.UU., 31 de mayo de 2011. Sus tiendas han sido incendiadas, sus pertenencias saqueadas y una escuela temporal para sus hijos ha quedado destruida. Alojados al aire libre, entre los restos carbonizados de lo único que les quedaba en el mundo, los refugiados del campamento Shousha de Túnez están viviendo bajo el influjo del miedo y la incertidumbre.

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A medida que la crisis en la vecina Libia entró en una espiral fuera de control en los últimos meses, estas personas lograron escapar del conflicto y buscaron refugio en el campamento de Ras Jdir, justo en la frontera con Túnez. Sin embargo, hoy hacen frente a una nueva ola de violencia en el único lugar que consideraban seguro.

La semana pasada, por lo menos dos terceras partes del campamento Shousha quedó en ruinas después de que se incrementaran las tensiones, estallaran incendios, y cuatro inmigrantes eritreos y dos sudaneses murieran. El organismo para los refugiados de la ONU hace un llamamiento urgente a la ayuda internacional para reconstruir el campamento y reasentar a los refugiados, muchos de los cuales llevan aquí más de tres meses.

La mayor parte de los más de 4.000 refugiados que viven en el campamento Shousha son trabajadores migrantes procedentes del Chad, Eritrea, Iraq, Somalia, Sudán y otros países que están sumidos en sus propios conflictos. No pueden volver a casa.

La escuela se quemó

Casi 900 niños se encuentran entre quienes permanecen en el campamento de tránsito, luchando contra el temor de ser abandonados y preguntándose donde van a ir después. En una entrevista telefónica, la Representante de UNICEF en Túnez, Maria-Luisa Fornara, dijo que era desgarrador ver las caras de decepción de los niños y niñas que acababan de empezar a ir a una escuela creada por la organización.

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© UNICEF Tunisia/ 2011/Youssef
Unos niños refugiados entran en una escuela temporal que quedó posteriormente destruida tras un brote de violencia en el campamento de tránsito Shousha, en la frontera de Túnez con Libia.

“Teníamos 150 niños matriculados en la escuela primaria y secundaria en este campamento. Por desgracia, todos los servicios que el UNICEF había establecido junto con Save the Children han sido completamente saqueados y destruidos”, señaló  Fornara.

“Yo vi a estos niños hace apenas unos días”, agregó, “jugando en el patio de recreo que se había dispuesto para ellos, yendo a la escuela con sus propios libros y lápices, y beneficiándose realmente de un espacio de esparcimiento seguro”.

Preocupaciones sobre la protección de la infancia

Muchos de estos mismos niños ya habían estado expuestos a la violencia. Los equipos de psicólogos de UNICEF –que han trabajado para restaurar la confianza de los niños y ayudarles a recuperarse de lo que han visto– se enfrentan ahora a nuevos desafíos.

“También estamos verificando la situación de los niños no acompañados y separados”, señaló Fornara, refiriéndose a los niños que fueron separados de sus familias en el vuelo desde Libia.

“Se ha identificado a alrededor de 100 desde el inicio de la afluencia de inmigrantes”, dijo. “Este es un motivo de preocupación, y estamos tratando de reubicar a todos los niños no acompañados y separados en lugares seguros”.

Obstáculos a la ayuda

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© UNICEF Tunisia/2011/Youssef
Más de 150 niños fueron inscritos en una escuela temporal establecida por UNICEF en el campamento de tránsito Shousha, en la frontera entre Túnez y Libia, pero la escuela fue destruida cuando estalló la violencia.

A pesar de que UNICEF y sus aliados trabajan para reconstruir el complejo escolar en Shousha y prestar apoyo psicosocial a los niños, los problemas de seguridad se han convertido en el principal obstáculo. Aunque UNICEF ha trabajado con el Gobierno y el ejército de Túnez para responder a las necesidades de la población del campamento, los movimientos de los trabajadores humanitarios están restringidos por razones de seguridad. Como resultado, cada vez es más difícil llegar a las familias en situación de riesgo.

A pesar de esta situación de inestabilidad, UNICEF ha proporcionado agua y saneamiento y ha distribuido conjuntos de higiene en el campamento. Sin embargo, la falta de recursos obstaculiza los esfuerzos para comenzar de nuevo.

Con el fin de satisfacer las necesidades básicas de las personas que viven en el campamento Shousha, UNICEF y sus aliados han pedido apoyo financiero adicional a la comunidad internacional. Esperan que esa asistencia ayude a poner fin a la penosa odisea de miles de migrantes y refugiados que viven ahora en una situación incierta.


 

 

Audio (en inglés)

27 de mayo 2011: La Representante de UNICEF en Túnez, Maria-Luisa Fornara, habla acerca de la violencia en el campamento de tránsito Shousha que afecta a miles de personas que huyeron del conflicto en Libia.
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